Un Socialismo Siglo XXI no deberá tener Líder.
Solo conocemos un socialismo siglo XX encabezado por un líder, un gran dirigente, un héroe o un genio de la política o de la revolución. Ese socialismo sólo ha sido una decepción.
El evidente desastre de la revolución soviética, que de soviética tenia muy poco. La decepción de la Revolución China con el cuestionable liderazgo de Mao Tse Tung. El caso de la Revolución Cubana, dirigida aún por los “Jóvenes Revolucionarios” la mayoría muertos o ancianos cavernosos.
Casi cincuenta años de un liderazgo castrista nos puede reflejar todo la incuestionable decadencia de un proceso que no tiene la capacidad de renovarse, de generar líderes nuevos, de propiciar nuevas ideas, de alimentarse de la dialéctica y de cultivar la oposición socialista a las determinaciones de quienes ejercen el poder.
Visité Cuba en el año 2003 junto con mi esposa, quien acompañaba a un grupo de estudiantes que iban a jugar fútbol; siempre justifique el proceso cubano por su sistemas de salud, el educativo y el deportivo que favorecían a la juventud de ese país.
Cuál fue mi sorpresa cuando me di cuenta personalmente que los equipos rivales de las muchachos costarricenses no tenía ni bola ni zapatos con que jugar. La mayoría jugó con tenis viejas y algunos jugaron descalzos. Por supuesto no tenían pantalonetas ni camisetas. Mis coterráneos se quitaron lo suyo después del partido y lo regalaron a los amistosos y cordiales muchachos cubanos.
La segunda decepción la tuve en una librería donde esperaba observar un apreciable volumen de títulos y precios accesibles acorde con el nivel de vida imperante en el país. La sorpresa fue encontrar una escasez y un nivel de precios inaccesible para el cubano.
Al pueblo cubano le debo mi admiración, cariño y respeto. Una vez que mi esposa Lorena y yo superamos el sufrimiento que nos produjo la situación tan dura en que ese pueblo vive, nos dedicamos a interactuar con ellos y disfrutar su alegría, su sentido del humor y su incomparable música.
Alguien como yo, que no puede aceptar el capitalismo salvaje o semi salvaje con su sustrato de egoísmo personal y sus consecuencias de luchas, delitos y crímenes, se siente en la obligación de proponer un sistema socialista sin líderes de renombre, encabezado por el pueblo organizado y capaz de renovarse profusamente, antes de que los cargos produzcan esos renombres nefastos que buscan la perpetuación.
Si el lema “solo el pueblo salva al pueblo” es acertado no es Fidel ni nadie con nombre perpetuo quien debe pensar y decidir por todos.
Ahora se que hay jóvenes en Cuba que han podido acceder a la Internet y escribir libremente, una de ellas es quien escribió en su Blog el articulo que a continuación transcribo para mis lectores sobre las elecciones en Cuba
De la casa a la Nación
7 de Febrero, 2008
Se acercan las elecciones del 24 de febrero y en las calles de mi ciudad poca gente se pregunta quién será nuestro próximo Presidente. No obstante he decidido hacer el ejercicio –inútil- de apuntar cómo desearía que fuera la persona que nos va a representar:
- No quiero un militar para estar al frente del país (ya saben que le tengo alergia al verde olivo). Prefiero a los civiles que no hablan de cañones, pero conocen mis angustias y mis dificultades cotidianas.
- No deseo otro líder “carismático” (eso sólo sirve para quedar bien en las fotos o convertirse en ídolo); sino un modesto administrador que cuide los recursos del país y no crea que nos “dirige” sino que sepa que debe “servirnos”.
- Me gustaría alguien que al terminar su período de mandato le ceda la silla al próximo que será electo; o que podamos levantarlo nosotros mismos en caso de que deje de representarnos.
- Sueño con (y aquí se me sale el feminismo) una pragmática ama de casa, que desde allá arriba esté preocupada por lo que ponemos en nuestras cazuelas y dedicada a reconciliar a sus “pendencieros” hijos.
- Espero no contar con otro orador de competencia, sino con un raro espécimen de político que sepa escucharnos.
- No estoy esperando por un padre –omnipresente y omnipotente- sino por un Presidente, del que pueda quejarme –libremente- en público.
Yoani Sánchez (1975)
Licenciada en Filología. Reside en La Habana y combina su pasión por la informática con su trabajo en la Revista Digital Consenso.
Jorge Hernaldo Jiménez Bustamante
Curridabat 15 de febrero de 2008
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