Marx a sus 190 años

Karl Marx en su aniversario.

A sus ciento noventa años podemos ahora leer con tranquilidad este pensador, que por mucho tiempo fue objeto de amores y odios infundados. Su doctrina fue utilizada políticamente por los socialistas soviéticos y por los partidos comunistas del siglo XX. Quienes convirtieron su pensamiento en un dogma y su figura en un dios o semi dios, sin darle el verdadero sentido a su pensamiento. La cita de Marx era obligada, en todo escrito y en todo discurso, algo parecido a lo que hacen los religiosos con sus libros sagrados. Lamentablemente olvidaron que la crítica y la actualización es imprescindible en la ciencia, y quienes así lo amaron lo sacaron, sin decirlo y sin razonarlo, de ese universo, del que él, estamos seguros, no hubiese querido ser sacado.

La obra de Marx, hecha con intención política manifiesta, fue también un estudio científico de la historia de la humanidad, donde se hacen y se analizan afirmaciones comprehensivas acerca de los procesos y de las estructuras de la sociedad. En otras palabras, no podemos comprender la historia sin utilizar los razonamientos que Marx hizo por primera vez sobre ella.

En igual forma el pensamiento social desde mediados del siglo XIX, no puede comprenderse, si no se comprenden las ideas de Marx, quien pertenece ya a la tradición clásica del pensamiento sociológico. Dentro de éste es difícil encontrar otro individuo que sea tan fundamental y tan universal como lo es Marx. Si sólo pudieras leer a un sociólogo de ese siglo, indudablemente escogerías o deberías escoger a Karl Marx, porque él aportó todas las categorías que manejaron los pensadores sociales que lo prosiguieron, fueran o no marxistas o marxólogos.

Para C Wright Mills no es conveniente olvidar que “el desarrollo de la investigación social y de la filosofía política durante el último siglo ha sido, en muchos sentidos, un diálogo más o menos continuo con Marx”.

Y agregaba lo más interesante en la siguiente forma: “Las varias generaciones de pensadores que han participado en este diálogo sociológico se han negado a reconocerlo”. Indudablemente se refería a aquellos pensadores contrarios al pensamiento de Marx quienes como Weber, Veblen y Mannheim quisieron siempre quitárselo de encima.

¿Es aún cierto, medio siglo después, que Marx no puede ser olvidado?

Si el marxismo fracasó como doctrina política en las principales naciones que lo adoptaron, para muchos es señal de que el pensamiento de Marx, ya hoy, no vale el tiempo que se le deba dedicar.

Esto no es cierto y la respuesta más contundente la vamos a encontrar cuando leamos a Marx. ¿Por qué? Porque en Marx el planteamiento de una nueva sociedad sin clases no está encuadrada en una situación histórica similar a la que originó la sociedad soviética. Pese al dogmatismo marxista de sus dirigentes, estos modificaron el contexto de su aplicación. El socialismo en Marx es una culminación del desarrollo capitalista, no un proceso paralelo en una sociedad atrasada y en competencia con los países capitalistas.

El fracaso del modelo socialista de la Unión Soviética no tiene ninguna relación probatoria de los pensamientos y análisis hechos por Marx del desarrollo de la sociedad. Tampoco tiene sentido alguno tratar de probar acierto en predicciones hechas en el siglo XIX , lo cual constituiría una incomprensión mayor hacia Marx ya que lo estaríamos situando a un nivel tan especulativo como el que tienen las predicciones de Nostradamus.

Situémonos, Marx fue el máximo pensador social de su siglo, analizó y concluyó de acuerdo a lo que estudió. Sin embargo su proyección es universal porque sentó las bases sobre la cual está construida la ciencia social e histórica de hoy. Ningún fenómeno social puede quedar fuera del alcance teórico que construyó Marx. Eso no quiere decir que la ciencia social terminó en su último libro. Al contrario ahí se inició. La ciencia y sobre todo la social, es dinámica, es cambiante como la realidad y es provisional y relativa. Contraria a todo dogma.

Marx no es responsable de la interpretación que a su pensamiento le dieron quienes se autodenominaron marxistas. Ni de quienes hicieron revoluciones a su nombre. Tampoco de sus éxitos y fracasos.

Marx es responsable de sus propias equivocaciones tales como el papel protagónico que el le dio a la clase obrera de su siglo, o el análisis del final inmediato del capitalismo, que en el siglo XX y lo que va del XXI logró avances espectaculares, tan dignos de elogio como los que le hizo Marx en el XIX.

Pero también Marx es responsable de sus aportes tan grandes y hoy tan incorporados a las ciencias sociales que hemos perdido el rastro de su origen. Me voy a referir hoy solamente a uno: la construcción de un modelo operante de sociedad capitalista en donde se utiliza todo lo que ahora se llama ciencia económica, política, sociología, psicología social y antropología en una visión que comprende la estructura social en desarrollo, o sea un modelo de sociedad operante donde todos los elementos están construidos en interconexiones específicas de acuerdo a sus pesos causales.

Marx estaba nada menos que integrando en su estudio las concepciones abstractas de la economía política contemporánea a los términos concretos de las relaciones sociales, tan alejadas en el pensamiento de su época como pueden estar hoy la religión y las relaciones sociales.

Hemos defendido la vigencia científica de Marx, pero no la vigencia política, la cual la dejamos para un futuro estudio. Hoy en su aniversario debemos recordar que él fue nada menos quien nos clarificó el desarrollo de la historia humana, y no podemos olvidar que la sociedad es también una obra humana y que como tal podemos pensar en cambiarla. Si el capitalismo nos conduce a la explotación y a la violencia, a la destrucción del ambiente y al calentamiento global, tenemos el derecho y el deber de pensar en un sistema social más justo, equilibrado y sostenible que nos dirija hacia la Paz.

Jorge Hernaldo Jiménez Bustamante

Curridabat 6 de mayo de 2008.

Simposio en Trier sobre el pensamiento de Karl Marx

Con motivo de los 190 años del nacimiento de Karl Marx, un simposio en Tréveris analiza su importancia actual. DW-WORLD conversó con el catedrático alemán Wolfgang Leonhard, uno de los mayores especialistas en el tema.

Con motivo de los 190 años del nacimiento de Karl Marx, el 5 de mayo de 1818, un simposio organizado por la Universidad de Tréveris, la ciudad natal del tan famoso como controvertido pensador alemán, pretende analizar su importancia actual para Europa y para el mundo. Con ponentes europeos como de China, Austria o Senegal, se pretende ofrecer una visión amplia de la importancia del creador, junto con Friedrich Engels, del materialismo histórico. DW-WORLD conversó con Wolfgang Leonhard, cuya obra Die Revolution entlässt ihre Kinder, traducida al castellano como Hijo de la revolución, cuenta en 600 páginas la singular relación de este catedrático de Yale, quien estudió en Oxford después de huir del estalinismo.

Cuando en 1989 comenzaron los grandes cambios detrás de la Cortina de Hierro se escribió, para muchos, el acta de defunción del marxismo. A los 190 del nacimiento de Karl Marx, ¿en qué estado está el marxismo?

El marxismo estaba muerto desde antes y está muerto, pero la elaboración, las teorías y las ideas de Karl Marx viven. Diferencio muy claramente entre marxismo –una ideología artificial que Marx y Engels rechazaron e incluso combatieron- y las ideas de Marx y Engels. Sus ideas, sobre todo las Marx, son más valiosas que nunca. Pero se trata de algo muy diferente a la tontería que propagan los adeptos de lo que llaman marxismo.

Marx mismo no se cansó de repetir: “yo mismo no soy marxista”. Y desde los años setenta del siglo XIX, Karl Marx manifestó su preocupación por el dogma que se estaba creando a raíz de su teoría, no siempre ni cabalmente comprendida.

¿Cuál es el futuro de las tesis de Karl Marx?

La importancia de Marx para nuestro tiempo es que sus tesis muestran cómo combinar análisis realistas, exactos, económicos, políticos y culturales con objetivos concretos. Marx siempre volvió a intentar la práctica, no fue sólo un teórico sino que en la Primera Internacional desde 1864 hasta 1872 fue su portavoz. Yapoyó e intentó participar en acciones liberadoras.

He sido 21 años profesor en Yale, y a lo largo de varias décadas he podido detectar cuán extendidas están sus ideas de Marx. Es sorprendente con cuánta naturalidad se aplica y reconoce las tesis de Marx y Engels. Pertenecen al bagaje cultural europeo. Que en la Universidad de los Gregorianos en Roma haya una cátedra acerca de Karl Marx es elocuente.

Aquellos que se burlan de Marx hoy, se encuentran en la minoría. Si viviese, Marx hubiese estado sorprendido de que sus ideas hayan encontrado tanto reconocimiento –no sólo entre sus adeptos, que por lo general son los peores- sino en el mundo de los analistas más críticos. Y está claro, él mismo no sería marxista.

2 Responses to “Marx a sus 190 años”

  1. En tu ensayo das vuelta en la idea de que la aplicacion practica del marxismo, por parte de los marxistas, es una ortodoxia. En verdad, la ortodoxia viene de tu parte, al no comprender los cambios del capitalismo. Marx no vivio en la face superior y ultima del capitalismo: el iimperialismo. Lo que obliga a los pensadores (y no pensadores) revolucionarios hacer un analisis de la realidad superador del mismo Marx (no revisandolo, sólo superandolo, o sea dialecticamente), ademas, del aporte que surge en el momento de aplicar su pensamiento en diversos contextos.
    Segundo. Hablas de que algunos hombres, vieron a Marx como un semi dios, por ende, su pensamiento como una religion, y no como una teoría “cientifica”. Idea bastante burguesa, ya que, ofendes a las millares de masas que por su condicion de explotada no tienen acceso a la educacion, y no tienen tu perspectiva cientificista, y sí religiosa de la vida; ya lo señalaba Jose Carlos Mariategui, al decir que la revolucion debia tener una carga religiosa por su caracter liberador en la significacion del oprimido. Osea, segun tu idea, para ser marxista, hay que ser un erudito? ¿hay que dar un examen de grado?. Con ese pensamiento ofendes a quien cree y hace la revolucion, la masa explotada enardesida por la injusticia.
    Tercero. Ves al marxismo como un paradigma cientifico burgues. El materialismo dialectico no fusca conocer o interpretar, sino trasformar la sociedad, o sea, hacer la REVOLUCION: DESTRUIR AL VIJO ESTADO BURGES. Por ende, lo que busca es justicia y no la “paz”. La verdadera PAZ llegará con la abolición de las clases sociales.
    Por último, eso del socialismo del siglo XXI, no es nada más que burguesia burocratica al poder, en el vijo y mismo Estado. Pseudo-ideologia comadada por CHAVEZ PAYASO DEL IMPERIALISMO.

  2. ¿Me refuta o me excomulga? Si es lo segundo, gracias, pero no era necesario, nunca he pretendido ser marxista, y no pertenezco a ninguna iglesia. Me gusta pensar con libertad.

    Por otra parte: Soy hombre de este siglo, como lo fuí en su tiempo, del anterior, mi visión del socialismo es propia y singular, no tiene relación con nadie y mucho menos con el Sr Chavez, Presidente de Venezuela. No creo en el estatismo ni en la burocracia ni en el partido, tan propias del socialismo soviético.

    Le puse a mi Blogg Socialismo Siglo 21 para romper con todo lo que se llamó socialismo en el siglo anterior, del que acopio las buenas ideas y repudio las que no lo fueron. Por ejemplo la sociedad sin clases o la dictadura del proletariado.

    Quizas el mayor de los errores es pretender transformar sin tener un conocimiento profundo y el conocimiento no lo logramos más que por medio de la investigación científica.

    Con descalificaciones ad homine no se logra conocimiento, eso es propio de las iglesias. Por eso Bertrand Russell calificó al marxismo como la última de las religiones, con doctrina dogmática , iglesia y ética propia.

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