Gaitán

 

 

Recordando a Jorge Eliécer Gaitán Ayala en el 60 aniversario de su muerte
Sara Mier y Teran – www.aporrea.org
23/03/08 – http://www.aporrea.org/internacionales/a53655.html

Jorge Gaitán

Apuntes Biográficos sobre JORGE ELIÉCER GAITÁN

-Jorge Eliécer Gaitán nace en una casa de barro de Las Cruces, de Bogotá, el 26 de enero de 1903 siendo hijo de Don Eliécer Gaitán y de la señora Manuela Ayala de Gaitán.

-En febrero de 1991, inicia su instrucción primaria en una escuela pública de la ciudad de Bogotá.

En noviembre de 1919, recibe el título de bachiller en Filosofía y Letras culminando sus estudios en el Colegio Simón Araújo, de Bogotá.

En febrero de 1920, ingresa a la Facultad de Derecho de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Colombia.

El 7 de enero de 1921 es designado miembro correspondiente a la Sociedad de Ciencias y Artes de Bremen (Alemania).

El 29 de octubre de 1924, culmina su carrera de abogado en la Universidad Nacional de Colombia y obtiene el título de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales, con un ensayo jurídico-sociológico titulado “Las Ideas Socialistas en Colombia”.

En julio de 1926 viaja a Italia e ingresa a la Real Universidad de Roma a especializarse.

En julio de 1927, obtiene el título de Doctor en Jurisprudencia con la máxima mención “Magna Cum Laude”, otorgada por su trabajo: “El Criterio Positivo de la Premeditación, por el cual recibió el “Premio Ferri” por votación unánime del jurado, que además lo consideró como el mejor alumno de la especialización jurídico-criminal.

El 20 de marzo de 1928 es elegido Representante a la Cámara. En dichas funciones viaja a la zona bananera, Cienaga del Departamento de Magdalena para investigar la masacre de los trabajadores al servicio de la compañía norteamericana “United Fruit Company” e inicia un debate contra el régimen y el imperialismo en el Parlamento. Cede su dieta a favor de las viudas y los huérfanos de sus defendidos y presenta un proyecto en defensa de los obreros.

De diciembre 1929 a Febrero de 1930, desarrolla una intensa actividad política y parlamentaria, presenta un proyecto de ley ordenando la revisión por la Corte Suprema de Justicia de las sentencias contra los obreros de la Zona bananera e propone nuevas disposiciones que garantizan el derecho a la huelga.

El 15 de septiembre de 1930, presenta al Parlamento y defiende un proyecto de Reforma Constitucional muy avanzado en lo social, plantea lo relacionado con la función social de la propiedad, la intervención del estado, el régimen proteccionista y de control de precios, modificación de la propiedad rural y su régimen de tenencia, reforma agraria, educativa, de desarrollo industrial.

En 1931, es elegido Rector de la Universidad Libre y reanuda su labor como profesor de la Universidad Nacional y la Universidad Libre. Es elegido presidente de la Cámara de Representantes.

En 1932, siendo presidente del partido Liberal, lanza un documento político, “El Manifiesto de las Izquierdas”, de recio contenido socialista, que causa gran revuelo en el país y produce divisiones en el partido.

El 1º de agosto de 1932, defiende en el Parlamento la necesidad y la urgencia de un cambio social en el país y llama a la insurgencia de los jóvenes. El periódico El Tiempo, inicia una recia campaña contra el ideario social de Gaitán y sus tácticas de lucha.

De diciembre de 1932 a enero de 1933, siendo investido del cargo de agente Diplomático, viaja por toda la América Central, México, Ecuador, Venezuela para explicar la posición de Colombia frente al conflicto del Perú ante la invasión a Leticia en el Amazonas.

En julio de 1933, lanza al país un manifiesto político de tendencia radical socialista.

En agosto de 1933, defiende el proyecto de ley respecto a la propiedad de la tierra, mediante el cual pretende liquidar el régimen feudal y la explotación de los colonos y arrendatarios haciendo énfasis en que la tierra es de quien la trabaja y ataca el latifundio mediante la reversión automática a la nación de las tierras ociosas.

En octubre de 1933, organiza el movimiento político “Unión Izquierdista Revolucionaria” (UNIR) y funda el periódico “U.N.I.R.I.S.M.O.”

En noviembre de 1934, es elegido segundo Designado a la Presidencia de la República por el Congreso en momentos de suma agitación política en el país.

El 15 de marzo de 1934, participa como diputado en la Asamblea Departamental de Cundinamarca, insistiendo en el problema agrario y la corrupción administrativa.

En mayo de 1934, promueve la abstención electoral como protesta política contra el fraude en las urnas.

El 11 de diciembre de 1934, plantea ante la Cámara de Representantes la necesidad de otorgar la igualdad de derechos políticos y sociales a la mujer.

El 8 de junio de 1936, toma posesión de la Alcaldía de Bogotá cargo que desempeña hasta el 7 de febrero de 1937. Había sido concejal en varias oportunidades y con este carácter había solicitado la municipalización de los servicios públicos y reformas en el ámbito educativo en cuanto los restaurantes escolares, asistencia social, obras públicas, régimen fiscal.

En febrero de 1940, se posesiona como Ministro de Educación y emprende una formidable campaña de alfabetización, democratización de la cultura, orientación técnica de la instrucción, establece el zapato escolar, los comedores escolares, cine educativo ambulante, la extensión cultural masiva. Presenta un proyecto de Educación Integral al Parlamento que al ser negado, renuncia al cargo.

En abril de 1941, es elegido Senador de la República por el Departamento de Nariño.

De 1943 a 1944 inicia una intensa actividad política, funda el diario “Jornada” e inicia los llamados Viernes Culturales que hacen época en las luchas sociales. Desde ambas tribunas fustiga contra la oligarquía y propone la unidad de los pobres. Es cuando lanza su grito inmortal: “¡A la carga!

De octubre 1943 a junio de 1944, ingresa al Gabinete del presidente interino Darío Echandía como Ministro del Trabajo. Propone reformas fundamentales en la legislación laboral ante el Parlamento que al no ser consideradas renuncia a su cargo.

El 23 de septiembre de 1945, es proclamado “Candidato Popular” a la Presidencia de la República en una de las mas recordadas convenciones populares formada por millares de delegados de todo el país.

El 22 de febrero de 1946, pronuncia su famoso discurso donde planeta la tesis de que el “pueblo es superior a sus dirigentes”.

El 20 de abril de 1946, pronuncia su formidable discurso desde el Teatro Municipal sobre las diferencias y contradicciones fundamentales entre la oligarquía y el pueblo.

El 07 de mayo de 1946, debido al fraude electoral, Gaitán inicia una enérgica campaña con la enseña: “Por la conquista del poder ¡a la carga!.

El 15 de marzo de 1947, Gaitán denuncia la violencia política y social del gobierno y del sistema contra el pueblo.

El 14 de julio de 1947, es proclamado Jefe Único del Partido Liberal por la Junta de Parlamentarios.

El 05 de octubre de 1947, obtiene un aplastante triunfo electoral sobre el conservatismo de los partidos electorales en las elecciones de más de 88 Consejos Municipales.

En julio y agosto de 1947, presenta a la consideración del Congreso el Proyecto de Ley sobre nacionalización bancaria, reforma agraria, organización de la Corporación de Crédito, Fomento y Ahorro para impulsar desde el Estado el desarrollo económico, reforma industrial y de proteccionismo arancelario. Es el denominado “Plan Gaitán” que tiende a orientar la economía sobre bases populares. Ya Gaitán se muestra como un gran peligro político para la plutocracia y la oligarquía.

El 07 de febrero de 1948, organiza la mas formidable manifestación de protesta, silenciosa y enlutada para denunciar la violencia criminal desatada contra el pueblo por el presidente Mariano Ospina. La extraordinaria intervención fue bautizada como “Oración por la Paz” y el despliegue popular gigantesco como “Manifestación del Silencio”.

El 15 de febrero de 1948, Gaitán pronuncia en el Cementerio del Departamento de Caldas, la “Oración por los Humildes”, en homenaje póstumo ante la turba de los asesinados por la política de “sangre y fuego” del régimen de 1948.

El 10 de marzo de 1948, Gaitán preside la Convención Nacional de su partido y con la autorización de la Asamblea decreta la ABSTENCIÓN en las tareas del gobierno ante la sangrienta política oficial contra el pueblo.

El 08 de abril de 1948, obtiene su último triunfo profesional al lograr la absolución en el proceso seguido contra el Teniente Cortés.

El 09 de abril de 1948, cae vilmente asesinado de tres disparos de revólver, hechos por Juan rosa Sierra a la una y cuarto de la tarde, que da lugar a una ola de saqueos e incendio por toda la parte central de Santa Fe de Bogotá, con asalto a los edificios del gobierno, religiosos, radiodifusoras. Desde ese momento, sólo se oye la palabra revolución.

saramyt@gmail.com


 

3 comentarios

  1. Gaitan vive, a pesar de las falacias del sistema…Gaitán bulle en las venas de los inconformes y líderes aguerridos…..Paz en su tumba.

  2. Reciban un fraternal saludo de paz y bendiciones. Ojálá que el recuerdo de Jorge Eliécer Gaitán Ayala al cumplirse el 60 aniversario del magnicidio en su contra sirva a Colombia para reflexionar y promover la paz y la justicia social. Colombia necesita urgentemente una revolucion educativa y agraria, pacífica y de amplia participación. No más indiferencia. Colombia somos todos. Paz y bendiciones
    Fernando Acosta r.

  3. JORGE GAITÁN: EL TRIBUNO DEL PUEBLO
    Recordando a Jorge Eliécer Gaitán Ayala en el 60 Aniversario de su Muerte (II)

    En la biografía de Jorge Gaitán podemos observar que su vida fue una completa simbiosis con su pueblo. Fue un fenómeno muy especial de mutua asociación y de plena identificación. En alguna oportunidad se definió: “Yo no soy un hombre, soy un pueblo. Esa comunión perfecta fue posible por su profunda calidad humana y por su pensamiento y acción sobre los cuales construyó su personalidad recia y batalladora dirigida al enfrentamiento del orden establecido, asumiendo su rol con plena conciencia hasta las últimas consecuencias. Es por ello que su vida se convierte en una parábola de lucha y de superación y se plantea desde su juventud, la conquista del poder para el pueblo.
    Su vida entera es la comprobación de esta conciencia revolucionaria. “Ser revolucionario –decía es ir contra el eje mismo de lo que se juzga absurdo y perjudicial; pero seriamente, metódicamente, centralmente. El revolucionario sabe que la labor es ardua, dura, difícil y por lo tanto considera que la realización no es para hoy, que las pirámides no se comienzan por el vértice. El revolucionario de ideas no comprende la revolución sino como la culminación de una evolución antecedente, orgánica y formal”. Este pensamiento lo escribió cuando apenas tenía 26 años de edad y lo que demuestra su plena identificación con sus ideas. 7 años mas tarde afirmaba: “Nada hay mas difícil que ser un verdadero revolucionario. Entre todas las profesiones creo es ésta la que mas requiere cualidades especiales y la que mas necesita de conocimientos y de estudio. Un revolucionario no es siempre rebelde. El rebelde es una negación temperamental en frente a los acontecimientos. El revolucionario es una afirmación cerebral, no en frente, sino dentro de los acontecimientos. En el uno la posición es expectante, en el otro es actuante.”
    Jorge Eliécer Gaitán entendió muy bien que el ser revolucionario es una acción permanente de formación, de estudio, dedicación y lucha, de entrega a los ideales en forma de pasión sin intermitencias. Fue un hombre que trabajó para su pueblo y su pueblo se identificaba con él. Fue un hombre que colocó en segundo plano su vida privada y la redujo prácticamente, a la construcción de la revolución.
    Es así como aprovecha al máximo su juventud, su tiempo. Estudia derecho y por eso su pensamiento y obra estuvieron influenciados por especialistas en el ámbito jurídico y de la sociología. El positivismo en los estudios del criminólogo Enrico Ferri, le impregnaron de un sentido progresivo y hasta liberador, al decir de Palmiro Togliati; del conocimiento social y evolutivo de la historia en las obras de Spencer y Comte; de Lombroso y Labriola; de Duguit y Macaulay; de Garófalo, Puglia, y Gripigiei; de la literatura romántica de Henry Barbuse, Máximo Gorki, Lamartine, Leopardo y Carlyle; del pensamiento social colombiano de Rafael Uribe y Alejandro López, de la filosofía científica de Marx y Engels, de todas estas corrientes culturales, científicas y literarias, toda esa gama entrecruzada y entrelazada que nutre su pensamiento y emergen en la personalidad y contenido de su lucha.
    Por otra parte, grandes acontecimientos como la revolución mexicana de 1910; la revolución rusa de 1917; la personalidad de Lenin; la guerra civil española y las dos guerras mundiales de 1914 y 1939, la fugaz república socialista de Chile en 1932, indudablemente influyen en la sensibilidad absorbente de Jorge Gaitán en sus luchas sociales en Colombia.
    Jorge Gaitán bien sabía que estaba dotado de la capacidad de servir a las grandes necesidades sociales, con una enorme capacidad de resolver los problemas sociales, de tomar la iniciativa para satisfacer esas necesidades y también sabía muy bien, que representaba el sentir de su pueblo. Sin embargo señalaba: “Es pueril el criterio Caryleano que todavía cree que las revoluciones las realiza el caprichoso y autónomo querer de unos cuantos hombres, como si la historia no fuera un proceso, como si los elementos de la transformación, desde lo biológico hasta lo social, no estuvieran íntimamente engranados. Hay que destruir esas concepciones idolátricas que hacen creer que unos cuantos hombres privilegiados hacen su voluntad a despecho de las masas y de la historia y le dan triunfo a las revoluciones y a los partidos”.
    Para quien no lo entendían, les parecía altivo y soberbio. Sólo reflejaba el profundo anhelo rebelde de su pueblo, del proletariado, de los desplazados, de los excluidos. Por eso no hay asomo de modestia en su afirmación ni en la trayectoria de su vida. En el debate de las Bananeras en 1929 afirmó: “Yo no practico esa modestia de la cual Giovanne Porzzio, apellidaba el pecado hipócrita de los débiles que no se sienten alentados por la fuerza de la verdad”.
    Su pensamiento, su lucha tenaz la dirige a su pueblo a quien trata de proyectarle su energía revolucionaria: “necesitamos crear el estado de alma revolucionario, primera e indispensable base de todo movimiento político. Hemos querido actuar con método, sin apresuramientos innecesarios. He ahí, precisamente, una de las cualidades que nos distinguen de la vieja política y de los viejos sistemas: no queremos el empirismo. Deseamos someternos al rigor de la técnica…Estamos en un momento en que nadie ha triunfado, sino en todos se aprestan para la lucha. Además, no se olvide que las grandes transformaciones políticas, sobre todo como la nuestra, no se improvisa, ni nosotros queremos improvisarla. Ahora necesitamos entregarnos de lleno y exclusivamente a la propaganda, al convencimiento, a la formación del espíritu nacional, del sentimiento revolucionario de las masas. Y para esa propaganda nada nos importa lo existente. Mientras el espíritu nacional no se haya formado todo lo demás es inútil. Todavía no estamos trabajando en el plano de las realizaciones efectivas”.
    Esa acumulación de energía, de conocimientos, de sentimientos, la vuelca Jorge Gaitán en su lucha revolucionaria hacia su pueblo. Decía: “Las tres bases de la revolución son: temperamento, idea, procedimiento”. El temperamento revolucionario, es lo que trataba de insuflar en las masas. La idea es revolucionaria. El procedimiento, consiste en encuadrar a las masas en un gran movimiento de clases. Su gran ideal en consecuencia, fue crear un gran partido de masas en un solo órgano político que luchara sin contradicciones por su propia liberación. Fue su gran ilusión y su gran frustración. Pero siempre mantuvo su meta: el poder para el pueblo. “no pensamos en la conquista del poder para el poder, aspiramos es a una revolución. Lo que importa por ahora es que el pueblo tenga conciencia de sus ideas y sepa hacerlas triunfar no con métodos de barbarie, sino con verdadera pasión espiritual”.
    Es por eso que Jorge Eliécer Gaitán deja una profunda huella en el alma del pueblo colombiano que en el tiempo se volvió universal. Su lucha se transformó en la lucha de todos los pueblos que buscan su liberación. Es la prolongación de la lucha de José Antonio Galán, es la versión libertadora de Simón Bolívar y de Martí. Su oratoria tan extraordinaria, lo caracterizó como el mas grande agitador social de su época, uno de los mas grandes de América Latina del siglo XX.
    En el 60 Aniversario de su muerte, recordamos los venezolanos y venezolanas, su arenga al pueblo de Caracas, en la Plaza de El Silencio, el 18 de Octubre de 1946: “…Pero yo, capitán de multitudes de Colombia, vengo a contemplaros vibrantes y plenos, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, irrumpiendo en esta plaza; y a decir desde esta tribuna a todas las gentes de Venezuela que de ¡ahora en adelante sólo habrá una voz que mande sobre esta tierra sagrada: ¡la voz del pueblo, por el pueblo y para el pueblo!…
    …Hacéis bien en defender corajudamente esa obra; en conquistar previamente esa libertad política formal que nosotros, los colombianos ya conquistamos, y que os preparéis para una nueva etapa de las realizaciones por venir. …
    …Estos pueblos hermanos conservan sus peculiares notas, sus realidades diversas, pero cada día se acercan más los unos a los otros. Y esas distintas realidades pueden condensarse en una sola afirmación que hace temblar el criterio feudal de las castas minoritarias que todavía en América imperan; pueden sintetizarse en el deseo que todos anhelamos y que todos impondremos: iqueremos que los amos sean menos amos para que los siervos sean menos siervos; queremos que los poderosos sean menos poderosos para que los humildes sean menos humildes y queremos que los ricos sientan que deben ser menos ricos! ¡para que los pobres reciban mejor remuneración por su trabajo!
    Pueblo: Ni un paso atrás en esta maravillosa obra que estáis realizando con un gobierno comprensivo y sin una vacilación, porque el ritmo de vuestros corazones es el mismo ritmo del corazón de todos los hombres de América.
    El hombre vale por su tenacidad. El hombre vale por la rotundidad que ponga en el amor a sus ideas. Nada puede detener al pueblo ni hacerlo vacilar y si un solo varón quedara en Venezuela de todos los que aspiran a ser libres; que ese hombre solo se sienta obligado a la batalla, porque yo diría que ¡vale más una bandera solitaria sobre una cumbre limpia que cien banderas tendidas sobre el lodo!”
    …Al 60 aniversario de su muerte, el pensamiento y el ejemplo de Jorge Eliécer Gaitán Ayala están más vivo que nunca en nuestras mentes y en nuestros corazones.
    Sara Mier y Terán Ojeda
    E-mail: saramyt@gmail.com

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