¿Cuáles son las verdaderas causas del Alzheimer y el Parkinson?
Según un libro de una editorial francesa, existen intereses económicos que bloquean la información
Por Luisa Corradini | LA NACION
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Según un libro de una editorial francesa, existen intereses económicos que bloquean la información
Por Luisa Corradini | LA NACION
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Rodolfo Herrera J.
RESUMEN
1
Este ensayo tiene el propósito de analizar la situación del modo de producción capitalista actualmente dominante a
nivel mundial. Se tratan sus principales contradicciones, la primera y fundamental o la apropiación del sobre-trabajo
humano, una “contradicción hombre-hombre”; la segunda contradicción o la apropiación del ambiente (naturaleza
no humana), crisis ecológica y de los recursos, una “contradicción hombre-naturaleza”; y la tercera o “contradicción
cultural-ideológica”, crisis filosófica de irracionalidad, relativismo y escepticismo reflejados en la ideología
posmodernista. Se considera que el reconocimiento previo de que la ley del valor-trabajo, componente esencial de
las relaciones de producción del capitalismo-realmente-existente, no es una ley “eterna” de la sociedad humana y
que puede ser superada, es el principio teórico para estimular el reto de la inevitabilidad de las relaciones de valor y
reafirmar la capacidad humana, para que los trabajadores como seres que crean la realidad humano-social, puedan
proponerse transformar radicalmente las relaciones económico-sociales actuales.
Palabras Clave: capitalismo, modo de producción, contradicciones, relación valor-trabajo, crisis de producción,
crisis ecológica, recursos, crisis ideológico-cultural.
SUMMARY
This paper has the purpose to analyze the situation of capitalist mode of production actually dominant at world-wide
level. Their main contradictions treat, the first and fundamental or appropriation of the human on-work, one
“contradiction man-man”; the second contradiction or the appropriation of the atmosphere (nonhuman nature),
ecological crisis and of the resources, one “contradiction man-nature”; and third or “cultural-ideological
contradiction”, philosophical crisis of irrationality, relativism and skepticism, reflected in the postmodernist
ideology. It is considered that the previous recognition of which law of the labor-value, essential component of the
relations of production of the capitalism-real-existing one, is not an “eternal” law of the human society and that can
be surpassed, is the theoretical principle to stimulate the challenge of the inevitability of the value relations and of
reaffirming the human capacity, so that the workers like beings that creates the human-social reality, can set out to
transform radically the socio-economical relations present them.
Key words: capitalism, way of production, contradictions, relation labour-value, production crisis, ecological
crisis, resources, cultural-ideological crisis.
1. Introducción: algunos datos empíricos
En 1992 el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas definió el Indice de Desarrollo
Humano o HDI (Human Developmente Index), una medida cuantitativa del bienestar humano,
basado en los parámetros: esperanza de vida, alfabetismo y poder de compra. Si se toman los
datos del índice HDI se nos hace evidente que los discursos corrientemente hechos sobre la
capacidad del capitalismo para generar bienestar humano (es decir, desarrollo) son enteramente
vacíos.
1
Este artículo aparece en las Memorias del “II Encuentro de Sociólogos”, Escuela de Sociología de la Univ. de
Costa Rica. Noviembre de 1998.
2
Las desigualdades del ingreso mundial son una evidencia empírica insoslayable de que: “el más
rico es más rico y el más pobre es más pobre”, afirmación que cualquier trabajador sin mucha
sapiencia universitaria sabe. Existe un “sistema mundial” dual. El desarrollo de las relaciones de
“mercado-libre” en este siglo, ha contribuido al aumento de la dramática brecha entre el PIB per-cápita entre los países más ricos y los más pobres de la economía mundial capitalista.
Con el HDI más alto están los países capitalistas principales y con el más bajo están los países
capitalistas periféricos, igual que la India o Blangadesh. En 1987 “los países “transicionales”
(comunistas), cuando todavía eran nominalmente “socialistas”, tenían un buen HDI sobre el
promedio del mundo capitalista. El HDI promedio para el mundo capitalista incluyendo a la
periferia es de 629, mientras el promedio para Europa Oriental y las sociedades transicionales del
Tercer Mundo era 764. Interesantemente los países transicionales de la Europa oriental tenían
por ellos mismos un HDI de 916, solo un poco por debajo de los 970 promediado para el núcleo
capitalista [Smith M., 1994].
En el Tercer Mundo en 1990 cada año 14 millones de niños mueren antes de que alcancen los 5
años, más de un billón de personas no tienen acceso al más elemental servicio de salud, 300
millones de niños no tiene escuela, casi un billón de adultos son analfabetos, más de 500
millones de personas sufren hambre [Castro, p. 11, 1992].]. Hoy día alrededor de 1.3 billones de
personas o cerca del 30 % de los habitantes del Tercer Mundo no tienen acceso a tomar agua
segura. A más de 2.2 billones les faltan los servicios sanitarios adecuados [Castro, p. 18, 1992].
El retorno del capitalismo a Europa Oriental y Rusia ha producido resultados precisamente
opuestos a los anticipados por los fieles del “mercado libre” como había anticipado ya Moreau
[Moreau, 1991]. Análogamente Arrigui [Arrigui, 1991] había predicho que debido al carácter
oligárquico y concentrado del bienestar en el sistema capitalista mundial, el cambio en el sistema
socio-económico y la reentrada completa en el sistema capitalista mundial de ésos países,
produciría en la mayoría de los casos una caída del HDI. Moreau pronosticó que los países de
Europa Oriental no llegarían al nivel de Suiza o Suecia sino al de México, en ése tiempo país
capitalista promedio y en recientes años a la vanguardia de las tendencias del Tercer Mundo
hacia la liberalización del comercio y la privatización. La actualidad económica de México es
aun peor hoy y la de Rusia es lastimosa.
Es evidente que el llamado “bienestar del occidente” no puede generalizarse, pues está basado
sobre procesos relacionales de explotación y de exclusión que presuponen la privación relativa,
continuamente reproducida, de la mayoría de la población mundial. Actualmente el 20 % más
rico consume el 86 % y el 20 % más pobre el 1.3 %, del total de la riqueza mundial. La tesis
sobre “la pobreza absoluta de la clase trabajadora” (anticipada por el joven Marx) puede
aplicarse a la escala mundial, no necesariamente a la clase trabajadora de los países del
capitalismo avanzado [Wallerstein 1983] y corrobora la tesis del carácter oligárquico y
concentrado del bienestar en el sistema mundial capitalista.
Es también conocido que los efectos positivos de dos siglos de industrialización, que dieron
ingresos superiores y más consumo en el Oeste, está disminuyendo rápidamente o por lo menos
restringiéndose a muy poca gente. Las Naciones Unidas, el Banco Mundial y el Banco de la
Reserva General y otras fuentes oficiales afirman no solo de la tremenda polarización del
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bienestar y del ingreso entre el Norte y el Sur, esbozada antes, sino también notan la misma
polarización en el mundo industrializado del Occidente. Así el crecimiento de la producción no
garantiza estandares de vida elevados aun en los países Occidentales industrializados, es decir, la
miseria y el desarrollo desigual es propio de todo el modo de producción capitalista, no importa
el sitio geográfico o de trabajo. Además en todas partes la calidad ecológica está decayendo.
Hechos obvios y reconocidos teóricamente para cualquier estudioso de estos asuntos sociales.
También es evidencia empírica insoslayable la existencia objetiva de la crisis ecológica y de los
recursos no renovables, crisis generalizada a nivel mundial, sin excluir a los países del ex-bloque
soviético. O’Connor en su teoría de la “segunda contradicción” del capitalismo afirma que el
desarrollo capitalista global desde la II Guerra Mundial (IIGM) ha sido imposible sin
deforestación, sin la polución del agua y del aire, de la atmósfera, del calentamiento global y de
otros desastres ecológicos; sin la construcción de megaciudades, sin la consideración de la
congestión, del sistema de transportes, del uso racional de la tierra, la vivienda y las rentas; y
finalmente sin el descuido de la salud de la familia y la comunidad, sea física, emocional,
educativamente y de otras componentes de la reproducción socializada de la fuerza de trabajo,
para no hablar del bienestar de las familias futuras [O’Connor J., 1990]. Por ejemplo, los países
miembros de OECD son responsables del 45 % de las emisiones de dióxido de carbono, del 40 %
de las emisiones de dióxido de sulfuro, producen el 60 % de los desechos industriales en el
mundo y generan el 90 % de los desechos peligrosos [Castro, p. 20, 92].
Los creyentes en la economía del “mercado libre” del capitalismo han estado convencidos que
en principio, mediante la formulación de políticas económicas de estado, las tendencias a la
crisis padecidas por estas economías pueden mitigarse significativamente y eventualmente ser
detenidas. Pero de nuevo la historia del capitalismo-realmente-existente muestra otra cosa. A
pesar de la confianza expresada por tales economistas durante las décadas del 50 y 60, ése
mundo capitalista en el período de 1974 a 1992 vivió tres de las más fuertes
recesiones/depresiones globales de este siglo, y actualmente la economía mundial está todavía
padeciendo de una enfermedad que muestra pocos signos de detenerse. Hoy día los problemas
representan no solo a una crisis ostensible del problema de suministros, por el agotamiento de
los recursos naturales y la degradación de los servicios ambientales necesarios para soportar la
producción de mercancías, sino que también se da una crisis sobre la legitimidad del llamado
“sistema de mercado”, pues se produce una resistencia social a la depredación ecológica y
cultural.
Así la aparición de la crisis ecológica como un problema urgente e inescapable, marca la frontera
temporal entre las consecuencias positivas de la industrialización y el creciente daño ecológico,
consecuencias que frecuentemente se han subestimado y negado. Sin embargo hoy constituye
otra frontera que limita a los beneficios de la acumulación capitalista. No es necesario aquí dar
datos que existen y están al alcance de todos.
Todos los datos e información sobre el capitalismo-realmente-existente son verdades conocidas
y obvias, cuyo conocimiento no resuelve ningún problema, y solo posibilita grandes discursos
burgueses sobre lo que hay que hacer. Los apologistas de capitalismo típicamente enfocan estos
problemas como el resultado de aberraciones o desvíos respecto a alguna “norma” capitalista
ideal, pero este norma capitalista ideal de los verdaderos creyentes en la “democracia liberal” y
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de la “libre empresa” tiene ya varios cientos de años de ser autoafirmada, y mientras tanto el
capitalismo-realmente-existente sigue produciendo explotación (humana y ambiental) y
desigualdad a nivel mundial. Los problemas del despojo del campo y del envenenamiento del
trabajo no son nada nuevo, y han sido cubiertos por el discurso usual con la proposición de que
tales fenómenos son lo que hay que pagar por un mayor “progreso” y “acumulación”, los que
traerán nuevos remedios y mejoras del confort o del bienestar. En realidad son verdades
parciales, porque siempre olvidan los puntos fundamentales de la actual estructura social.
2. La primera contradicción del capitalismo.
¿La ciencia burguesa tiene explicación para estos fenómenos sociales? Los economistas de
pensamiento no-marxista (sean Keynesianos, post-Keynesianos, monetaristas, o las variantes
institucionales) no han podido manifiestamente explicar y menos en anticipar, y aun menos en
cambiar, los hechos siguientes: ¿por qué el mundo capitalista es tan capaz de estimular el
progreso en ciencia, tecnología y productividad y es tan incapaz de trasladar este progreso para
subir los estandares de vida de la gran mayoría de la población trabajadora?, ¿por qué las tasas
positivas de crecimiento de la productividad industrial, son acompañadas de una declinación de
las tasas promedio de beneficio para la mayoría de los países capitalistas?, ¿por qué el
capitalismo como sistema mundial ha dejado de contribuir con el desarrollo de las fuerzas
productivas de la humanidad, casi siempre subutilizando el talento y la energía de billones de
personas alrededor del mundo?, ¿por qué el sistema capitalista mundial no puede desarrollarse
sin daño ecológico y contaminación global?
Las responsabilidades de estas situaciones son muy precisas y tienen, como la contaminación
global de las metrópolis, una raíz común: el modo de producción capitalista que daña a los dos
componentes de la sociedad: a los trabajadores y al ambiente, es decir, a las condiciones de
producción mismas. Lo que se requiere es una discusión global de “esta” sociedad, que no separe
metafísicamente el análisis económico del social, como lo hacen las ciencias burguesas
(economía y sociología). Para eliminar el carácter ambiguo que no reconoce los mecanismos que
han generado tales desigualdades, como parece en que han caído hoy hasta las “izquierdas” que
juegan a postmodernistas o que han sido barridas por la onda neoliberal, es necesario volver a la
teoría.
Para aquellos que conocen las tesis esenciales de la teoría de la sociedad y de la teoría del valor-trabajo de Marx (la plusvalía y el capital), las respuestas a estas preguntas son claras. El modo
de producción está constituído por un conjunto de relaciones de producción (prácticas sociales)
que determinan la apropiación del excedente y la apropiación del trabajo, conduciendo una
estructuración clasista entre los que trabajan en los procesos de transformación y los que dirigen
controlan y determinan, tanto ése control como la dirección del producto social. Tal división
(clases de equivalencia en la composición humana del sistema sociedad) en las prácticas de
tranformación social origina la primera contradicción del capitalismo, contradicción esencial
entre trabajadores y capitalistas o dueños de los medios de producción y del control social, es
decir, la lucha de clases (contradicción objetiva). Esto produce dos principios de la organización
social tendencialmente contradictorios: las relaciones de explotación entre los que monopolizan
la propiedad de los medios de producción y quienes deben vender su fuerza de trabajo por
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salarios para asegurar su subsistencia; y las relaciones cooperativas existentes entre los
productores en una división global del trabajo, que tiende a ser más elaborada, detallada e
interdependiente. Es decir, la apropiación privada y el trabajo social, conocidos por cualquier
marxista. Además entre los capitalistas se dan otros dos principios organizativos: las relaciones
igualitarias existentes entre los sujetos económicos (productores, trabajo, mercancía) dentro del
mercado capitalista; las relaciones competitivas existentes entre todos los sujetos económicos en
el mercado, pero más importantemente entre los propietarios del capital.
El análisis de estas propiedades del referente sociedad-modo de producción capitalista muestra
que las causas de las anomalías e irracionalidades de la realidad capitalista, han de ser explicadas
fundamentalmente por el hecho de que esta realidad está constituida por esos cuatro principos de
organización social tendencialmente contradictorios, sin embargo, interpenetrados y distinguibles
por las relaciones de producción y reproducción. Esta estructura descrita en su funcionamiento
económico por la teoría del valor-trabajo es el núcleo de la denuncia de Marx contra el
capitalismo y de la explicación de las condiciones referenciales del movimiento social. Esta
estructura y su superestructura legal (jurídica y política) son invisibles o inobservables. En el
fondo es una consideración de lo que puede describirse como el Leviatán Invisible [Smith M.,
1994]: una estructura de relaciones económico-sociales, las relaciones de producción capitalistas,
que ha usurpado el control real de la conciencia humana sobre los procesos de la vida socio-económica e impuesto un conjunto de leyes potentes e invisibles.
La característica distintiva de la crítica de Marx a la economía política clásica y del marco
teórico nuevo en el análisis de la sociedad, es que en el modo de producción capitalista
(relaciones capitalistas de producción y reproducción) las cosas apropiadas (valores de uso)
pasan a ser valoradas según el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlas. Se llega
a valorar doblemente lo apropiado: por su valor de uso y simultáneamente por su valor-trabajo o
valor. Cuando lo apropiado adquiere esta bidimensionalidad se denomina mercancía. Con la
existencia de la mercanía la racionalidad implícita en el trabajo tiene un doble carácter, la
preocupación por apropiarse de determinada cosa (trabajo útil) y la preocupación por hacer esta
cosa en un lapso de tiempo (trabajo abstracto: que surge cuando los diferentes trabajos son
equiparados). La práctica social (el trabajo en general) adquiere, como lo apropiado, una
bidimensionalidad que solo se da en el capitalismo. Para el capital el valor de uso de una
mercancía es esencialmente el precio y no su valor de uso social para los consumidores; lo único
que interesa no es el artefacto o producto concreto, sino su capacidad de producir excedente del
valor de éste respecto al valor del capital consumido.
La ley fundamental, la ley del valor capitalista, obliga a la humanidad a aplicar una única vara
para la medida del bienestar, la regla de medir del “valor”, del abstracto y socialmente necesario
tiempo de trabajo. Todo lo apropiado es mercancía: valor de uso y valor trabajo (incluso la
fuerza de trabajo, es decir, todas las prácticas sociales). Por otra parte la medición del bienestar
social en estos términos no es “conciente”, pues se realiza por medio de los mecanismos
impersonales del mercado, que determinan la trayectoria de desarrollo de la economía y la
división del trabajo como un todo.
Surge entonces la pregunta: ¿por qué el “bienestar social” todavía debe medirse en términos del
tiempo de trabajo en una era cuando el “trabajo vivo” es cada vez menos significativo que el
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input tecnológico a la producción material? La respuesta simple es la siguiente: porque la
producción material bajo el capitalismo está subordinada a la producción de plusvalía, es decir, a
la apropiación del sobretrabajo por los que monopolizan la propiedad de los medios de
producción.
La teoría del valor-trabajo establece que la única fuente de “valor” en el sistema capitalista es el
trabajo vivo humano y que la única fuente de plusvalía (la substancia social del beneficio) es el
“sobretrabajo” realizado por los trabajadores, en exceso del trabajo necesario requerido para
producir el valor representado por sus salarios. El valor existe como una magnitud cuantitativa
en el nivel de la división del trabajo como un todo (la cual actúa como un determinante
paramétrico sobre los beneficios, ingresos y los precios necesarios para que el capitalista busque
márgenes de beneficio razonables). La gran mayoría de la población cuyas vidas dependen del
salario por su fuerza de trabajo, estas proposiciones no requerirían de prueba alguna. Sin
embargo la dominancia ideológica del capital hace que se represente a sí mismo como una
fuente “independiente” de “valor”, confundiendo las categorías de valor, moneda y bienestar.
Al establecer teóricamente que la categoría económica de “valor” está acotada por la existencia
de relaciones sociales de producción/reproducción [Marx], características de una “economía de
mercancías”, en particular del capitalismo, se muestra que valor y bienestar de ninguna manera
son sinónimos. En verdad está implícito en la teoría del valor-trabajo y el capital, la tesis de
que todas las mediciones de bienestar en términos de valor (tiempo de trabajo socialmente
igualado) estimulan primero y eventualmente impiden la producción de bienestar.
3. La segunda contradicción del capitalismo
Las prácticas sociales o trabajo se dan en dos planos: como trabajo del “hombre sobre el
hombre” y como trabajo del “hombre sobre el ambiente”, es decir, sobre ambas “naturalezas”, la
humana y la no-humana. En el modo de producción capitalista estas prácticas generan además
de la contradicción fundamental (apropiación del sobretrabajo humano, contradicción hombre-hombre), otra contradicción básica interrelacionada, producto de la apropiación del ambiente
(naturaleza no humana), pues entre más explote el capital al trabajo, más explota a la naturaleza
y viceversa [O’Connor J.]. Tal es la segunda contradicción (contradicción hombre-naturaleza).
En efecto, en la etapa actual del capitalismo la capacidad de los ecosistemas bajo la presión de la
creciente explotación está en crisis, de tal manera que la polución del ambiente se ha hecho
insostenible, no solo para la naturaleza sino también para la gente (quienes son parte de la
naturaleza) y se da una crisis de recursos y energía a nivel global. En esta forma la explotación
de la sociedad por el capital pasa ahora, no solo a través del trabajo humano, sino también a
través del daño al ecosistema haciendo evidente el principio de la segunda contradicción del
modo de producción. En tal economía no solo los trabajadores son explotados, sino que también
los recursos son destruídos.
Durante mucho tiempo el crecimiento de la producción y de la acumulación, que produjo una
notable mejora en las condiciones de vida en ciertas regiones en base a la explotación de los
recursos, no significaba un daño al ecosistema. Por ello es que tanto los recursos naturales como
las acciones sobre los sistemas ecológicos han sido tratados hasta ahora como bienes “libres”.
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Profundamente enraizado en la cultura y el sentido común estaba la creencia en el derecho
humano al uso indiscriminado y libre de la naturaleza por un lado y por otro de la generosidad y
la resistencia inagotable de aquélla, la que relativamente no sufría por la actividad industrial.
Dado el incremento de la producción y conforme su composición ha cambiado (por ej.: uso
masivo de materiales sintéticos, muy tóxicos y no degradables, un incremento de los desechos
tóxicos y una capacidad para transformar lo natural mediante acciones tecnológicas) tales ideas
ya no son válidas.
Hoy día se hace evidente el continuo ataque sobre el balance de los ecosistemas, porque
producción significa polución del ambiente natural y consumo de los recursos no renovables.
Polución y consumo de energía y materias primas pueden controlarse y restringirse, pero no se
pueden evitar completamente. El crecimiento continuo de la producción significa crecimiento
continuo de la alteración ecológica, aun si se usan las más refinadas reglas y procesos en defensa
de la ecología.
Es por tanto necesario incorporar en el análisis teórico y en la práctica del capitalismo el
parámetro ecológico como una dimensión material de la producción de capital [O’Connor J.], es
decir, considerar los problemas engendrados por la segunda contradicción y la necesaria
atención sobre las condiciones de producción naturales que obligan a tomar en cuenta las
consideraciones ecológicas como esenciales para la producción capitalista.
La segunda contradicción está basada en el argumento de que la producción de valor es
contingente con el acceso a los recursos naturales y los sistemas ecológicos. La crisis ecológica
se presenta al capital como una crisis material o económica, una crisis de rentabilidad que
contrasta con la tradicional crisis de sobreproducción, dado que éste debe dedicar algunos de sus
recursos para eliminar las obstrucciones a la acumulación producida por la degradación
ambiental. Se crea entonces la necesidad de redirigir tales procesos para mantener su existencia
productiva.
La relación entre la alteración ambiental y la tasa de crecimiento del capital consiste en que el
problema ambiental es la consecuencia directa e inevitable del sistema económico capitalista, en
el que la producción y la acumulación del capital -principio básico de la economía capitalista- se
revelan como las principales causas de la crisis ecológica. La tendencia de la producción
capitalista es la de consumir las condiciones de producción (sean naturales como la tierra o el
trabajo humano) que permiten que el beneficio sea mantenido. Explícitamente la tasa de
destrucción y polución de la naturaleza es dependiente de la tasa de acumulación y la tasa del
beneficio [O’Connor J., 90] del capital. La componente humano/ecológica aparece en
contradicción con las estructuras tecnológicas e institucionales de la economía [Herrera 1997].
Esencialmente el modo de producción capitalista sufre dos contradicciones fundamentales que
trasladas en el nivel económico, constituyen la doble crisis que golpea al capital hoy día
[O’Connor J.]: crisis de demanda, como resultado de la explotación del trabajo o la “primera
contradicción” y crisis del costo colateral, resultado de la explotación de las condiciones de
producción (incluyendo el ambiente natural y el trabajo humano) o la “segunda contradicción”.
Para el modo de producción capitalista, la explotación de la naturaleza y la explotación del
trabajo, son ambos necesarios para subir la acumulación y la tasa de beneficio. La crítica del
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capital es doble, pues trata del problema ecológico y del problema social. Los dos problemas, el
ambiental y el social, se pueden poner en el mismo plano o confrontados como la misma clase de
problema. Ambos tienen la misma raiz. Ambos pueden resolverse solo si somos capaces de
sobreponer al capital.
4. La respuesta del capital: la naturaleza capitalizada
El capital responde a los problemas del daño ecológico ambiental y de recursos, de tal forma que
requiere que el proceso de producción cambie ciertas de sus estructuras, para que se pueda dar un
aumento en el tiempo de trabajo socialmente necesario requerido para producir una cantidad
dada de valor. Es decir, la crisis al nivel ecológico se da como un proceso en el que el capital
intenta reestructurar y racionalizar las condiciones de producción para restablecer su capacidad
para explotar la naturaleza y el trabajo, bajando los costos. Responde a la crisis ambiental
tratando de extender su hegemonía sobre los recursos de materias primas y de la fuerza de
trabajo para la producción de mercancías. Se le da a los mecanismos del mercado un papel
central en la “solución de los problemas ambientales”.
En este proceso se da la desposesión y el traslado de los costos a las comunidades (impuestos)
y a las generaciones futuras. Surge un proceso de “capitalización de la naturaleza”, es decir, la
representación del ambiente del sistema social (sociedad) o medio biofísico (milieu natural)
como “reserva de capital” y la codificación de estas reservas como propiedad comerciable en el
mercado (por ej., la patentización de la biodiversidad y del material genético, etc.).
A través del proceso de capitalización de la naturaleza, el modus operandi del capital (el modo
de producción) sufre una mutación práctica y conceptual. El ambiente o entorno (lo que no es la
composición humana del sistema social), que formalmente era tratado como un dominio externo
y explotable, es ahora redefinido como una reserva de capital. Correspondientemente la
dinámica del capital cambia de forma, desde la acumulación y el crecimiento en base a un
dominio externo, a la ostensible autoadministración y conservación del sistema de naturaleza
capitalizada cerrado sobre sí mismo.
El proceso de capitalización formalmente incluye un nuevo conjunto de elementos dentro del
dominio de la mercancía. Como los procesos de producción son necesariamente espaciales, la
presión expansionista inherente a la lógica económica de la sobreproducción, tiene una
dimensión territorial, se da como dominio sobre el ambiente (todo lo que no es humano en el
sistema social). La producción de excedente es producción del espacio (exploración, desarrollo,
penetración y explotación), conquistado primero extensivamente y luego capitalizado
intensivamente. Pero esta penetración, invasión, saqueo y despojo, es el preludio a una conquista
semiótica del territorio, un doble juego alrededor de la distinción capital/naturaleza. El capital
se proclama ideológicamente como racional y adecuado, la apropiación de la naturaleza como
“libre”, como un input material y de servicios deseado. Pero luego si la apropiación bruta es
rechazada por los grupos interesados, se utiliza la estratagema de la capitalización para asegurar
y legitimar el acceso al más bajo costo posible. En este movimiento como J. O’Connor señala, el
capital abstracto efectúa la producción ideológica de la “naturaleza capitalista”, denotando con
este término a “toda cosa que no sea producida como mercancía pero que es tratada como tal”
[O’Connor, J., pp. 7, 23, 1988]. En la aplicación al ambiente físico usualmente se crean derechos
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de propiedad mercadeables (por ej. sobre bosques, peces, fuentes de agua) y también derechos de
emisión de desechos. Por este movimiento ideológico, el dominio exterior de la naturaleza es
redefinido como un elemento de capital valorizable, presente dentro del sistema productivo
mundial y que en sí mismo debe ser racionalmente administrado como una empresa productiva.
A través de este proceso de internalización de las condiciones de producción, vemos la
emergencia de un sistema de capital ampliado, que difiere en algunas maneras fundamentales del
sistema capitalista del siglo 19 y parte del siglo 20. La hipótesis de tal mutación no es nueva. La
esencia conceptual consiste en que a través de este proceso de capitalización de todos los
dominios del sistema social: materias primas y fuerza de trabajo (es decir, el ambiente y la
composición o los componentes humanos de la sociedad, por tanto la ideología y la cultura), por
medio de la internalización vía extensión del sistema de precios “capaz de dar cuenta de toda
cosa y dirigir todos los procesos”, el capital sufre un cambio cualitativo en su forma. Ya no solo
representa la relación social que produce la explotación mejor y más intensivamente de la
naturaleza y de los trabajadores (externos al capital mismo). En esta etapa histórica, que
podemos llamar la fase ecológica del capital, la imagen relevante ya no es la de los hombres
actuando sobre la naturaleza para producir “valor” que luego es apropiado por la clase capitalista
[O’Connor M]. Más bien es una naturaleza codificada (la naturaleza no humana y humana)
como “capital encarnado” regenerándose a sí mismo en el tiempo por medio de sistemas de
inversión alrededor del globo, todos integrados en “un cálculo racional de producción e
intercambio” a través del milagro de un sistema de precios que se extiende a través del espacio y
del tiempo. Tal es el movimiento de la autoconservación o reproducción de la estructura de la
sociedad existente, de las relaciones de producción capitalistas. Esta naturaleza es concebida a
la imagen del capital y ésta representación es la base de la “administración racional” de la
naturaleza/capital que crecientemente es instituida violentamente en el dominio político. Es un
asunto de representación: de la forma en la cual se da la lucha por el poder, es lo que se podría
llamar la ecología capitalista (el desarrollo sostenible, etc.). Tal es la nueva forma que asume lo
apropiado (el excedente) bajo la finalidad impuesta por la clase dominante, y que va a determinar
también la especificidad de la ideología.
Si se observa, el proclamado objetivo de salvar al planeta de la conferencia de Río de 1992 es
consistente con los propósitos del capital, después de todo si el capital es naturaleza y
naturaleza es capital los términos virtualmente vienen a ser intercambiables: uno en relación con
la reproducción del capital, lo cual es sinónimo con salvar la naturaleza. Ideológicamente se
afirmará que el planeta tierra como un todo es nuestro capital, el cual debe administrarse con
sostenibilidad. La afirmación usual de que la responsabilidad es de “todos”, es un abuso!
[Herrera 1997].
Tristemente esta armonización retórica no garantiza del todo la conservación de las
potencialidades productivas o reproductivas de una sociedad o de un ecosistema; ni lo asegura el
sostén de los intereses particulares, comunidades o ecologías, así valorizadas. En la práctica el
principal efecto de toda la identificación del riesgo (reservas y capitales), es la adaptación
ideológica de esta naturaleza (y de la naturaleza humana) a las normas para el incremento y
reproducción del propio capital.
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Cuando se pregunta ante la expansión capitalista: ¿qué es lo que se está expandiendo y
creciendo, qué es lo que está siendo sustentado o haciendo sostenible?, debe recordarse la noción
central propia del marxismo tradicional, la cual consiste en que la finalidad del capital es
esencialmente su propia sobrevivencia y expansión, de la reproducción como un sistema de
control social, reproducción de la estructura y de las condiciones de producción. Es siempre el
sistema capitalista el que ha de ser reproducido y sustentado, no ningún capital individual.
Podemos retomar esta aplicación al capital ecologizado, pero con un cambio de significado
radical. En el sistema maduro de naturaleza capitalizada, toda materia prima, todo input a la
producción desde una fuente terrestre o extraterrestre, es formalmente reconocida como siendo
un elemento del capital o del servicio derivado por un capital. Como tal tiene un propietario y su
uso significa una localización del capital o de los servicios, los que pueden derivarse de un
capital particular, por el cual el dueño podría ser pagado. Todo output útil tiene un potencial para
satisfacer las necesidades del sistema, lo cual significa que de una manera u otra está al servicio
de la reproducción de otro capital. Es inmaterial como sea este “uso”, sea que esté representado
como un consumo o como una producción: en cualquier caso es una inversión al servicio de la
reproducción del sistema del capital.
Así la línea de fondo en el capital ecologizado como un todo no es la acumulación como tal. Lo
que es importante para el modo de producción, del sistema de naturaleza capitalizada como un
todo, no son los capitalistas individuales sino su sustentación en el tiempo, la conservación del
sistema mismo como una forma social abstracta. Tal es el movimiento mismo de la estructura,
pues lo que es reproducido es la estructura, es decir, el capital en su forma de relación social y
no como vulgarmente se da (moneda, beneficio y sistema económico). Reproducción siempre se
ha interpretado como reproducción ampliada del modo de producción y por tanto determinada
por éste. Se podría concebir el modo de producción (el estado de la estructura) como una
modalidad del modo de reproducción (la ley del cambio de la estructura), así fuerzas
productivas y relaciones de producción, la esfera de la productividad material e ideal, serían una
de las formas históricas del proceso de reproducción.
5. La contradicción cultural
Las prácticas sociales (el movimiento o actividad de la cosa-sistema-sociedad) no se dan aisladas
del pensamiento, no hay acción sin pensamiento, no se conoce lo que es sin transformarlo. Los
procesos productivos determinados por las prácticas no se dan sin una racionalidad, un
pensamiento mediato desarrollado históricamente por toda la humanidad. La relación entre lo
ideal/conceptual y lo material/concreto en una ontología materialista no es dualista (no separa
pensamiento/acción, etc.). Para tal ciencia (la ciencia objetiva y racional) los sistemas
conceptuales son el reflejo subjetivo de la realidad objetiva, que existen solo como ficciones
(eventualmente fijados materialmente) concretadas conceptualmente mientras hayan cerebros
que las piensen.
El valor-trabajo surge en forma objetiva y subjetiva (en la conciencia). El valor es una relación
de producción y como tal tiene un papel decisivo en la mediación dialéctica entre lo
material/concreto y lo ideal/conceptual. Un análisis científico de este problema solo se puede dar
fundamentado en una ontología opuesta resueltamente al idealismo y al dualismo que
caracterizan a la teoría social burguesa. Solo con un programa no dualista se pueden revelar las
11
conexiones internas entre las relaciones de producción y las formas específicas de la conciencia y
las formas en que se genera la dialéctica de las fuerzas y de las relaciones de producción, que son
el corazón de la visión humana del desarrollo social de Marx.
Las relaciones de valor, incluyendo las más rudimentarias que emergieron primero con el
surgimiento de las formas simples de producción de mercancías (precapitalistas), determinan la
conciencia y el pensamiento humano. En el capitalismo el pensamiento kantiano o neokantiano y
sus categorías corresponde con los elementos formales de la “abstracción intercambio” y el
enfoque dualista del mundo es una de sus expresiones [Sohn-Rethel, 78]. Estas relaciones de
valor (relaciones de producción del modo de producción capitalista) vía la abstracción real del
intercambio, son un factor impulsador de la dialéctica fuerzas/relaciones (al estimular el
desarrollo científico y tecnológico y entonces la productividad) y determinan los modos
ideológicos de pensamiento que caracterizan el enfoque dualístico, el cual borra el papel
necesario e históricamente específico de las relaciones de producción, en la interrelación entre lo
material/natural y lo ideal/cultural, como elementos de una realidad unificada, con identidad no
bifurcada.
Las tendencias ideológicas como el postmodernismo y postestructuralismo escamotean la
consideración de las propiedades y relaciones objetivas de la sociedad realmente existente, dando
un privilegio ontológico a ciertas propiedades de los referentes sociales como el lenguaje, la
comunicación, o el poder/dominación [Herrera, 1998]. Ello es una tendencia ideológica burguesa
que evita ir a la raíz del sistema social: a su estructura. Tales propiedades se pueden explicar
científicamente, es decir, racional y objetivamente, en conexión con un análisis de las relaciones
de producción y determinadas formas socio-históricas del trabajo humano, de las prácticas
sociales. Sin esta consideración tales corrientes solo sirven para desviar la atención científica
sobre el verdadero problema y en especial oscurecer la devastadora crítica hecha a la relaciones
sociales del capitalismo y los resultados teóricos y programáticos hechas por Marx.
Esto es esencial para entender las implicaciones de las corrientes del postmodernismo y
postestructuralismo, que se basan en una supuesta indeterminación de las relaciones entre “lo
material” (por ej. la producción) y “lo cultural” (por ej. el sistema de signos), y problematizando
además la noción de realidad objetiva mientras luchan por “descentrar el sujeto”. Buscan
problematizar las bases epistemológicas de toda ciencia posible y nunca tratarán en el nivel
económico los resultados empíricos de la ley de la “baja tendencial del beneficio” y menos aun
las propiedades objetivas de las relaciones de producción, tratando de relativizar sus resultados e
ignorando a toda posibilidad programática de cambio o de lucha o resistencia al capital.
En el capitalismo-realmente-existente actual se produce un cambio en el tipo de artefacto que se
produce, pues se da una preeminencia en la “producción de imágenes” sobre la “producción de
artefactos materiales”, los que constituyen lo que Baudrillard llama una hiperrealidad. Así la
superestructura ideológica se hace hiperreal, toma otras características “virtuales”. Como la
crisis de sobreproducción actual hace peligrar constantemente a la absorción de las mercancías
por el mercado (crisis de demanda), el capital se esfuerza en crear una demanda para sus
productos. Cuando los productos son signos culturales (sistemas conceptuales o artefactos
conceptuales fijados materialmente mediante imágenes o elementos sensuales: visuales, etc.), la
demanda no estará limitada al uso funcional que ellos puedan tener. En este sentido se hace
12
evidente la afirmación no dualista, de que no hay ninguna esfera de producción separada de la
cultura o de la ideología, como también de que el conocimiento de las necesidades es social y
culturalmente definido. Y también las nuevas formas ideológicas que asume el dominio del
capital.
La producción y la cultura se dan juntos (no hay acción sin pensamiento), pero no
necesariamente ello implica que estén fusionados. Pueden estar unidos en la diferencia. Si es así
es legítimo analizar la producción separadamente de la cultura. Siempre que se comprenda que
debe darse una mediación entre las dos esferas, si se quiere un nivel de concreción adecuado. A
nivel del sistema social en su integridad, estas esferas constituyen subsistemas culturales y
económicos. Los procesos que representan a las prácticas sociales de la producción material
(económica) y la producción ideológico-cultural son distinguibles en su unidad, aunque no se
dan el uno sin el otro. Por ello es que algunas cosas pueden comprenderse solo si la producción
es considerada en abstracción de su conexión con la cultura. La hiperrealidad sobre la que habla
Baudrillard [Baudrillard, 1975], es en sí misma producida, es un producto de las prácticas
sociales. Aun si fuera el caso de que en la presente etapa del capital, la producción de imágenes
es más crucial que la producción de productos materiales, no se puede extrapolar a partir de ello,
como hacen algunos postmodernistas como Baudrillard, la conclusión de que el asunto de la
propiedad y el control de los medios de producción, no tiene un significado crucial.
En la propiedad de los medios de producción de la información hay una tremenda concentración
de capital y la consideración de este poder del capital en el dominio de los medios de
comunicación, no se puede evitar si se quiere entender la dinámica de nuestro mundo
postmoderno con su alta dosis de hiperrealidad. Los que como Baudrillard desean superar a
Marx no podrán avanzar mucho sin considerar el fenómeno de la propiedad y el control de los
medios de producción. El marxismo súbitamente no ha sido eliminado por la emergencia de los
medios de electrónicos de comunicación. La edad de la hiperrealidad confirma la afirmación
esencial de Marx de que la propiedad y el control de los medios de producción es inherente a la
lógica del capital y que esto genera fuerzas sociales alienadas sobre los miembros de la sociedad.
Para la ciencia (natural o social) el discurso, sus sistemas conceptuales, están fundados en
referentes objetivamente existentes. Así las proposiciones científicas (teorías) apuntan hacia tales
referentes (no necesariamente empíricos). Pero los pensadores postmodernos rechazan la noción
de que exista algún referente para los signos que usamos como fundamento de nuestras
afirmaciones (el referente trascendental es una hipótesis del idealismo objetivo o del
materialismo vulgar). Baudrillard escribe acerca de la “liquidación de todos los referentes”
[Baudrillard, 1975] y como por ejemplo, afirma que las “necesidades” no son dadas
naturalmente, entonces no pueden ser parte del discurso marxista.
La teoría de las necesidades es un punto crucial de la crítica marxista al capitalismo, para la cual
las “necesidades no satisfechas” son un referente naturalmente existente y en términos del cual se
pueden medir objetivamente las fallas. Pero las “necesidades” no solo son un asunto de códigos,
sistemas, significadores que no tienen referente, como afirma el cripto-existencialismo de
Baudrillard. Su enfoque de que las necesidades humanas no tienen ninguna base natural o
biológica es unilateral y por tanto falsa, análoga a la posición sociobiológica que ignora las
componentes histórico-culturales de nuestra naturaleza humano-social. Los signos distorsionan y
13
enmascaran a la realidad subyacente, no ocultan que no hay nada, como afirma Baudrillard
[Baudrillard, 1975] cuando dice que el punto de giro decisivo es “la transición desde los signos
que disimulan algo, a los signos que disimulan que no hay nada”. La edad del simulacro es otra
etapa dentro de la edad de la ideología y no una nueva época en la que el concepto marxista de
ideología viene a ser irrelevante.
La negación de que podamos decir algo verdadero de la naturaleza de nuestras necesidades, es
justamente un caso específico del rechazo general del referente, un rechazo de nuestra capacidad
para formular enunciados verdaderos considerando lo significado en el lenguaje. Si la categoría
de “verdad” solo puede validarse si los estados de hechos corresponden con la intención de los
actores sociales, es una vieja posición idealista (subjetivista y pragmantista). Es decir, nada
nuevo. En el fondo hay un ataque a la noción de verdad objetiva, peligrosa de todas maneras
para el poder del capital. Rechazar la teoría de Marx con tales bases hay que pensarlo dos veces.
Todo esto demuestra las contradicciones existentes al nivel cultural producidas por la
dominancia de la ley del valor, reflejadas en filosofías incapaces de dar cuenta de ninguna
realidad menos de la hiperrealidad supuesta del capital de nuestra época. Se puede decir que de
igual manera que el modo de producción capitaliza a la naturaleza humana (a la composición del
sistema-sociedad) al comprar la fuerza de trabajo de los trabajadores y la convierte en mercancía
mercadeable, capitaliza la naturaleza no humana (el ambiente del sistema-sociedad), el capital
también capitaliza lo ideológico (la superestructura ideológica del sistema-sociedad). Tal es otra
contradicción del capitalismo realmente existente, lo ideal es una mercancía, contrapuesta a lo
material, aunque sea hiperreal. La fetichización de las cosas (sean estas hiperreales o no) y del
propio hombre, es determinada en última instancia por la unidimensionalidad de la mercancía, es
la ideología real del capitalismo. Esta ideología fetiche conduce a los hombres a adoptar una
racionalidad que no es la correcta para sus verdaderos intereses, una racionalidad de otros y que
solo sirve para clase dominante que así facilita su statu quo en forma permanente.
6. La ley del valor-trabajo no es eterna
El problema que la humanidad confronta estos días no tiene comparación en el pasado, tal
proceso actual del capitalismo tardío, su imposibilidad de un ultraimperialismo (dominio y
control de todas las fuerzas de trabajo, de todos los ambientes, de todas las ideas a nivel mundial)
choca con imposibilidades reales. El problema a corto plazo no tiene solución. Sin embargo
siempre se pueden hacer las preguntas que surgen de forma natural, como por ejemplo: ¿no son
las tendencias económicas, ecológicas, culturales un argumento de que el mundo necesita un
sistema económico distinto y por tanto unas relaciones de producción diferentes? Podemos ahora
apuntar algunas certidumbres. El modo de producción capitalista y su sistema industrial no son
la solución; el planeta no puede sobrevivir con una economía basada sobre la producción
ilimitada de bienes, sobre la acumulación del capital.
Las relaciones de valor han tenido un papel fundamental en el desarrollo de la sociedad humana,
pero han llegado a un límite en que estas relaciones deben ser superadas por un nuevo conjunto
de estructuras sociales, que como mínimo garanticen un aumento cualitativo en el grado en el
cual los hechos sociales y económicos, sean gobernados con una conciente toma de decisiones al
nivel de la colectividad humana como un todo.
14
Las proposiciones nucleares de la teoría de Marx del valor-trabajo son fundamentales para su
teoría de la crisis capitalista, en particular su ley de la tendencia de la caída de la tasa de
beneficio. También su visión del capitalismo, como un modo de producción en el que la
medición del bienestar social es necesariamente hecha en términos del tiempo de trabajo
abstracto (la forma fenomenal de la moneda); por tanto esta medición no es natural ni eterna,
pues tiene bases sociales e históricas. La existencia de la segunda contradicción refleja la
emergencia de los impedimentos materialmente reales y tangibles a la acumulación, pero
también reflejan la voluntad de las fuerzas sociales para definir los parámetros de la
transformación de la naturaleza, de la producción.
Podría entonces concebirse un modo de producción que no use tal medición (bienestar en tiempo
de trabajo) y que pueda redirigir la economía de trabajo aportada por la tecnología a la
expansión cualitativa y cuantitativa del tiempo libre disponible, que puede capacitar a todos los
seres humanos a desarrollar sus capacidades en forma completa. Lo que se opone a tal proyecto
es la estructura de relaciones socioeconómicas que constituyen el fundamento de la ley
capitalista del valor.
La “ciencia económica” burguesa no puede cuestionarse a sí misma, es como pedirle a un mono
que se corte la rama en donde está colgado. La economía como una disciplina autónoma nació
como una teoría del capital y como tal permanece. Solo una ciencia no burguesa puede ofrecer
un cambio de la teoría que ayude a cambiar la realidad, una tal que considere las condiciones
objetivas del movimiento social, es decir, las leyes del movimiento de la sociedad como sistema
concreto: de sus componentes, estructura, ambiente, mecanismo y superestructura, que permita
explicaciones objetivas que son además una condición necesaria para la transformación social
por medio de las fuerzas resistentes al capital.
A pesar del discurso ideológico de ésta década proclamando la “muerte del comunismo” (una
celebración apagada por la severa y larga depresión global), la teoría del valor-trabajo de Marx,
la cual supone una teoría general de la sociedad como sistema concreto (tiene que ver con toda
cosa), queda como el único marco de apoyo serio para tratar la irracional, contradictoria y
crecientemente peligrosa trayectoria actual del modo capitalista de producción.
Si es verdad que las “desigualdades” y el “bienestar oligárquico” define al modo de producción
capitalista de hoy día, lo es también que el bienestar (entendido como las cosas útiles y de
servicio que constituyen los estandares de vida y su capacidad para satisfacer continuamente sus
necesidades), podría generalizarse a todo la población del mundo una vez que cese de medirse
con formas “relacionalmente” antagónicas, centralizadas en términos del trabajo abstracto
socialmente necesario. Aun para los burgueses y sus ideólogos montados en el mismo barco, esta
sugerencia o posición conceptual debe considerarse con seriedad científica, particularmente
cuando se aprecia que la tasa de crecimiento a largo plazo de la economía global está cayendo y
que son absolutamente necesarios para evitar una catástrofe ecológica, tasas más altas de
crecimiento en todos los sectores de la economía mundial, en un mundo finito.
El continente de tal ciencia lo abrió Marx y si se está en lo correcto, si las relaciones de “valor”
han acabado su potencial para contribuir a la creación del bienestar humano y el cumplimiento
15
de las necesidades humanas a una escala global, entonces es obligatorio para la humanidad
buscar una nueva forma de organización socio-económica que trascienda estas relaciones, que
determinan el tremendo desarrollo potencial de la ciencia y la tecnología y la división del trabajo
que el capital ha tenido en los pasados pocos siglos.
La retórica de la “economía del mercado libre” es el manto ideológico de un despotismo que
tiene a la mayoría de la humanidad amarrada, sean trabajadores o capitalistas: el despotismo de
la “mano invisible” de las fuerzas del mercado operando detrás de la colectividad humana cuyo
destino determinan. Este despotismo ha decretado que la vida económica de los seres humanos,
sobre cuya base dependen todos los “modos de vida”, sea gobernada por la ley del valor-trabajo,
sea o no concientemente comprendida por los individuos, sirvan o no las necesidades colectivas
de la humanidad. Para quebrar este despótico poder se requerirá una decisión conciente para
tomar socialmente el control de los mecanismos de producción y reproducción, de la producción
de decisiones concientes de la práctica humana como seres colectivamente organizados, es decir,
la ideología opuesta a la existente.
Pero tal decisión debe ser predicada sobre un reconocimiento previo: que la ley del valor-trabajo, las relaciones de producción del capitalismo-realmente-existente, no es una ley
“eterna” de la sociedad humana y que puede ser superada.
Si la estructura y su ley de reproducción del modo de producción capitalista actual (ley del
valor-trabajo) hacen, como observa justamente Baudrillard, que el capital se convierta en su
propio mito, en una máquina interminable aleatoria, parecida a un código genético, a un cáncer
que no deja campo para el planeamiento de su inversión, la pregunta queda: ¿cómo romper su
verdadera violencia?; ¿puede la ley históricamente limitada trascenderse, de tal manera que le
permita a la humanidad superar nuestros problemas más grandes, socio-económicos, culturales, y
ecológicos?
Lo que se ha perdido hoy día es la creencia cientificista (por tanto determinista) en el progreso,
resultado ideológico directo del triunfalismo teleológico; y lo que no se ha perdido es la visión
desmitificadora y el análisis concreto y abierto para una recategorización. Esto permitiría una
base adecuada para combatir el rechazo de parte de los “estudios culturales” de cualquier esencia
y totalidad. Además se necesita rehabilitar el buen nombre de la naturaleza humana y que
renazca la “imaginación socialista”, algo que ha sido terriblemente destruída desde que los
procomunistas de Moscú y los capitalistas se unieron proclamando la identidad del Estalinismo y
el socialismo/comunismo. Por eso es que es necesario revisitar y revisar de nuevo a Marx, pues
es precisamente para este tipo de imaginación que la teoría del valor-trabajo de Marx sirve, para
estimular el reto de la inevitabilidad de las relaciones de valor y reafirmar la capacidad humana,
la de los seres que crean la realidad humano-social, para que entonces puedan transformar
radicalmente sus relaciones económico-sociales.
El mercado como afirma Smith [Smith, M. 1994] es un Leviatán vestido de oveja: su función no
es impulsar y perpetuar la libertad (aunque sea solo una variedad política de libertad) sino más
bien reprimirla. La ideología de mercado asegura que los seres humanos la destruimos cuando
intentamos controlar nuestros destinos (“socialismo es imposible”) y que somos afortunados en
poseer un mecanismo de relaciones impersonales -el mercado- que puede substituir al
16
planeamiento y reemplazar las decisiones humanas: solo necesitamos mantenernos limpios e
hiperrealizados.
La resistencia, la práctica política opuesta, comienza con la consideración de que nunca se debe
dejar de entender y exponer el más preciado secreto del capital: que ya ha cumplido su papel
histórico como medio para el desarrollo cultural, el bienestar material y social y el bienestar
general de la humanidad.
7. Bibliografía
1. Arrigui, Giovanni: (1991) World Income Inequalities and the Future of Socialism. New
Left Review 189.
2. Baudrillard, Jean: (1975) The Mirror of Production. St. Louis: Telos Press.
3. Baudrillard, Jean: (1981) For a Critique of the Political Economy of the Sign. St. Louis:
Telos Press.
4. Castro, Fidel: (1993) Tomorrow is too late. Australia: Ocean Press.
5. Herrera J., Rodolfo: (1995) “El capitalismo realmente existente”. En Memorias del
Congreso de Sociología, Univ. de Costa Rica.
6. Herrera J. Rodolfo: (1997) “Teorizando sobre la socio-naturaleza.” Rev. Filosofía Univ.,
XXX (88), 9-24, Costa Rica.
7. Herrera J., Rodolfo: (1998) “Una Crítica Dialéctica de la Desconstrucción
Postmodernista”, en Memorias IV Jornadas de Investigaciones Filosóficas, Univ. de
Costa Rica.
8. Herrera J. Rodolfo: (2001) “Algunas Tesis Filosóficas y el Concepto de Totalidad
Social”, en Memorias VII Jornadas de Investigaciones Filosóficas, Univ. de Costa Rica.
En: http://cariari.ucr.ac.cr/~macalvoh/
9. Mandel, Ernest: (1971) Marxist Economic Theory. New York: Montly Review Press.
10. Marx, Karl: (1978). Capital, I, II y III. Moscow: Progress Publishers.
11. Marx, Karl: (1977) Capital Volume One. Trans. Ben Fowkes. New York : Vintage.
12. Marx, Karl: (1981a) Capital Volume Two. Trans. David Fernbach. New York : Vintage.
13. Marx, Karl: (1981b) Capital Volume Three. Trans. David Fernbach. New York: Vintage.
14. Moreau, Francois: (1991) The Condition of the Working Class under Capitalism Today:
The Case of Mexico. Socialist Alternatives 1:1.
15. O’Connor, James: (1983) Accumulation Crisis. Oxford: Basil Blackwell.
16. O’Connor, James: (1988) Capitalism, Nature, Socialism: A Theoretical Introduction.
CNS 1.
17. O’Connor, James: (1990) The Second Contradiction of Capitalism: Causes and
Consequences in Conference Papers CES/CNS Pamphlet Series 1, Santa Cruz, 1990.
18. O’Connor, Martin: (1992) The System of Capitalized Nature. CNS 3, 3.
19. Smith, Murray E.G.: (1994) Invisible Leviathan: The Marxist Critique of Market
Despotism beyond Postmodernism. Toronto: Toronto University Press.
20. Smith, Tony: (1993). Dialectical Social Theory ands its Critics. Albany: State University
of New York Press.
21. Sohn-Rethel, Alfred: (1978) Intelectual and Manual Labor. A Critique of Epistemology.
London: Mcmillan.
22. Wallerstein, Inmanuel: (1983) Historical Capitalism. London: Verso Books.
17
SOBRE EL AUTOR: Dr. Ing. Rodolfo Herrera J. profesor emérito Univ. de Costa Rica,
rodolfoh@racsa.co.cr
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FEU Colombia
Red de Medios Alternativos y Populares Valle (REMAP)
DECLARACIÓN POLÍTICA III CONGRESO NACIONAL FEDERACIÓN DE ESTUDIANTES
UNIVERSITARIOS, FEU-COLOMBIA
Las y los estudiantes de Educación Superior y secundaria, de instituciones
públicas y privadas, provenientes de todos los rincones del país, y que nos
hemos dado cita en el III Congreso de la Federación de Estudiantes
Universitarios, FEU Colombia, escenario amplio y democrático de construcción
conjunta de caminos que nos llevan con certeza hacia una Universidad para la
segunda y definitiva independencia; estamos convencidos que estos son
justamente, caminos de unidad. Es por ello, que en distintos escenarios,
desde distintas percepciones y con mucho entusiasmo, entendiendo el momento
histórico en que se encuentra la educación y las condiciones del pueblo
colombiano, declaramos que:
Las cada vez más dramáticas crisis del capital a escala global, conllevan a
profundizar la miseria, la muerte y la dependencia de nuestro país; haciendo
necesarias las luchas que en diversos puntos del planeta y que hoy
protagonizan pueblos comprometidos con un profundo cambio, nos permiten
entender que un nuevo mundo es necesario y posible.
En nuestra América Latina, la Patria Grande nos reclama la realización de la
esperanza y nos muestra claramente la posibilidad de ser, como jóvenes y
estudiantes, protagonistas de la historia. La construcción de una nueva
realidad social, económica, política, cultural y ambiental para los países
latinoamericanos, es tarea del conjunto de sectores y organizaciones
sociales, resaltando que el proceso de lucha popular le está dando de nuevo
al movimiento estudiantil, la oportunidad de contribuir decididamente con el
impulso de las acciones y propuestas que remuevan las más anquilosadas
estructuras de explotación, despojo y empobrecimiento del conjunto de la
población.
La realidad colombiana presenta actualmente una de las caras más oscuras del
neoliberalismo en la región. No siendo suficiente con haber convertido a la
nación en uno de los más crueles escenarios de guerra contra la sociedad y
las organizaciones populares, mediante la represión de las fuerzas
militares, las acciones soterradas de cuerpos paramilitares y al amparo de
la financiación norteamericana, hoy nuestro país está siendo utilizado como
laboratorio de reinvención del modelo económico, tan profundamente
cuestionado en todas las latitudes del planeta. Un modelo, que parangonado
como tercera vía, nos conduce a un mismo destino, aquel que ya ha sido
trazado por la elite en el poder para el pueblo colombiano: sangre,
violencia, exclusión, saqueo y explotación son los componentes reales, de
aquello que llaman sin sonrojarse democracia, hoy día entendida como Unidad
Nacional.
El neoliberalismo impuesto a boca de fusil es la versión más nefasta de las
actuales lógicas del capital nacional y trasnacional, que ha debido sembrar
el terror para abrir amplios espacios a la expoliación de nuestros recursos,
fijando la meta de hacer del país un proveedor neto de materias primas, como
oro y palma africana. Mientras esto ocurre, los derechos y garantías
sociales y económicas de las y los trabajadores son violentados sin reparo,
a través de leyes mezquinas que dejan la carga de la crisis del capital en
hombros del conjunto del pueblo. Es difícil detener la dirección del viento
y será aún más difícil detener al pueblo que armado de dignidad,
beligerancia y consecuencia ha demostrado estar dispuesto a asumir las
riendas de su propio destino; el primer paso hacia la segunda y definitiva
independencia radica en que el pueblo reclame la suya frente a la clase que
le gobierna.
La persecución, el amedrentamiento y el señalamiento a las voces disidentes
son las realidades de una falsa democracia, capaz de invertir más en guerra
que en educación, y al igual que otros procesos de resistencia en el país,
los estudiantes continuamos siendo víctimas de la estigmatización, el
asesinato, el encarcelamiento y el exilio. Innegablemente nuestro compromiso
es con la Paz.
Los y las estudiantes participantes en el III Congreso de la FEU estamos
convencidos que los actuales rumbos de la Patria no son los que harán
posible su dignificación. Por el contrario, claramente comprendemos que es
fundamental recobrar la soberanía, entregada desde hace tanto tiempo por
quienes se apoltronan abusivamente en los más altos niveles del poder.
Siendo la educación nuestro campo de lucha inmediato, el régimen sólo nos ha
dado la posibilidad de verla convertida en una mercancía, antes que vivirla
realizada como un derecho; saberla dirigida únicamente a la estrecha
formación de individuos con conocimientos específicos -prestos a ser piezas
funcionales de las lógicas de exclusión y explotación-, antes que a la
formación de sujetos políticos de transformación y profesionales
comprometidos con las necesidades de la Patria.
La puerta en el camino de la privatización de la educación pública en
nuestro país se abrió en 1992 con la formulación de la Ley 30. La
instalación del mercado de la educación superior no ha resuelto los graves
problemas de cobertura, calidad, deserción, exclusión y acceso que
caracterizan el sistema educativo nacional. El crédito educativo se
convirtió en la única forma de acceso a modos precarizados de educación,
mientras que el acceso a la educación pública se estrechó aún más,
evidenciando las graves falencias de la básica y media que hoy por hoy, no
están otorgando los mínimos suficientes para acceder a la formación superior
de carácter estatal.
La reforma a la ley 30 y los impactos que tendrá sobre la educación la firma
del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, son la muestra palpable de
la voracidad del capital, en la incesante búsqueda de nuevos mercados y
fuentes para la elevación de la ganancia. Ha sido este el motor fundamental
de la nueva reforma, que busca llevar a la Universidad Pública por el camino
de la autofinanciación y la pérdida de autonomía, mientras que en las
universidades privadas se dará paso a la profundización del silencioso drama
del endeudamiento y la baja calidad de la formación. Los únicos intereses
defendidos en las propuestas del régimen, ejecutadas por el gobierno de
turno, son los del capital trasnacional y el sistema financiero, mientras
que se condena la ya vapuleada juventud de nuestro país, al endeudamiento
eterno por una educación de baja calidad y para la dominación.
Cansados hasta la saciedad de esta situación y ante el nuevo embate del
capital contra lo poco de garantías reales para una educación gratuita,
pública y de calidad, decimos: ¡BASTA! Nos comprometemos con el reclamo de
este nuevo momento en la Historia y cerramos filas por el derecho a la
educación para todas y todos los colombianos, y en defensa de la Universidad
Pública.
Si la educación es, como lo defendemos, un proceso de creación de sujetos,
no puede, bajo ninguna circunstancia ser tratada como una mercancía. Como ha
quedado demostrado, las leyes de oferta y demanda no son los garantes
necesarios para hacer de la Universidad el espacio creador que aporte a la
superación de los problemas más sentidos de nuestro país. La lucha es por
una educación pública, gratuita, de calidad, democrática y por un nuevo
modelo de escuela que en definitiva rompa con la escolástica.
¡ALERTA!, ¡ALERTA!, ¡ALERTA QUE CAMINA, LA
LUCHA ESTUDIANTIL POR AMÉRICA LATINA!
De igual manera, las y los estudiantes participantes en el III Congreso de
la FEU-Colombia, hacemos un firme compromiso para aportar en la
reconstrucción del movimiento estudiantil de secundaria, cantera invaluable
de cuadros y procesos organizativos que históricamente ha alimentado no sólo
al movimiento universitario, sino al barrial y popular en general. Una
educación superior como la que nos proponemos no será posible sino pensando
en el conjunto del sistema educativo, abandonando las visiones parcializadas
y volviendo nuevamente la cara a la profunda problemática de calidad que hoy
aqueja a la educación media y básica. A las y los estudiantes secundaristas
les decimos: ¡No están solos!, juntos habremos de forjar la lucha por esa
educación para la Segunda y Definitiva Independencia.
¡Seguimos soñando, seguimos trabajando! ¡No tememos, no retrocedemos! Porque
ya hemos iniciado la construcción de una nueva educación y un nuevo país,
ese que realmente estará a la altura de nuestros sueños; porque nuestra
lucha es entusiasmable, y eso nos hace invencibles; estamos construyendo el
paro nacional universitario, esperando trascender los logros de nuestros
compañeros en 1971; estamos construyendo el paro cívico nacional, esperando
fortalecer la articulación del movimiento social colombiano, esperando
despiertos un nuevo amanecer, el de aquel día en que la oscuridad nos evoque
el sosiego y no la muerte y la tristeza de que han colmado nuestras voces y
nuestras ideas.
Optimistas por el desarrollo de este espacio. Esperanzados por el avance del
movimiento estudiantil latinoamericano; atentos al desarrollo de la amenaza
que se cierne sobre la educación en Colombia. Creemos que es clara la
apuesta de las clases dominantes, pero aún más clara la respuesta del
movimiento estudiantil: debemos avanzar en los procesos de organización,
debemos fortalecer nuestras banderas programáticas, y debemos llenar las
calles de la beligerancia, rebeldía e irreverencia de aquellos que avanzan
hacia un futuro que no conocen, pero del que están convencidos será
radicalmente distinto del actual: una Universidad, en un tipo de sociedad en
la que el acento se ponga en la humanidad y no en la ganancia por parte de
quienes escriben la historia en la que se nos niega, pero que hoy forjamos.
Hoy declaramos: Que tiemblen los enemigos del pueblo, que tiemblen los
señores de la muerte y la miseria, que tiemblen las calles colombianas,
porque los estudiantes decimos: Acá estamos, Acá Seguiremos, y no
desfalleceremos hasta recuperar todo lo que nos ha sido negado. Hoy decimos
y demostramos que tenemos la estatura moral y política que demanda el reto
de construir la Universidad Para la Segunda y definitiva independencia, la
Universidad de una Nueva Colombia.
¡VIVA EL PARO NACIONAL UNIVERSITARIO! ¡VIVA LA FEDERACIÓN DE ESTUDIANTES
UNIVERSITARIOS!
¡¡CONSTRUYENDO EL PARO CÍVICO NACIONAL!
¡POR UNA EDUCACIÓN PARA LA SEGUNDA Y DEFINITIVA INDEPENDENCIA.
_______________________________
Firma responsable: Rogelio Cedeño Castro, profesor de la Escuela de
Sociología de la UNA y Secretario de Educación del SITUN.
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Pánico en las Bolsas, las europeas han cerrado con caídas superiores al 5%. El correctivo, que ha castigado con fuerza a la banca y también se ha dejado notar en Wall Street, ha llevado a la mayoría de índices a los mismos niveles de la primavera de 2009.
La política económica enfocada a salvar el Sistema Financiero, la Banca, con ayudas millonarias, Ni los duros planes de ajuste, ni la liquidez sin límite, mediante emisiones monetarias casi sin control, han impedido el regreso de las Bolsas al agujero en el que cayeron en lo peor de la Gran Recesión.Hoy 11 de agosto de 2011, la jornada amaneció en calma e incluso algunos parqués del Viejo Continente apostaron por prorrogar el rebote de la víspera en Wall Street.
Pero, después de que empezara a correr el rumor de que Francia podría perder la calificación, la Triple A, ha cundido el pánico y el dinero ha huido al refugio del oro, que ha marcado su enésimo récord consecutivo, y a lo más clásico, la deuda alemana. Ni siquiera el desmentido de París y de las propias agencias ha cambiado el ánimo de los inversores.
¿Que es lo que está pasando? ¿Por que nuevamente el Capitalismo se asoma al borde del abismo?
La respuesta debe ser clara, el capitalismo se hunde como se hundiría un barco con el casco perforado.
No hay respuesta posible desde el puente de mando ni desde la cámara de máquinas. Se aumente o disminuya la velocidad, o se le cambie la dirección hacia otro rumbo, irremediablemente el barco se hundirá.
No es al nivel del sector financiero que se puede salvar la economía capitalista, la cual tiene un problema real de sub-demanda, originada en la distribución extremadamente desigual que se ha generado en la valoración de la producción en el mercado monopolista.
La distorsión también proviene de las desigualdades dramáticas de los salarios en las distintas economías, que también, como en el caso de los precios de los bienes y servicios, se han venido incrementando.
El sistema monetario basado en el dólar como moneda internacional produjo un mercado privilegiado en los Estados Unidos, al que todos deseaban Exportar. Ese mercado se agotó y no tiene “banca”, no hay quien lo sustituya. Por lo tanto el Sistema no puede seguir creciendo al ritmo que su propia lógica le impone.
De ahí el pánico, muchas empresas no podrán continuar, y nadie desea hundirse con ellas.
El Capitalismo Monopolista Imperialista está listo para ser enterrado y debe ser sustituido. El barco hay que llevarlo a puerto y repararle su casco.
George Zenemij
Once de agosto del 2011.
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Facundo Cabral, El Mensajero de la Paz, asesinado en Guatemala.
Dicen que amaba Xelaju.
En esa Ciudad cantó su último recital. Su último canto a la vida, su último canto a la paz, su último canto al amor.
Mi homenaje más sentido a ese grande de la poesía y de la canción, que ofrendó su vida por los principios y valores que lo inspiraron y que lo proyectaron a todo el continente latinoamericano.
Su asesinato no lo menoscaba, por el contrario lo enaltece, lo glorifica, lo magnifica, lo convierte en héroe y martir de la paz.
Pobre pueblo guatemalteco cuya revolución fallida lo condujo inexorablemente a la violencia y a la guerra de todos contra todos, en una situación de locura colectiva. Por eso he llamado al premio Novel que le otorgaron al supuesto pacificador de Centroamérica, el Premio Novel de la Muerte.
La falsa paz y la falsa democracia, en una situación de injusticia total, llevaron a Centroamérica a la peor tragedia de su historia.
Facundo Cabral, quien supo decir con música y poesía su amor a la humanidad, muere en holocausto por esa causa, que es de todos; y continuará eternamente cantando su canción y recitando su poesía, porque esta no podrá ser acallada por su asesinos de hoy, que perforaron su cuerpo pero no su alma, ni su mensaje.
George Zenemix
Curridabat, Julio del 2011
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En rigor es poca la importancia ideológica de este lider islámico para quienes tenemos puesta la mirada en el futuro de la humanidad y en sus valores trascendentes. Ese islamismo fanático y violento es un anacronismo que nada agrega a la construcción de un mundo racional y justo.
Ni sentimos afinidad ni nos sentimos tristes por su desaparición física, no pensamos que su liderazgo en el mundo musulmán conduzca a esos pueblos a procesos de liberación política y económica. Por el contrario se estaban o se están encaminando a luchas bélicas interminables y sin destino cierto.
Pero, hemos de lamentar lo más previsible a causa de su extraña muerte y es que aunque ya no esté en el mundo de los seres vivientes, y no pueda emitir nuevas declaraciones, seguirá pesando en el mundo musulmán y en su ideario político_religioso, de esa gran masa de pueblos avasallados y oprimidos que se han refugiado en su religión y en los elementos bélicos de la historia del Islam y en el respaldo religioso que les da El Koran.
La Muerte de Osama Bin Laden, tal y como sucedió, ha sido un horroroso error del gobierno de los Estados Unidos de América.
Y ese horroroso error lo pagaremos todos, porque lejos de apagar el fuego bélico, lo ha encendido de nuevo.
Es lamentable que un catedrático del Derecho y por lo tanto de la Justicia se haya comportado como un Cow Boy de Tejas.
“Cuando decimos que no olvidamos, es en serio“
Esta frase que dicen los periódicos que pronuncia Barack Obama en ceremonia de recordación de los muertos de New York el 11 de setiembre de 2001, es la misma que podría pronunciar un pistolero de una película del Oeste después de matar a su oponente.
¿Hasta donde hemos llegado en la destrucción de la civilización? ¿Que queda en pié de los valores de la justicia y del derecho internacional?
El rapto de personas sospechosas sin juicio alguno, su presidio durante años en una cárcel ilegal, la tortura física y psicológica a que han sido sometidos durante diez años, y la imposibilidad material de cerrar esa ignominiosa cárcel de Guantánamo; nos deja pálidos.
Y toda esta infame opresión ha sido realizada, no por los descendientes de Hitler, Himmler y Heindrich, sino por los que dicen descender de Washington, Jefferson, Adams y Lincoln. La primera república democrática del mundo contemporáneo, ejemplo de justicia y libertad, democracia imitada por todos nuestros países, hoy pareciera dominada por líderes fascistas; y en léxico de hoy terroristas de Estado.
Capaces de invadir países soberanos con base en mentiras, capaces de violar la soberanía hasta de sus propios aliados europeos y asiáticos cuando de apresar a un supuesto enemigo se trate.
Nos pareció en su momento necesaria la intervención de La Organización de las Naciones Unidas en Libia para evitar que el Dictador Kadaffi hiciera una masacre con los libertarios de su propio país. Pero no como se hizo, primero al arbitrio de los países belicistas y luego bajo el comando de la OTAN. ¿Donde quedaron las Naciones Unidas y los cascos azules?
Se ha llegado al colmo de la ilegalidad de dos intentos declarados de asesinato de Kadaffi, con el resultado de la muerte de su familia cercana. ¿Eso es legalidad internacional? ¿Adonde ha ido a dar el derecho internacional?
¿Que podemos esperar para el futuro de la humanidad cuando ya no existe el más mínimo escrúpulo y los gobernantes de los países poderosos se comportan al mejor estilo de Hitler?
Osama Bin Laden no fue ajusticiado, fue asesinado vilmente, con intención, ventaja y alevosía, en su propia casa donde moraba con su familia y delante de su hija pequeña, que dicen que declaro que lo mataron después de haberlo capturado.
El principio de que toda persona es inocente hasta que no se le demuestre lo contrario, ¿no rige en este caso?
¿Acaso Osama no era una persona? ¿Por qué no se le capturó y se le hizo un juicio? ¿Por qué no se pueden mostrar sus fotografías? ¿Por que la TV dice que no puede mostrar las fotos de los demás muertos porque sería escandalizar a sus televidentes?
¿Que clase de masacre hicieron estos asesinos y que clase de autores intelectuales tuvo este crimen?
¿Y por qué nadie o casi nadie se pronuncia acerca de la descomposición del derecho y de la justicia internacional?
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Dedicado a todos aquellos que creen en su palabra.
Lucas 6_46.
Pero ¡ Ay de vosotros, ricos, porque habeis recibido vuestro consuelo!
¡ Ay de vosotros los que ahora estais hartos, porque tendreis hambre!
¡Ay de vosotros los que ahora reís, porque porque gemireis y llorareis!
¡Ay cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros , porque así hicieron sus padres con los falsos profetas!Pero yo os digo a vosotros que me ecuchais: amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen, bendecid a los que os maldicen y orad por los que os calumnian.
Al que te hiere en una mejilla ofrécele la otra, y a quien te tome el manto no le estobes tomar la túnica: da a todo el que te pida y no reclames de quien toma lo tuyo.
Tratad a los hombres de la manera en que vosotros quereis ser de ellos tratados.
Si amais a los que te aman ¡que gracia tendreis ? Porque los pecadores aman también a quienes los aman.
Y si haceis bien a los que os lo hacen, ¿ qué gracia tendreis ? También los pecadores hacen lo mismo.
Si prestaís a aquellos de quienes esperais recibir, ¿que gracia tendreis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir de ellos igual favor.
Pero amad a vuestros enemigos, haced bien y prestad sin esperanza de remuneración, y será grande vuestra recompensa, y sereis hijos del Altísimo. porque Él es bondadoso para con los ingratos y los malos.
Sed misericordiosos, como vuestro padre es misericordioso. No juzgueis y no sereis juzgados; no condeneis y no sereis condenados; absolved y sereis absueltos.
Dad y se os dará; una medida buena, apretada, colmada, rebosante, será derramada en vuestro seno. La medida que con otros usareis, esa se usará con vosotros.
Lucas 6 24 a 38.
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El liderazo, Don Fidel Castro Ruz, dio luz verde al cambio: “ rectificar y cambiar sin vacilación todo lo que debe ser rectificado y cambiado”
Más vale tarde que nunca. No por él ni por sus seguidores, sino por el pueblo cubano y por los pueblos latinoamericanos que están construyendo el socialismo.
1. Fidel asume el poder en 1959, en pleno auge del Socialismo Soviético post staliniano. Que hereda de su predecesor el liderazgo unipersonal y la dictadura del partido. Las votaciones son siempre unánimes de acuerdo a la voluntad del jefe. Para Fidel esa fue la forma de gobierno del socialismo.
2. Fidel ve caer el Bloque Socialista soviético y piensa que se debió a la Perestroica y al Glasnost que lideró Gorbachov. Por tal razón aprieta tuercas y hace más dura la dictadura unipersonal. El partido se vuelve un coro, pero no antagónico, sino más bien un eco, que hace resonar su discurso.
3. Como la realidad va más allá que los dogmas, y la necesidad sobrepasa a la autoridad, en Cuba nadie hace un discurso de discordancia con Fidel, pero actúan al margen de la ley y de los principios fidelistas. La eliminación de la propiedad no ha creado un hombre nuevo, porque esta idea solo es aplicable en un mundo que hubiese superado la necesidad. Y Cuba estaba llena de necesidades, y lo sigue estando.
4. Fidel se propone, en una nueva oleada revolucionaria, volver a los principios revolucionarios y eliminar la corrupción, para lo cual asume un mayor protagonismo. Poco logra y pronto enferma.
5. Ante el retiro obligado, asume Raúl, cuidadoso dirigente, actúa como fiel hermano, que se cuida de no entrar en controversia con su líder; así lo ha sido durante cincuenta años, en los cuales ha sustentado con las armas el poder de Fidel.
Pero, él tiene un temperamento diferente, es menos dogmático, busca soluciones prácticas a los problemas, y los va implementando poco a poco, para no causar una revolución en la Revolución. Fidel se muestra satisfecho, y participa dando el respaldo. Raúl parece ser el Chu En Lai de Cuba, aunque ya en forma tardía.
6. No obstante, los acontecimientos toman su propia velocidad, las exigencias de l cambio se vuelven imperativas, Raúl se encuentra con el Congreso del Partido y ya no puede volver a atrás. El es ahora algo más que Chu en lai, la premura de las circunstancias lo han convertido en el Gorbachov de Cuba.
7. Raúl reconoce el fracaso de la Revolución en la creación de nuevos dirigentes:
“A pesar de que no dejamos de hacer varios intentos para promover jóvenes a cargos principales, la vida demostró que no siempre las selecciones fueron acertadas”.
Se quejó de las consecuencia de no contar “con una reserva de sustitutos debidamente preparados”, dijo que habrá que resolver el déficit en los próximos cinco años y deploró que la falta de visión abrió paso a la promoción de “cuadros inexpertos e inmaduros”.
La oración completa de Raúl dice así: “Hoy afrontamos las consecuencias de no contar con una reserva de sustitutos debidamente preparados con suficiente experiencia y madurez para asumir la nuevas y complejas tareas de dirección en el Partido, el Estado y el Gobierno”
La dictadura es el régimen menos propicio para crear cuadros pensantes y creativos, todos deben renunciar a pensar por si mismos y deben repetir fielmente el pensamiento del dictador, Raúl Castro lo expresó así: “los dirigentes no surgen del amiguismo favorecedor” “Es errónea la exigencia tácita de tener que militar en el PCC para desempeñar un cargo de dirección”
En cincuenta años nunca se acordaron de la dialéctica e inmovilizaron el pensamiento, a tal grado que “los jóvenes revolucionarios” siguieron siendo los mismos durante todo el período. No hubo antítesis, no hubo síntesis, sólo hubo una tesis dogmatica repetida hasta la saciedad, ahogando la creatividad y la imaginación que solo se genera en la libertad de pensamiento y en el enfrentamiento de las generaciones.
8. Raúl Castro hace la crítica al régimen de dictadura unipersonal de su hermano.
Cuando el dice en su discurso que “lo que se apruebe en este Congreso no puede sufrir la misma suerte que los acuerdos de los anteriores, casi todos olvidados sin haberse cumplido. Se me cae la cara de vergüenza de tener que confesarlo públicamente en este Congreso”; lo que está diciendo es que el Partido Comunista de Cuba no tiene existencia real ni funcionalidad ninguna.
El Partido no ha tenido en Cuba ninguna importancia, no tiene poder porque el único poder existente ha sido el de Fidel y sus servidores, una vez que el Congreso terminaba todo volvía ha estar dentro de la cabeza de Fidel Castro, él discutía con si mismo y tomaba la resoluciones. Exactamente igual que la dictadura de Josef Stalin en la Unión Soviética, que fue quien terminó con el intento soviético de socialismo que pretendió darle el poder a la clase obrera y a su partido comunista.
9. Raúl Castro adopta la idea de un socialismo sin líderes perpetuos.
Planteó la limitación de los mandatos de cargos políticos y estatales fundamentales a un máximo de dos períodos consecutivos de cinco años cada uno.
Está reconociendo cincuenta años de una equivocación imperdonable, su propia designación es espuria, por ser hermano del líder anterior. La permanencia perpetua de ambos en el poder es la mayor contradicción con la idea de socialismo, la cual es básicamente el gobierno del pueblo y de la clase trabajadora, cuya forma de elección de cuadros debe hacerse por méritos y en escogencia democrática. Las dinastías y las dictaduras familiares son un retroceso al pasado ignominioso del poder monárquico militar.
10. La restitución de la Propiedad Privada.
La aberración dogmática de la eliminación de la propiedad privada en Cuba ha sido uno de los grandes errores del Fidelismo. El Socialismo moderno no debe incluir un dogma tan absurdo y contrario a la dignidad de las personas como son la eliminación de la propiedad. Si bien está claro que la propiedad es una concesión social que debe ser regulada y condicionada a las necesidades de la sociedad y subordinada al bien común, ésta no puede dejar de existir porque trastoca la actividad socioeconómica de las personas. Es una simplicidad intelectual la interpretación del análisis marxista para concluir que la eliminación de la propiedad de los bienes duraderos es un requisito para eliminar el capitalismo y crear un ser humano nuevo, diferente, ajeno al egoísmo, ya que fue la aparición de la propiedad privada la que originó el fin del comunismo primitivo.
Fidel Castro no entendió el materialismo dialéctico y el histórico. Por eso actuó de la forma que lo hizo, sacando una conclusión equivoca, que le ha costado mucho sufrimiento al pueblo cubano. Por ese error él debe ser juzgado por ese pueblo, quien es el único que puede decidir si lo perdona o lo condena.
George Zenemix
Curridabat, Abril de 2010
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Dedicado a aquellos ingenuos, cuya desubicación histórica los hace apoyar a todos los gobernantes que en alguna forma manifiesten el repudio al Sistema imperialista imperante. Se olvidan que la guerra fria ya terminó. Y también que el socialismo estalinista fracasó.
¿Quien es hoy en día Daniel Ortega Saavedra?
1. Por un lado un supuesto opositor al Gobierno de los Estados Unidos y pór ende amigo de Fidel Castro y de Hugo Chaves Frías. Inclusive se declara partidario del genosida Gadafi, dictador de Libia.
2. Presidente de su país eligido “democraticamente” gracias a la negociación con el corrupto político liberal de apellido Alemán, quien en justicia debía estar en la carcel, por sus malos manejos de los dineros públicos. Pero, gracias al pacto Alemán _ Ortega, uno quedó libre y el otro fue presidente con el voto de una minoría.
3. Este presidente minoritario pretende perpetuarse en el poder, para lo cual ha logrado una supuesta resolución legal de la Corte Suprema de Justicia, Corte que ha sido politisada sin escrupulo alguno, para dominarla a su antojo. De esa manera las leyes nicaraguences han sido violentadas y la reelección se ha hecho “legal”.
4. El “comandante” Ortega es aliado incondicional de las empreses trasnacionales y de los empresarios locales en su país. Mantiene relaciones cordiales con el Fondo Monetario Internacional, coopera ávidamente con el Gobierno de los Estados Unidos de América en la lucha contra el narcotráfico. Mantiene tres minas grandes operadas por firmas canadienses, y propicia la inversión extranjera de firmas americanas y de otros países como esperanza de creación de empleos en su país.
5. No interviene para nada en el mercado nacional, no hace expropiaciones de ninguna especie, no le da ninguna limitación a la empresa privada, ni a los bancos privados a quienes les permte sus pingues negocios.
6.-Ortega también es empresario, y sus compañías están involucradas de manera importante en varias áreas de la economía nicaraguense.
7. Carlos Denton, investigador de la política y economía centroamericana, quien nos dio información sobre lo dicho en los puntos 4, 5 y 6 dice además lo siguiente:
” “ Quizás no es tan malo”, tiene que estar pensando más de un empresario al ver a Daniel y analizar sus promesas muchas veces tácitas o susurradas.” Quizás es como Alan, que provocó tanto desastre su primera vez en el poder en el Perú, y ahora míralo”. con el acercamiento de las elecciones pudiera estar pensando “bueno tendremos que aguantar con unas anomalías en la Constitución, pero quizás es mejor que se quede por otro período”. Después podrá venir otra pregunta de parte del empresario: ” Si gana la oposición la elecciones,¿ continuará subsidiándonos los venezolanos?” “”
¿Queda claro quien es Daniel Ortega Saavedra hoy en día?
Agrego:
¿Que diferencia podemos ver entre Daniel Ortega y Oscar Arias, que no sea pura retórica, o mejor dicho demagogia? Un demagogo de izquierda y un demagogo de derecha, pero ambos hacen lo política económica que le conviene al imperialismo y al capitalismo local.
George Zenemix
Febrero 25 de 2011.
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