Bienaventurados los pobres de espíritu.

Bienaventurados los pobres de espíritu.

Introducción: Presentamos dos interpretaciones de una importante frase del Sermón de la Montaña, según los Evangelios, que pronunciara Jesus y que fueron escritas por Emilio Sola y Geovanni Papini, grandes escritores de los siglos pasados y  luego una conclusión del responsable del Blogg Socialismo Siglo XXI.

Emilio Solá:

“Las palabras del evangelio:”¡Bienaventurados los pobres de espíritu!” son la más espantosa de las falsedades y por espacio de siglos han tenido a la Humanidad en un pantano de miseria y de servidumbre.

No, no, los pobres de espíritu son forzosamente rebaños, carne de esclavitud y de dolor.

Hay que librar del pensamiento de la Biblia al mundo amedrentado de dos mil años ha, viviendo para la muerte, pues no hay cosa tan mortalmente peligrosa como el viejo Evangelio semita, aplicado todavía como único código moral y social.

¡Bienaventurados los que saben! ¡Bienaventurados los inteligentes, los hombres de voluntad y de acción, porque de ellos es el reino de la tierra!”

Emilio Zolá
(Tomado del periódico la República del miércoles 6 de marzo de 1907)

Giovanni Papini:

“¡Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos será el Reino de los Cielos!”

“Lucas dejó las palabras “de espíritu” y entendió los pobres, sin ningún otro agregado; y muchos otros después de él, lo entendieron así. Algún moderno malicioso entendió los simple, los tontos, los desmañados. Hay, en suma, donde elegir, entre los indigentes y los mentecatos.

Jesús, en ese momento, no pensaba ni en los unos ni en los otros. Jesús no quería a los ricos y detestaba con toda su alma la avidez de riqueza, el mayor obstáculo que se pueda oponer a la verdadera prosperidad del alma; Jesús amaba a los pobres y los tenía cerca de sí por más necesitados de ser calentados, y los hablaba porque tienen ellos mayor necesidad de ser saciados con palabras de amor; pero no era tan necio como para pensar que bastaba ser pobre –materialmente, socialmente pobres—para tener, sin más, derecho al goce del Reino.

Nunca ha demostrado Jesús admiración por la inteligencia que se reduce a inteligencia de cosas abstractas y memoria de frases; los puramente sistemáticos y metafísicos, los sofistas los investigadores de la naturaleza, los tragones de libros no habrían hallado gracia ante sus ojos. Más la inteligencia: el poder comprender las señales de los por venir y el sentido de los símbolos –la inteligencia iluminadora y profética, posesión amorosa de la verdad—era don también a sus ojos; más de una vez se lamentó de la poca que manifestaban sus oyentes y sus discípulos. Para él. La inteligencia suprema consistía en comprender que la inteligencia sola no basta; que es menester cambiar completamente el alma para lograr la felicidad. La inteligencia debe ayudarnos en esta total transmutación. No podía, pues, invitar al goce del Reino de Dios a los idiotas y a los tontos.

“Pobres de espíritu” son, pues, los que tienen plena y dolorosa conciencia de su pobreza espiritual, de la imperfección de la propia alma, de la escasez de bien que hay en nosotros todos, de la indigencia moral en que yacen los más. Solamente los pobres que conocen que lo son realmente sufren de su pobreza y, porque sufren de ella, se esfuerzan por abandonarla. Diferentes, ¡y cuántos!, de los falsos ricos, de los orgullosos que se creen ricos de espíritu, es decir completos y no susceptibles de mayor perfección, en paz, con todo el mundo, en gracia de Dios y de los hombres, y no sienten ansias de subir porque se forjan la ilusión de estar ya en lo alto, y no se enriquecerán nunca porque no se percatan de su insondable miseria.”

Giovanni Papini
Historia de Cristo

Bienaventurados los pobres de espíritu, los humildes, los que aceptan sus limitaciones y sus flaquezas.

Bienaventurados también quienes luchan por la justicia social.

El Socialista del Siglo XXI es quien es consciente de la pobreza de espíritu del hombre de hoy y la falsa riqueza que sustenta, que ni lo hace feliz ni lo redime. No es quien espera un Reino después de la muerte, ni quien se somete a la dominación dentro del rebaño de los esclavos del sistema de producción y consumo.

El Socialista es quien está insatisfecho con la cultura de la muerte y con la cultura del consumismo y de la competencia. Quienes somos conscientes de nuestra pobreza espiritual social y deseamos un mundo solidario y armonioso con desarrollo cultural y social somos los socialista del Siglo XXI.

Sin opresores ni oprimidos, sin manipuladores ni manipulados, sin deudores ni acreedores, sin pobres ni ricos. Ese es el reino al cual aspiramos.

Jorge Hernaldo Jiménez Bustamante

Curridabat noviembre de 2007.

3 comentarios

  1. Mentirosos, no sabéis ni lo que decís

  2. Pues yo creo que Dios y Jesus jamas tuvieron la intención de hacer un paraiso en la tierra desde el principio;la tierra es mas bien una escuela donde aprendemos todo lo que en el espiritu no podemos…¿que aprendemos?no lo sé,pero algo de eso hay…y recuerden Jesus dijo “mi reino no es de este mundo”,por lo que ya se hacia evidente que ninguna ideología,politica o credo,nos treaería la verdadera paz y felicidad en este mundo imperfecto.Espero al menos que la profecía de los mil años de paz no este muy lejos.

    • Los evangelios que cuentan la vida y el pensamiento de Jesús son difíciles de entender porque nos llevan a muchas disyuntivas. La Iglesia ha tomado de ellos aquello que le conviene como institución y ha desechado lo que le incomoda.
      Si crees que Jesús no tuvo la intención de hacer un paraíso en la tierra también haz de creer que no quizo hacer un infierno.
      Si dices que quiso hacer una escuela para conducirnos hacia “mil años de paz”, esa escuela necesita de la práctica. Debemos practicar la paz y no la guerra. La verdad y no la mentira. La bondad y no la maldad. La generosidad y no la avaricia.El perdón y no el rescentimiento,ni la venganza. La gratitud y no la ingratitud.La alegría y no la tristeza. eL ALTRUISMO Y NO EL EGOISMO.

      Por eso, si crees que el ideal ( el paraiso) no está al alcance de la mano, debes creer también que éste es un camino y ese camino hay que recorrerlo. No creo que Jesús se opusiera a ello. Por el contrario lo aprobaría.

      El Socialismo es el camino, porque es la ideología del altruismo. Los liberales, lease quienes fomentan el egoismo y el individualismo, lo niegan, niegan las ideología y las doctrinas; pero ellos se aferran a una. Crean un mundo de maldad que nos está ahogando a todos. Para eso aducen una bandera: la competencia:
      El ciego contra el vidente. El pobre contra el rico. El fuerte contra el débil. El apto contra el inhabil. Es una competencia en la que siempre se sabe quien va a “ganar”. Entre comillas porque nadie gana. El perdedor se llena de envidia y de deseos de revancha. El ganador de orgullo y de menosprecio, y de deseos de disfrutar de sus ganancias individualmente.

      Mira el mundo a tu alrededor, y te darás cuenta que la práctica egoista del neo liberalismo está destruyendo el mundo. ¿Es eso lo que quiere la religión?
      Jesús era un hombre bueno, pacífico y amoroso. Y si era Dios era todo bondad, paz y amor.
      Por eso el nos dijo “Yo soy el camino”… Sigámoslo.

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