Colombia; Actualidad

Colombia revive el horror de la violencia paramilitar

EL PAÍS

Presidente Juan Manuel Santos. Colombia ofrece recompensa por información sobre asesinos

Autoridades sospechan de banda surgida de la desmovilización paramilitar. 10 personas salvajemente asesinadas en una finca de Antioquia, recuerda los peores años de la violenc

 

Bogotá. La matanza de 10 campesinos ha revivido esta semana el terror paramilitar en el norte de Colombia, una de las zonas donde bandas criminales que nacieron tras la desmovilización de las temidas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) tienen control y poder territorial.

Nueve hombres y una mujer, todos campesinos, fueron asesinados el miércoles por la noche por desconocidos cuando terminaron su jornada laboral en una finca dedicada al cultivo de árboles frutales en el municipio de Santa Rosa de Osos, perteneciente al departamento de Antioquia (noroeste), del que Medellín es su capital.

La que ya se conoce como la “masacre de la tomatera”, por haberse producido en una finca dedicada al cultivo de tomates de árbol, es la más grave ocurrida en Colombia en los últimos años.

Según las autoridades, tres individuos irrumpieron en la finca llamada La España y, tras retener a los trabajadores, les arrojaron una granada de mano. Después, los remataron con armas de fuego. Hubo un superviviente, un joven que se encuentra gravemente herido. El Gobierno de Bogotá lanzó una oferta de 50 millones de pesos (21.500 euros) de la Gobernación de Antioquia por los autores de la matanza de los diez campesinos.

Tres individuos irrumpieron en la finca, retuvieron a los trabajadores y les arrojaron una granada de mano. Después, los remataron

En medio del silencio sepulcral de los vecinos de Santa Rosa de Osos, Elda del Socorro Viana, viuda de Pompilio Gómez, una de las diez víctimas mortales, se atrevió a relatar lo que hoy se siente en este municipio: “Hay dolor y extrañeza”. Viana explicó a RCN Radio cómo los asesinos llegaron y “les dijeron que era para una reunión, los chularon (mataron) y les dispararon”.

“Les tiraron la bomba (…). El muchacho [herido] se había resguardado y no se dieron cuenta que había quedado vivo”, según esta mujer, una de las pocas personas que habló sobre lo ocurrido en la finca La España, tomada por el Ejército desde el jueves.

“Esto es el infierno”, fueron las palabras que le dirigió el secretario de Gobierno de Antioquia, Santiago Londoño, al gobernador del Departamento, Sergio Fajardo, cuando llegó al lugar y se encontró con el dantesco escenario.

“Las primeras hipótesis indican que los responsables son miembros de la banda criminal Los Rastrojos”, dijo a Efe un portavoz de la Policía Nacional desde Medellín. Esta es una de las organizaciones armadas dedicadas al narcotráfico y la extorsión que surgieron tras la disolución de las AUC en 2006, dentro de un acuerdo con el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010). Las bandas criminales ligadas al narcotráfico y la extorsión, conocidas como bacrim se han convertido en uno de los principales problemas de seguridad de Colombia.

El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, se expresó en términos similares al señalar también a Los Rastrojos, aunque aclaró que “habían aparecido por allí delincuentes de Los Urabeños”, otra banda también de origen paramilitar. Recientemente, fue detenido un tal Jorge 18, jefe de Los Rastrojos en esa zona antioqueña, por lo que “seguramente ese terrible crimen tiene alguna relación”.

Pero en Santa Rosa de Osos circula otra versión, y es que Los Ratrojos habrían perpetrado el crimen múltiple en venganza por el impago de una extorsión exigida al propietario de la finca, según testimonios que escuchó Efe a los aterrorizados campesinos.

El ministro de Defensa prometió perseguir “con toda la fuerza de la ley” a los autores de la matanza y expresó que “merece una reacción rápida y contundente”. También mostró su preocupación por un eventual rebrote de las matanzas en Colombia, el modus operandi de las AUC durante los años que sembraron de terror el país.

 

BOMBARDEAN COMUNIDAD INDÍGENA

10 de marzo de 2010.

La siguiente información nunca será transmitida por RCN, Caracol o el Tiempo. La brigada 17 del Ejercito Nacional y la Fuerza Aérea Colombiana bombardearon la comunidad indígena de Alto Guayabal del Resguardo Uradá Jiguamiandó, en los límites entre Antioquia y Chocó, el 30 de enero de 2010 a las 3:30 a.m. dejando como resultado de éste ataque varios indígenas, gravemente, heridos y la muerte de un bebé indígena recién nacido.

La clara intención del bombardeo es desplazar a la comunidad indígena y negra, para dar vía libre al proyecto minero Mandé Norte. Uno de los planes más avasalladores, depredadores y arbitrarios que se mueven en las selvas del Chocó. Situado entre Carmen del Darién, Chocó, y Murindó, Antioquia.

Seguros de la existencia de grandes depósitos de oro, de cobre y de un mineral poco nombrado, molibdeno, el gobierno de Uribe ha otorgado a las multinacionales Muriel Mining Co, Anglo Gold Ashanti y a la Glencore todas las concesiones posibles e imposibles y dado facultades para que hagan y deshagan sobre un territorio de 16.000 hectáreas.

Sin embargo, éstos territorios colectivos son de propiedad de las comunidades negras de Jiguamiandó y de los resguardos indígenas de Urada-Jiguamiandó y Murindó del pueblo embera-Katío, territorios ancestrales.

Por obvias razones las comunidades allí asentadas se oponen al desarrollo de ese proyecto; motivo por el cual, el actual gobierno colombiano, violando todas las normas y principios constitucionales nacionales, normatividad internacional y los Derechos humanos y en contravía del Estado social de Derecho; ORDENÓ LA MILITARIZACIÓN DE SUS TERRITORIOS y el BOMBARDEO y QUEMA DE SUS TAMBOS (viviendas indígenas).

Además, la Brigada 15 del Ejercito Nacional Colombiano invadió el resguardo indígena de Urada en la Zona de la Rica, los militares acabaron con las siembras de pan coger y frutales, construyeron helipuertos que son utilizados por la empresa concesionaria para el transporte de sus empleados, talaron tres hectáreas de bosque con la empresa Muriel Mining Co, destrozaron el cementerio sagrado ubicado en la zona de la Rica, donde solo pueden entrar los médicos jaibanas.

Esta situación tiene como antecedentes: El 4 de mayo del 2000 a causa de los operativos en la zona desaparecieron tres (3) miembros de la comunidad de alto guayabal, los desaparecidos son: Reguina Rubiano Bariquín de 65 años Pablo Emilio Domicó de 45 años y Blancaina Domicó de 16 anos. En los mismos operativos quemaron ocho (8) tambos indígenas, robaron plátano, víveres, utensilios sagrados y animales de cría.

El 22 de junio de 2007 fue bombardeada la comunidad indígena de Isla en el resguardo del río Murindó. El día 8 de febrero de 2008 a las 3:40 pm fue bombardeado el cementerio de las comunidades indígenas de Isla y Coredó.  En al zona de La Rica la empresa y los militares construyeron cambuches y campamentos en los que permanecen asentados.

Allí se instalaron dispositivos de seguridad y les dijeron a indígenas  dueños del territorio, que no podían transitar por el mismo, estos militares prestan seguridad a la empresa concesionaria, desconociendo derechos ancestrales de los indígenas y negros colombianos y poniendo en riesgo los derechos fundamentales de estas comunidades.

Aterrorizados por la situación y la grave amenaza que se cierne sobre ellos, los Embera Katío hacen un LLAMADO URGENTE nacional e internacional solicitando apoyo para que finalice la militarización de su territorio y evitar el desplazamiento forzado. Por favor visita página web donde se encuentra un modelo de carta que se puede enviar automáticamente a las autoridades colombianas y que recoge las exigencias de los Embera Katío.

http://www.bosquetropical.org

Ayúdenos a distribuir ampliamente esta información.

Fundación Bosque Tropical. Email: fundacion@bosquetropical.org

Diana Marcela Girón. Colectivo Mejoda. Cel.3165413599

Andreína López.

aloa0212@gmail.com

bugarte2008@gmail.com

Recibido de Arysteides Turpana Igwaigliginya, 5 de marzo.

Visite: www.cedin.org

Bogotá, Noviembre 10 de 2009


Señor Presidente de los Estados Unidos de América
Barack Obama
The White House
1600 Pennsylvania Avenue NW
Washington, DC 20500

Señor Presidente Obama:
Cualquier tratado o acuerdo internacional es válido solo si se aprueba conforme a las leyes internas de cada uno de los países firmantes. En el caso del Acuerdo complementario para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad entre los Gobiernos de la República de Colombia y de los Estados Unidos de América, el cual implica el tránsito de tropas y personal extranjero por territorio colombiano, se necesitó de la autorización del Senado de la República, institución definida por la Constitución Política de la República de Colombia para el estudio y aprobación de dicho Acuerdo.
Puesto que el presidente de la República de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, se negó a pedir la autorización del Senado Colombiano sobre el mencionado Acuerdo, éste no tiene ninguna eficacia ni validez jurídica; por tanto, el Acuerdo no vincula a la Nación colombiana y no nos compromete en su cumplimiento.
En caso de ser elegido como Presidente de los colombianos en el 2010, no aceptaré el mencionado Acuerdo y lo denunciaré por ilegal en los tribunales internacionales. Igualmente, a la luz de los tratados internacionales, el tránsito ilegal de tropas y personal extranjero por territorio extranjero, en este caso Colombia, es considerado una ocupación ilegal.
Para quienes consideramos que se pueden establecer otro tipo de relaciones entre los Estados Unidos y América del Sur, basadas en el respeto, la autonomía, la cooperación y una nueva manera de abordar complejos problemas comunes, nada mas inconveniente para la integración y la paz en el continente, que la instalación de estas bases en territorio colombiano.
Por ello, le solicito suspenda unilateralmente el proceso de implementación de las bases militares y el traslado de personal estadounidense a territorio colombiano y le invitamos, con ayuda de la comunidad internacional, otros caminos perdurables de entendimiento que nos lleven a la Paz.
Cordialmente
GUSTAVO PETRO
Candidato Presidencial del Polo Democrático


Favor difundir el siguiente texto:
Rogelio Cedeño Castro, profesor de la Escuela de
Sociología de la UNA.
PRESENTACIÓN.

Con motivo de la visita de la senadora colombiana Piedad Córdoba a nuestra
Facultad de Ciencias Sociales, cuyo 35 aniversario hemos venido celebrando,
a lo largo de este año, relizada con el propósito de promover la paz en
Colombia y en todo el continente, hemos decido compartir este artículo de
nuestra autoría, que fuera publicado en la página 18, de opinión, de la
edición nº 1748 del semanario UNIVERSIDAD, correpondiente a la semana del 28
de febrero al 5 de marzo de 2008. Como podrán apreciar los lectores, el
contexto ha cambiado, en gran medida, a partir del ataque del ejército
colombiano, a territorio ecuatoriano, efectuado el primero de marzo de ese
año y la negativa total del régimen de Álvaro Uribe Vélez para darle salida
política a un conflicto bélico, como la guerra civil colombiana, con más de
sesenta años de duración, en el que las víctimas de se cuentan por millones.
Asimismo la negativa de Uribe y José Manuel Santos, el fascista ministro de
Defensa del régimen colombiano, a permitir más liberaciones de retenidos por
la guerrilla de las FARC, ha colocado en una muy situación dífícil y
desesperanzada a muchos de ellos, a pesar de la engañosa y espectacular
liberación de Ingrid Betancourt, a mediados del años anterior Nos decía
Piedad Córdoba, ayer en la sala de conferencias de nuestra facultad, que si
juntáramos las lágrimas derramadas por los colombianos, podríamos llenar un
nuevo océano en el planeta y si por la sangre derramada fuera, se le podría
dar plasma a todos los hospitales del mundo. Las paz en Colombia es el único
camino y por ella debemos luchar todos. Al pueblo colombiano y a Piedad
estas líneas publicadas tiempo atrás, con afecto. RC.

PIEDAD CÓRDOBA Y YOLANDA PULECIO.

Rogelio Cedeño Castro .

El  heroico y noble gesto de Yolanda Pulecio, la madre de Ingrid Betancourt,
al enfrentar al gobierno fascistoide de Álvaro Uribe Vélez y sus perros de
la guerra, pidiendo no sólo el avance del proceso de intercambio humanitario
entre los presos políticos de las FARC, hoy en las cárceles del gobierno
colombiano, muchos de ellos en espantosas condiciones y los rehenes en poder
de la guerrilla (algunos desde hace seis años como la propia Ingrid
Betancourt y con graves problemas de salud), sino también que se alcance la
paz para que los colombianos dejen de matarse en esa estúpida guerra,
iniciada sesenta años atrás, es algo que revela la nobleza y el gran corazón
de esta dama que espera por su hija, desde hace ya bastante tiempo, pero que
no hace su dolor el único en el mundo, sino que abre su corazón al
sufrimiento de todos los colombianos, en especial hacia aquellos y aquellas
más humildes.
Sos linda Yolanda, no porque fuiste reina de belleza en tu juventud, sino
por tu grandeza de miras y la valentía de tu determinación, pues al fin y al
cabo la humanidad es una sola y por ello mereces que el buen Dios (le Bon
Dieu comme beaucoup des français ont l’habitude de dire et de sentir) sea
generoso contigo y tu familia colombofrancesa, al igual que todo un pueblo
que merece un mejor destino y no el de ser la eterna víctima de las
manipulaciones imperiales y de una oligarquía, dominada por algunas
mentalidades criminales.
A Yolanda se une la inclaudicable lucha que ha mantenido, desde hace muchos
años, la senadora liberal Piedad Córdoba, quien con  la misma nobleza de
Yolanda, ha venido trabajando por la paz y la justicia, en un país en donde
se perdió, desde hace mucho tiempo, el sentido de humanidad para dar un paso
al cinismo y a la complicidad con un estado de cosas inaceptable, desde todo
punto de vista.
Fuiste tu negra valiente, desde el Senado Colombiano y a través de tu
incesante peregrinar, la que convenció al presidente venezolano, Hugo
Chávez, para que diera inicio al proceso que culminó con la liberación de
Clara Rojas, Consuelo González y el niño Emmanuel, hijo de la primera, quien
nació durante el prolongado cautiverio de su madre y esperamos que tus
constantes gestiones, también den como fruto la culminación exitosa de la
liberación del nuevo grupo de rehenes ya anunciada, por parte de la
guerrilla de las FARC.
Esa valentía tuya, Piedad Córdoba ha sido suficiente para que algunos
colombianos enfermos de odio te hayan insultado en un vuelo entre Bogotá y
Caracas, hace apenas unos días y que ya, hace casi una década, hubieras
tenido que tomar el camino del exilio, radicándote en Canadá por algún
tiempo, después de haber sido liberada, tras el secuestro de que fuiste
objeto, por parte de los paramilitares, uno de los brazos armados más
sanguinarios del régimen imperante en Colombia.
Ese sentido de responsabilidad y de servicio público de Piedad, aun a riesgo
constante de la propia vida, tan ausente en la gran mayoría de los políticos
latinoamericanos de esta generación no sólo son  manifestaciones admirables,
sino que deberían ser asumidos con más frecuencia, para alejarnos así del
empobrecido y vergonzoso mundo de la vieja política. Gracias Piedad y
Yolanda por abrirle un camino a la esperanza y a la paz verdadera, mostrando
la gran belleza presente en el sentimiento de la mujer colombiana de
siempre, al igual que la Policarpa Salavatierra de los días de la lucha por
la independencia del dominio colonial español. Es por todo ello que, suceda
lo que suceda, permanecerán en nuestra memoria y en la de muchos miles de
latinoamericanos.
____________________
Firma responsable: Rogelio Cedeño Castro, profesor de la Escuela de
Sociología de la UNA.

Columna
LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (220).
Por Rogelio Cedeño Castro.
Correspondiente al martes 23 de junio de 2009.
Colombia: el mundo de la parapolítica y el terror.oooooLa Colombia de nuestros días, es un país con cuatro millones de desplazados
internos, con miles de  detenidos desaparecidos, como resultado de unas
políticas, en cuya ejecución juegan un rol decisivo, las fuerzas de
seguridad del estado y en donde, para terminar de agravar las cosas, el
sesenta por ciento de los parlamentarios (senadores y diputados) están
estrechamente ligados al mundo de la parapolítica al que deben, en buena
medida, sus viciados  e ilegítimos mandatos electorales. Un estado nacional,
en cuyo extenso territorio, las víctimas del paramilitarismo, entre la
población civil se cuentan por muchos miles, no es otra cosa que un país que
no es precisamente una democracia ejemplar, ni tampoco una nación que pueda
estar dando lecciones a otros estados integrantes de la llamada comunidad
internacional, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de una política,
que está fundada, lisa y llanamente, en la materialización cotidiana del
terrorismo de estado más duro y extendido, del que se tenga memoria en la
historia reciente de la región.ooooo

Estas, y no otras, son  algunas de las imágenes que acuden a nuestra mente,
a partir de las pinceladas que trazó la senadora liberal colombiana, Piedad
Córdoba, durante su reciente visita a nuestra Facultad de Ciencias Sociales,
acerca de la dramática y asfixiante atmósfera política que se vive en su
país, agudizada por las políticas de guerra que se ha venido impulsando, a
lo largo de las dos administraciones del actual presidente, Álvaro Uribe
Vélez, con el decisivo apoyo del George Bush y sus políticas de guerra, a
escala planetaria, las que en el caso colombiano, han significado muchos
millones de dólares, los que se destinan a combatir a la guerrilla, aunque
se use la fachada de que lo se busca con ella, es la erradicación del
fenómeno del narcotráfico. Se trata de una sociedad y una nación, donde el
sufrimiento ha campeado de tal manera, que si se juntaran las lágrimas
derramadas por los colombianos, desde hace muchas décadas, bien se podría
llenar un océano entero, nos dijo durante esa visita reciente, la senadora
colombiana.

ooooo

Durante la exposición, que hizo frente a estudiantes y académicos de la UNA,
el pasado lunes 5 de junio, la senadora Piedad Córdoba, hizo patente su
malestar y preocupación acerca de la enorme ignorancia existente sobre lo
que, de verdad, viene ocurriendo en Colombia, desde hace muchas décadas. La
visita de la senadora está enmarcada, dentro de la iniciativa de paz para
Colombia, con el propósito real de poner fin a un conflicto armado, cuya
duración supera los sesenta años. Se trata una lucha en la que la senadora
ha sido valiente y tenaz, a pesar de que ella misma fue víctima del delito
de secuestro por parte de los paramilitares, alrededor del año de 2001,
habiendo tenido que tomar el camino del exilio hacia Canadá, desde donde
regresó para seguir defendiendo la democracia y los derechos humanos en su
país.

ooooo

La terca insistencia, por parte del gobierno de Álvaro Uribe y del aparato
propagandístico a su servicio, en cuanto a calificar de terroristas a las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) torna imposible la
materialización de un acuerdo de paz, tal y como el que esperan amplios
sectores de la sociedad colombiana, entre los que se encuentra una parte
importante del sector empresarial, los que se encuentran cansados de este
conflicto bélico tan prolongado y sangriento, dijo la senadora Piedad
Córdoba durante su reciente visita a nuestro país. Para la dirigente
liberal, e integrante del Polo Democrático, antes que nada, hay que
reconocer a las FARC en la condición de un actor político, como una
condición previa para llevar adelante unas negociaciones de paz, a partir de
las cuales se le pueda poner fin a uno de los conflictos armados más
cruentos de la historia contemporánea.

ooooo

Para la senadora Piedad Córdoba, oriunda del Departamento de Antioquia, uno
de los más afectados por la violencia sectaria que azota a ese país, desde
hace mucho tiempo, el seguir luchando por alcanzar la paz en su país,
constituye una meta a alcanzar, mucho más importante que cualquier contienda
electoral. En ese sentido descartó cualquier candidatura suya para las
elecciones presidenciales del año próximo, a pesar de que las encuestas la
muestran como la líder indiscutible de la oposición democrática al
terrorismo de estado imperante. Solo nos resta, por el momento, manifestar
nuestro apoyo decidido a las iniciativas por la paz de esta valiente
senadora colombiana.El Decanato y El Programa Pensamiento Social Alternativo de la Facultad de
Ciencias Sociales tienen el agrado de invitarles al encuentro

PLAN DE PAZ PARA COLOMBIA Y AMÉRICA LATINA

Con las expositoras:

Dra. Lilia Solano Ramírez
y Piedad Córdoba Ruiz, Senadora de la República de Colombia

Conduce: Dr. Henry Mora Jiménez

La Dra. Lilia Solano es filósofa de la Universidad del Valle y politóloga de
la Universidad Javeriana. Cursó estudios de posgrado en la Universidad de
Toronto, Canadá. Ha ejercido la docencia en las Universidades Javeriana y
Nacional de Colombia. Ha estado al frente de la Cátedra Camilo Torres
Restrepo “Pensamiento de Liberación en América Latina” (Universidad
Nacional) y con proyectos de investigación en Justicia y Economía en
Toronto, Canadá.

La Senadora Piedad Córdoba Ruiz es abogada por la Universidad Pontificia
Bolivariana de Medellín, con especializaciones en Opinión Pública y Mercadeo
en la Pontificia Universidad Javeriana. Representante a la Cámara y elegida
Senadora de la República por tres periodos consecutivos en representación
del ala progresista del socialdemócrata Partido Liberal Colombiano.

Ha sido reconocida por sus posiciones a favor de las mimorías étnicas,
sexuales, la juventud y las mujeres. Lidera al grupo Colombianos por la Paz.
Ha tenido una destacada participación en todos los procesos de dialogo para
la paz en Colombia y otros países de América Latina.

Fecha: lunes 8 de junio
Lugar: Auditorio Rodolfo Cisneros. Edificio 2 de la Facultad de Ciencias Sociales
Hora: 2:00 p.m.

Cordialmente

Gerardo Morales García
Programa Pensamiento Social Alternativo
Facultad de Ciencias Sociales

16 de mayo de 2009
ECUADOR
Se mantiene conflicto con Colombia
El presidente Rafael Correa accionará contra ataque a las FARC en suelo ecuatoriano.

Quito, Ecuador. AFP.- El presidente de Ecuador, Rafael Correa, dijo el sábado que tomará medidas legales para evitar que quede impune la violación de la soberanía que supuso el ataque colombiano contra las FARC en territorio ecuatoriano en marzo del 2008, que mantiene congeladas las relaciones bilaterales.
“Tomaremos todas las medidas legales que sean pertinentes para que ese caso no quede en la impunidad”, declaró el jefe de Estado en su informe semanal de labores.

Añadió que “vamos a utilizar todas las instancias legales que estén a nuestro alcance para que ese bombardeo traicionero, artero, para que ese ultraje a la soberanía nacional no quede en la impunidad”.

Correa manifestó que “no somos guerreristas, no es que vamos a responder con violencia. Vamos a responder con la ley, con el derecho internacional”.

Sostuvo que las medidas han demorado porque “el derecho internacional exige que se hayan agotado las instancias nacionales”.

“Es un proceso que toma un poco de tiempo, pero seguimos trabajando al respecto”, manifestó el mandatario.

El 1 de marzo de 2008 Colombia atacó un campamento clandestino de la guerrilla de las FARC en Ecuador, que dejó 25 muertos –incluidos el jefe rebelde Raúl Reyes, cuatro mexicanos y un ecuatoriano–.

A raíz de ese bombardeo, que la OEA rechazó por considerarlo una violación de la soberanía de Ecuador, Quito rompió las relaciones diplomáticas con Bogotá.

Columna
LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS(170).
Por Rogelio Cedeño Castro.
Correspondiente al sábado 25 de octubre de 2008.

R Cedeño

R Cedeño

A LOS HUITOTOS LES FALTA UNA NIÑA.

ooooo

Por los veleidosos azares del destino me hallaba en Bogotá, la capital colombiana, aquel día sábado 19 de agosto de 1995, cuando me encontré con los contenidos de la página 1E, de la edición del diario El Tiempo de ese día, que acaba de adquirir en alguna venta esquinera, donde se destacaba una noticia que, de manera inevitable, llamó mi atención y guiado por un extraño
impulso la he guardado, a lo largo de estos años, al cabo de los cuáles he
vuelto a leerla, al sacarla de  entre mis viejos papeles. El título decía “A

LOS HUITOTOS LES FALTA UNA NIÑA. La pequeña lleva una semana desaparecida.
Con su lengua indígena materna como único contacto con la ciudad,
Ana Girlesa Perdomo se extravió el lunes pasado, cuando su tío fue atracado en el centro de Bogotá. Su comunidad aguarda el regreso de la menor”.

ooooo

Ignoramos, a lo largo de los años transcurridos, cuál habrá sido el
desenlace de la enorme tragedia que representa la pérdida y posible rapto de
una pequeña hija de los pueblos originarios en el tráfago de la gran ciudad,
al ser asaltado por cuatro hombres, cuando descendía del taxi, su tío Luis
Beltrán Rochiderama, como asimismo de todas sus potenciales, al mismo tiempo
que horrorosas consecuencias, en especial para ella. La pérdida de esa niña
de apenas 9 años, después de un largo viaje desde la región del Caquetá y el
Putumayo hacia la capital, el que tardó varios días, teniendo como única
lengua de expresión, el ntpode o nïpode, una de las cuatro que hablan los
huitotos o uitotos, vuelve a nuestra memoria en las amarillentas páginas de
aquella sección E, del diario El Tiempo, de esas fechas, provocándonos
evocadoras y dolorosas resonancias acerca de la capacidad del ser humano
para dañar y hacer sufrir a los que, muchas veces, llama sus semejantes.

ooooo

Hoy, cuando las noticias que nos llegan de otras partes del territorio
colombiano nos hablan de la gran movilización de los pueblos originarios en
defensa de sus derechos, mil veces burlados por los diferentes gobiernos y
cuando las balas han sido, una vez más, la respuesta del sanguinario régimen
de Álvaro Uribe Vélez  -tan amigo de George Bush Junior, el todavía
presidente de los Estados Unidos- no podemos dejar de ligar la dimensión
individual con la colectiva, dentro de la inmensa tragedia que viven los
pueblos originarios del continente, incluso aquí en la pequeña Costa Rica.
Quisiéramos pensar que aquella pequeña huitota volvió con los suyos.

ooooo

Mientras, allá en el Valle del Cauca, las diferentes etnias como la de los
paez y otras se movilizan hacia la ciudad de Cali, habiendo perdido la vida
dos de los suyos por las balas del aparato represivo oligárquico, el que no
conforme con despojarlos de sus tierras los asesina, no podemos olvidar el
drama cotidiano de los huitotos, ocainos y winanes que habitan en la
Amazonia Colombiana. No se trata sólo de evocar aquel episodio doloroso que
descubrimos al alzar, en las páginas del diario El Tiempo, hace ya trece
años, sino de no olvidar el genocidio y el despojo de sus tierras, como un
hecho cotidiano y violento en sumo grado. A pesar de ello, este es un tiempo
de grandes luchas y esperanzas para estas etnias o naciones olvidadas de
siempre.

ooooo

Cuando, a lo largo y lo ancho del continente, los pueblos originarios se
movilizan, ya sea hacia la capital boliviana, para defender la nueva
constitución política, para demandar una consulta o referéndum sobre el tema
de propiedad intelectual en Costa Rica o para defender sus tierras
ancestrales en Chile, conviene reflexionar y extraer las conclusiones
necesarias de lo que representa esta revolución tan profunda y no tan
silenciosa, como quisieran pensar algunos que sienten terror por la pérdida
de sus privilegios colonialistas, sobre todo ante la autoconstitución como
sujetos colectivos de los millones de descendientes de los pobladores
originarios de las tierras de Abya Ayala.

ooooo

Desde el Canadá hasta la Tierra del Fuego miles de pueblos nación o etnias,
a las que por equívoco seguimos calificando como indias, se han puesto en
marcha y han decidido llevar a cabo una gigantesca transformación histórica,
cuando todo parecía indicar que se encontraban a las puertas de su postrera
conversión. Desde esta manera, los mapuches de Chile, los aymaras de Bolivia
o los huitotos de Colombia al igual que los bribris o cabécares de Costa
Rica han decidido tomar el destino en sus manos. Esperemos que, de verdad,
los huitotos hayan recuperado a esa niña, perdida en el Bogotá de hace trece
años. Tales son nuestros mejores deseos.20 de julio 2008

Libertad.

¡Colombia, pueblo colombiano, estoy con vosotros!

Hoy es un dia memorable, el pueblo de Colombia se está manifestando ante el mundo, y nadie lo puede ignorar.

Nadie debe permanecer secuestrado en forma indefinida. Ningún pueblo debe ser sometido a una violencia permanente. La hora de la libertad y de la paz ha llegado y todos debemos respaldar al pueblo que así lo está pidiendo.

No hay nada más que decir. quienes equivocaron la via para encontrar su camino deben rectificar. Rectificar no es claudicar.

Por el contrario claudica quien usa medios contrarios a los fines que busca. El fin no justifica los medios.

Haciendo lo incorrecto solo llegamos al pantano de la incongruencia y nos convertimos en parte de lo que habiamos combatido.

La única via de lucha es la convicción y el convencimiento. La paz y no la guerra. La libertad y no la tiranía. Socialismo con tiranía es simplemente esclavitud.

Pueblo colombiano que pide libertad. Pueblo colombiano estoy con vosotros y con vuestra libertad.

Jorge hernaldo Jimenez Bustamante

Curridabat 20 de julio de 2008

Columna

LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (158).

Por Rogelio Cedeño Castro.

Correspondiente al sábado 21 de junio de 2008.

La oligarquía colombiana mirándose al espejo.

ooooo

Uno de los grandes problemas que experimentan muchos de los actores sociales, presentes en la escena contemporánea, entre ellos la oligarquía colombiana, es la gran dificultad que tienen para mirarse ante el espejo y reconocer los rasgos y contornos que, en esencia, dan cuenta de la verdadera naturaleza de su ser y no el que, desde su autocomplaciente imaginario, procuran vendernos. Las viejas clases gobernantes de los países latinoamericanos, como buenas herederas del despojo de riquezas y tierras que llevaron a cabo los “conquistadores” ibéricos cinco siglos atrás, no podrían identificarse jamás con los vencidos y sus herederos mestizos y aborígenes, a quienes les han venido aplicando políticas y despojo y exterminio sistemático, tal y como sucedió en Colombia hacia finales de la década de los cuarenta, en un ciclo de violencia que dura hasta nuestros días.

ooooo

No otro es el comentario que nos sugiere una portada reciente de la revista Semana de Bogotá, al servicio de la oligarquía como la gran mayoría de la prensa de ese desdichado país, cuando colocando en la portada las fotos de Pablo Escobar Gaviria y Manuel Marulanda Vélez se pregunta con toda inocencia, cuál de estos dos personajes le hizo más daño a Colombia, omitiendo así su gran responsabilidad en el drama que angustia a ese país. La gran pregunta debería ser si fue la violencia oligárquica de los años cuarenta y cincuenta, o la más reciente, de los años ochenta a esta parte, con el asesinato de miles de militantes de la Unión Patriótica y otros tantos de dirigentes sindicales y campesinos la que le ha hecho más daño a esa nación y a su pueblo. Ahora bien, esperar honestidad y un mínimo apego a la verdad, por parte de los editores de la revista Semana de Bogotá, nos parece algo así como la concreción de un sueño imposible.

ooooo

Fueron los oligarcas conservadores y el reaccionario clero fascista-franquista de la Colombia de entonces quienes obligaron a un pacífico campesino liberal de la región del Eje Cafetero, llamado Pedro Antonio Marín, a “enguerrillerarse” por así decirlo, a partir de 1949, cuando pájaros y chulavitas, los paras de entonces, se dedicaron a exterminar al campesinado liberal y con el paso del tiempo lo obligaron a convertirse también en el Marulanda de la leyenda, no porque quisiera sino a pesar suyo. El ponerlo en el mismo plano que Pablo Escobar establece una relación equívoca entre ambos y le permite al régimen de Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos, promotor del nuevo paramilitarismo, la pretensión de jugar al santurrón inocente, a pesar de tener las manos manchadas de sangre.

ooooo

Sucede entonces que la mentada oligarquía colombiana es buen ejemplo de esa incapacidad de enfrentar la realidad (Espejito, espejito ¿quién es la más linda?) que caracteriza a algunos sectores sociales dominantes, para quienes resulta inconcebible cualquier cambio en la distribución del poder y la riqueza, sobre todo en beneficio de gentes a las que ni siquiera reconocen la condición de humanidad. El hecho es que estos oligarcas pusieron, desde muy temprano, de manifiesto su vocación sanguinaria en contra de las reivindicaciones del campesinado de su país, de tal manera que en Colombia nunca pudo llevarse a cabo una reforma agraria que sentara las bases de una convivencia democrática, a partir de una mejor distribución de las tierras agrícolas y de la riqueza del subsuelo. Por el contrario, hay millones de desplazados internos quienes han sido despojados de sus tierras por los terratenientes de vastas regiones del Cauca o del Magdalena Medio, por sólo mencionar algunas.

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Es por todas estas consideraciones que resulta deplorable, en sumo grado, la obsecuencia de los funcionarios del gobierno costarricense hacia el régimen de Álvaro Uribe Vélez y su truculenta historia acerca de una computadora laptop que habría sobrevivido, con sus archivos intactos al bombardeo masivo, llevado a cabo por la Fuerza Aérea de Colombia, al campamento del Comandante de las FARC, Raúl Reyes, el día 1 de marzo, en territorio ecuatoriano. El asunto es que el renunciado ministro Fernando Berrocal y otros funcionarios como la vicepresidenta Laura Chinchilla no sólo han asumido ese relato de ficción en todos sus extremos, sino que también se han dedicado a jugar a la política-ficción con el propósito de satanizar al movimiento popular costarricense, bajo el pretexto de que estaría vinculado a una supuesta red de apoyo a las FARC en nuestro país.

El Bogotazo y sus efectos

El Bogotazo: Del asesinato de Gaitán a la violencia armada

Eleazar Diaz Rangel – www.aporrea.org

07/04/08 – http://www.aporrea.org/ddhh/a54609.html

Hace 60 años, cuando la violencia política dominaba toda la vida colombiana, y se hablaba con frecuencia de un magnicidio contra el líder indiscutible de ese pueblo, Jorge Eliécer Gaitán dijo: “Ninguna mano del pueblo se levantará contra mí y la oligarquía no me mata, porque sabe que si lo hace el país se vuelca y las aguas demorarán cincuenta años en regresar a su nivel normal”. Se equivocó dos veces.

Primero, porque se atrevieron y lo asesinaron, y segundo, porque esas aguas han demorado, no 50 sino 60 años sin regresar a su cauce

COLOMBIA EL ASESINATO DEL LÍDER LIBERAL EL 9 DE ABRIL DE 1948 DESATÓ LAS PROTESTAS DE LA “CHUSMA”

El Bogotazo: Del asesinato de Gaitán a la violencia armada :

En la agenda de Jorge Eliécer Gaitán están anotados el 7 de abril –un día como mañana– de 1948, Rómulo Betancourt, quien presidía la delegación venezolana a la IX Conferencia Panamericana, y Fidel Castro, uno de los organizadores del congreso de estudiantes que se reuniría en Bogotá, paralelo a esa Conferencia. No encontré datos de la conversación con Betancourt. El Dr. Ramón J. Velásquez, que integró la delegación venezolana, me contó hace apenas tres días que esa cita fue diferida y nunca pudo realizarse. En la edición del 8, La Jornada, diario pro Gaitán, elogiaba el discurso de Betancourt en la Conferencia fundadora de la OEA.

“Nos prometió ayudarnos y cerrar con un gran acto de masas, lo que demuestra que incuestionablemente estaba de acuerdo con los puntos de vista que defendíamos nosotros y que estaba en oposición a toda aquella comedia que se organizaba con la reunión de la OEA“, le contó Fidel Castro a Arturo Alape.

Al día siguiente, Gaitán terminó su brillante defensa del teniente Garcés, acusado de un crimen. El juicio se transmitía por radio, atraía la atención de todo el país, se escuchaba hasta en los cuarteles; la última sesión se prolongó hasta la madrugada del viernes 9. No obstante ello, esa mañana estuvo en su bufete del edificio Agustín Nieto, en la avenida Jiménez de Quesada, en el corazón de Bogotá. Le acompañaban Plinio Mendoza Neira, Alejandro Vallejo, Jorge Padilla y otros amigos, todos liberales. El grupo salió a almorzar, tomaron el ascensor y a la calle llegaron a la 1:05 pm. Suenan disparos. “Estaba demudado, los ojos semiabiertos, un rictus amargo en los labios y los cabellos en desorden, mientras un hilillo de sangre corría bajo su cabeza” (Mendoza Neira).

El autor de los disparos fue identificado como Juan Roa Sierra.

Apenas la gente se da cuenta de lo sucedido, lo persigue, se refugia en una droguería; unos limpiabotas rompieron la puerta y lo golpearon con sus cajones; la gente se lanza contra el asesino, y en pocos minutos fue linchado y arrastrado por las calles.

Nunca pudo hablar.

El cuerpo de Gaitán fue trasladado a una clínica donde muere poco después. La noticia comienza a extenderse, primero en Bogotá, después a otras ciudades. El pueblo, “la chusma”, como le decían, comienza a reaccionar agresivamente. Desde hacía meses se había agudizado la represión violenta contra los liberales, los llamados chulavistas les perseguían hasta sus casas en el campo, los mataban.

Enseguida, empiezan saqueos en comercios. Varios edificios, entre ellos el del diario conservador El Siglo, fueron incendiados.

Algunas emisoras, como Últimas Noticias, fueron tomadas por sectores populares. Esto dijo uno de los primeros en hablar: “Pueblo liberal, por la venganza de Gaitán, a la carga. ¡Carajo! Yo me tomé esta vaina, y soy el que voy a transmitir y el que tenga algo para perifonear que me lo traiga por escrito”. Toda esa tarde y después no cesó esa emisora.

Por allí se anunció la creación de una Junta Revolucionaria de Gobierno, que integraron Darío Echandía, Gerardo Molina, Adán Arriaga, Jorge Zalamea. Pedían la renuncia del presidente Mariano Ospina Pérez, y daban instrucciones a los liberales y sindicatos del interior para que tomaran el poder.

Mientas tanto, Bogotá ardía y centenares de personas armadas se concentraban en la V División. Fidel Castro anda con un fusil y 14 balas que le da un oficial: “A partir de ese momentos estoy armado con un fusil, pero no hay ninguna organización”.

Naturalmente, la conferencia panamericana fue interrumpida y el congreso estudiantil no pudo instalarse (el presidente Rómulo Gallegos había recibido al bachiller Fidel Castro en La Guzmania a su paso a Bogotá, y le dio apoyo al Congreso; varios universitarios, como Pedro Segnini, asistieron). “Bogotá quedó en poder de los elementos que andaban en la calle, no había protección. El Gobierno quería desviar el movimiento de calle hacia el pillaje, aquellas energías que al comienzo estaban contra el gobierno, darles un cauce distinto” (Gerardo Molina).

A Gloria Gaitán, la hija del líder asesinado, la fueron a buscar al Colegio Santa Clara. La habían cambiado un día antes del colegio Mary Mant “porque una niña Samper me dijo que ojalá mataran a mi papá”. “La madre María Virgilia me cogió de la mano para llevarme al carro, entonces todas las nueces que llevaba se me cayeron. Mi recuerdo dramático más vívido del 9 de abril son las nueces rodando por las escaleras” (Gloria Gaitán).

Con los días, ya no pedían la renuncia de Ospina Pérez, y el 14 pudo reanudarse en el Gimnasio Moderno la Conferencia Panamericana. Acusaban a los comunistas y a agentes extranjeros como responsables de todo.

Días después, Colombia rompió relaciones con la URSS. Todo eso se conoce todavía como “el Bogotazo”.

Entre tanto, continuaban las negociaciones entre la dirección nacional del partido Conservador y el ala derecha del partido Liberal; el 18 de abril en la madrugada firmaron el Pacto de Tregua.

Posteriormente se creó el Frente Nacional, donde los dos partidos acordaron que durante 20 años se alternarían la Presidencia y se repartirían por mitad el gabinete, las gobernaciones y el Congreso, lo que ocurrió hasta 1968. En 1953 hubo un golpe de estado contra el presidente Laureano Gómez y asumió el poder el general Rojas Pinilla.

Para la época, ya el país estaba enguerrillado.

Los textos entrecomillados corresponden al libro El Bogotazo: memorias del olvido, de Arturo Alape.

25 años en busca de la paz

Esta guerra tan larga ha tenido momentos de paz. O propiamente, de negociaciones de paz. La más importante se desarrolló durante el gobierno de Belisario Betancourt, quien explicó: “Voy a negociar con las guerrillas, pero no por ingenuidad, sino porque ese movimiento ha llegado a límites inaceptables de simpatías. Luego, hay que rebajarla”.

Hubo relaciones con las FARC, el ELN, el M19, el Ejército Popular, Autodefensa Obrera (ADO). Después de varios meses de negociaciones, en marzo de 1984 se firma un acuerdo de paz, y el 14 de mayo el estado mayor central de las FARC y los jefes de los 27 frentes ordenan el cese al fuego, y seguidamente lo hace el mayor general Miguel Vega Uribe, como comandante de las Fuerzas Militares con una circular a los mandos militares. Separadamente se suscribieron otros acuerdos. Preguntado Alonso López Michelsen, ex presidente, lo definió como “un riesgo muy grande en el que había que incurrir, diría que era inescapable”.

Pese a todos los esfuerzos y a la voluntad expresada por las partes, este proceso fracasó. Las FARC formaron la Unión Patriótica para participar en las elecciones, y algunos de sus candidatos fueron electos, y después postuló a la Presidencia. La respuesta de los ultras de las Fuerzas Armadas y de los paramilitares fue ejecutar atentados que terminaron con la vida de dos candidatos presidenciales, de varios representantes y concejales y de casi 4.000 militantes.

En mayo de 1991, se iniciaron negociaciones en Caracas. Para entonces, existía la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (CGSB), que fue una de las partes negociadoras; la otra era el Gobierno colombiano. El presidente en Colombia era César Gaviria.

Para la época crecía el paramilitarismo, y golpeó las bases campesinas de apoyo, real o supuesto, a las guerrillas. Hubo una ofensiva de la CGSB y el endurecimiento de la guerra hizo que las negociaciones se suspendieran en noviembre.

Se reanudaron en Tlaxcala en marzo de 1992, con intervenciones del ministro Horacio Serpa, quien presentó un plan de 13 puntos, y de Alonso Cano, por la CGSB, pero en abril se suspendieron. Tampoco habían podido avanzar. Hubo un largo período sin contactos entre las partes en guerra.

Las guerrillas habían crecido mucho y controlaban buena parte del territorio colombiano. Hasta un 50%, se afirmaba en medios de ese país.

El recién electo presidente Andrés Pastrana sorprendió con los anuncios de las negociaciones directamente con el estado mayor de las FARC; y al efecto acordaron destinar un área de 40 mil km² en San Vicente del Caguán. Numerosas personalidades asistieron a la apertura, y posteriormente hubo una amplia cobertura mediática, pues las FARC controlaban esa zona e instalaron un gobierno en el área delimitada, casi igual a la del territorio del estado Anzoátegui. El largo proceso de negociaciones se inició sin agenda y, finalmente, después de varios meses, fue suspendido sin acuerdo alguno. La guerra nunca fue suspendida.

Después de los primeros contactos por la paz, hace 25 años, las últimas propuestas se han hecho en torno a un “canje humanitario”, que permitiría la liberación de rehenes en manos de las FARC y de guerrilleros presos. Si el canje avanzara, se podría pasar a una negociación de paz. Nunca como ahora las guerrillas colombianas, y en particular las FARC, habían estado tan desasistidas del apoyo popular, que 25 años atrás obligó al Gobierno a negociar –tal eran las simpatías en la calle–. Todo parece indicar que su política de secuestros ha sido uno de sus principales errores, magnificados con las cartas e imágenes de rehenes en su poder, conocidos hace poco. Igualmente, le han afectado ante los colombianos las denuncias de sus nexos con el narcotráfico.

Militarmente, se enfrentan a unas fuerzas armadas con poderoso apoyo de Estados Unidos a través del Plan Colombia, y con las más sofisticadas tecnologías que llevaron a las guerrillas a dispersar sus frentes para no ser blancos fáciles de bombardeos y ataques misilísticos. Los acontecimientos posteriores son demasiados recientes, y aunque escapan a la historia contemporánea iniciada un 9 de abril, hace 60 años, están indisolublemente ligados y son parte de ese proceso diabólico comenzado en 1948.

América Latina | 08.04.2008

¿Tiene la lucha contra los violentos un precio demasiado alto?

Manifestación contra el secuestro. Medell�n, 4 de febrero de 2008.

Manifestación contra el secuestro. Medellín, 4 de febrero de 2008.

Colombia es una democracia sitiada. En su defensa, los Gobiernos pueden luchar contra los agentes ilegales, pero no pueden emularlos. Sobre los Derechos Humanos en Colombia, DW-WORLD habló con la activista Liliana Uribe.

“La dignidad es un atributo inherente al ser humano, en virtud del cual éste debe ser tratado como un fin en si mismo, y no como un medio para la consecución de otros fines”. Así reza una de las premisas de la Constitución colombiana. La realidad empero es cruda, aunque no imposible de mejorar. Los niveles de degradación que el violento conflicto colombiano ha alcanzado son tales que esta premisa corre el riesgo de quedarse en el papel.

El que los agentes ilegales de la violencia no respeten la integridad ni de amigo ni de enemigo es algo que, aunque criminal, es parte de su identidad: los grupos guerrilleros y paramilitares han deslegitimado toda consigna con la práctica del secuestro, el narcotráfico, las masacres y los crímenes de lesa humanidad en general. Pero el que las Fuerzas Militares de un Estado democrático asesinen en nombre de la lucha contra los violentos atenta contra la misma democracia que el pueblo les ha encomendado defender.

CJL: “Fuerzas del Estado violan Derechos Humanos”

En 2007 en Colombia se cometieron 236 ejecuciones extrajudiciales y 51 desapariciones forzadas”, dice la activista de Derechos Humanos Liliana Uribe, de la Organización No Gubernamental, Corporación Jurídica Libertad (CJL), que en abril ha recorrido varios países europeos para divulgar, en especial, la existencia de ejecuciones extrajudiciales en Colombia de las que, según su organización, son responsables las Fuerzas Armadas.

Para la CJL la política de seguridad aplicada por el Gobierno del presidente Álvaro Uribe para combatir a las guerrillas y el paramilitarismo, si bien es cierto que ha reducido la acción violenta de la guerrilla, ha generado un efecto secundario devastador en diferentes poblaciones atrapadas en el fuego cruzado del conflicto. “Entre el 2002 y el 2007 ha habido 955 ejecuciones extrajudiciales y 235 casos de desaparición forzada”, afirma Liliana Uribe, quien agrega que ha habido casos en los que “civiles son asesinados por el ejército colombiano y presentados como guerrilleros dados de baja”.

A las ejecuciones extrajudiciales se les suman “235 desapariciones forzadas por acción directa de agentes estatales” en el último lustro, agrega la abogada proveniente de Medellín, Colombia, sede de la mencionada ONG Corporación Jurídica Libertad.

¿Contraproducente mano dura?

Las cifras presentadas por Liliana Uribe concuerdan con las publicadas el 10 de octubre de 2007 en un informe realizado por el Observatorio de Derechos Humanos de la CCEEU, (Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos) en Bogotá y Washington. Las investigaciones sobre ejecuciones extrajudiciales en Colombia fueron hechas por 13 expertos de varios países, entre ellos de Alemania, España y Colombia.

ONGs de Derechos Humanos, como la CJL concluyen que “las cifras sobre ejecuciones confrontan la llamada seguridad democrática que impulsa el actual gobierno nacional (del presidente Álvaro Uribe) y niegan que sea una política de derechos humanos encaminada a la protección de la población civil”.

Las cifras del Estado

De otro lado, el Observatorio de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario (DIH) del Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH de la Vicepresidencia de la República (de Colombia) analiza en un informe propio los homicidios, masacres, desplazamientos, homicidios a sectores sociales vulnerables y las desmovilizaciones (de las guerillas y paramilitares) en 2007.

Dicho informe gubernamental asegura que en 2007 se registraron 26 masacres que dejaron 128 víctimas, reflejando una reducción del 30% en el número de casos y 34% en el número víctimas, comparados con 2006. Con respecto a los casos de homicidios registrados en el país, según el Observatorio, 888 municipios fueron afectados en el 2007 comparados con 990 en 2006.

“La situación parece estar relacionada con la presencia de grupos armados, estructuras de delincuencia organizada y vinculada al narcotráfico, que ha provocado la disputa entre los diferentes grupos y el incremento de la violencia (en determinadas zonas)”, concluye el Observatorio vicepresidencial.

¿Menos sindicalistas, maestros e indígenas vulnerados?

El análisis del Observatorio también presenta cifras sobre los homicidios contra sectores sociales afectados, como los sindicalistas, que reflejó una reducción del 68% comparado con los datos registrados en 2007. Por otro lado, asegura el estudio que “los casos de homicidios de maestros sindicalizados y no sindicalizados están relacionados con la presencia de los grupos armados ilegales FARC, ELN y bandas criminales emergentes”.

En diferentes departamentos colombianos, prosigue el estudio, “se registra una importante reducción (de las violaciones a los Derechos Humanos) debido a la desmovilización de los grupos de autodefensa, “además de las acciones adelantadas por la Fuerza Pública que apuntan a la recuperación del control del territorio”. Con respecto a los actos de terrorismo se habría registrado una reducción del 40% comparado con 2006, pasando de 646 actos en 2006 a 387 en 2007.

Esfuerzos en defensa de la dignidad e integridad: ¿qué tan efectivos?

La reducción de los asesinatos de sindicalistas responde a varios factores, entre los que se cuentan el impacto causado por la desmovilización de los grupos de autodefensa y por las medidas adoptadas por el Gobierno nacional, que apunta a mejorar la protección de los derechos sindicales y de los sindicalistas. En este sentido, se destaca la instauración del Comité de Reglamentación y Evaluación de Riesgos (Crer) y del Fondo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana.

Por otro lado, en el seno de la Fiscalía General de la Nación se creó una unidad de investigación dedicada exclusivamente a la investigación de las violaciones de los derechos humanos contra los sindicalistas; así mismo, el Ministerio de Interior a través del Programa de Protección facilita también escoltas y/o vehículos blindados y teléfonos celulares a algunos sindicalistas que se considera están en situación de riesgo.

Finalmente, el 18 de octubre de 2006, se firmó un acuerdo entre el Gobierno, los representantes sindicales y los empleadores sobre el mandato de la representación permanente de la OIT en Colombia, con el fin de impulsar el desarrollo de un programa para combatir la impunidad, así como promover y defender los derechos humanos fundamentales de los trabajadores y la libertad sindical. Esta oficina inició sus actividades el 15 de enero de 2007.

La abogada Liliana Uribe, de la CJL, concluye empero que “aunque Colombia, en efecto, cuenta con sofisticados medios para combatir la impunidad, aún falta la voluntad política.”

José Ospina Valencia

MANUEL MARULANDA VELEZ

Recuerdo muy bien haber leído en un periódico de los años sesenta la muerte de Manuel Marulanda Vélez en una emboscada que le tendió el ejército colombiano.

Fueron muchas las veces en que las autoridades lo reportaron como muerto, luchó por más de cincuenta años y por mucho tiempo al filo de la muerte de la que escapó a base de astucia y de mucha suerte.

Se había hecho guerrillero del Partido Liberal a finales de 1948, poco después del famoso “Bogotazo”, como se llama a la ola de violencia que se desató en Colombia tras el asesinato en Bogotá del dirigente liberal Jorge Eliécer Gaitán.

“Marulanda” se sintió traicionado por la dirigencia del Partido Liberal; de ahí que en 1964 se convirtió en uno de los fundadores de las FARC, que nacieron bajo la sombrilla del Partido Comunista de Colombia.

Había nacido el 13 de mayo de 1928, en el seno de una familia campesina de Génova, en la región cafetera del oeste de Colombia, y su nombre de nacimiento fue Pedro Antonio Marín. Hasta el día en que él decidió adoptar el nombre de un dirigente social asesinado en Bogotá.

“Marulanda” fue un hombre audaz y desconfiado, un autodidacta que ganó y cultivó fama por sus habilidades militares.

El apodo de ‘Tirofijo’ se lo ganó gracias a su notable puntería, a su capacidad para el combate, para movilizarse en un terreno, para mimetizarse con él y para eludir los cercos en su contra, que fueron los factores que le permitieron esa gran supervivencia en situaciones riesgosas de guerrilla.

Sus grandes ideales fueron la reforma agraria, la educación del campesinado, la buena alimentación y la salud de los niños y adultos, la construcción de vías de comunicación y la búsqueda de la paz. Por lo menos esos fueron los temas que siempre adujo cuando fue entrevistado por periodistas que lo visitaron y los que puso sobre la mesa cuando le tocó negociar la paz.

Esa vida dedicada a la lucha guerrillera nos hace hoy a su muerte reflexionar sobre la gran lucha del pueblo latinoamericano por obtener la justicia, la democracia, la libertad, la educación, la salud y la vida.

Nuestro homenaje a Manuel Marulanda Vélez va más allá de su persona, va para el pueblo colombiano, llámese Manuel. Raúl Reyes, Negro Acacio, Martín Caballero, Iván Ríos o XX. Para todos aquellos que dedicaron su vida y ofrendaron su muerte a los ideales de un pueblo en lucha por sus derechos mancillados por siglos.

No compartimos los medios usados en la lucha, pero no podemos dejar de reconocer el derecho y la obligación de rebelarse. El campesinado colombiano lo hizo en la forma más ruda, porque no conocía otra. Las luchas entre liberales y conservadores los habían envuelto en la violencia.

La violencia es un medio maldito de lucha, conduce a más violencia y a mayores injusticias. Genera el liderazgo de los más violentos y produce los instintos más agresivos y absolutos del ser humano. El pueblo colombiano no debe rendirse, pero debe cambiar su medio de búsqueda de la justicia. La paz debe establecerse, no para que el estatus quo se perpetúe, sino para empezar a cambiarlo.

El Socialismo del Siglo XXI debe construirse por medio de las palabras y no de las balas. Los rifles van a ser destruidos cuando no existan dedos que aprieten sus gatillos. La palabra va a ser liberada por voluntad de las mayorías, quienes finalmente producirán y consumirán la información.

Jorge Hernaldo Jiménez Bustamante

Curridabat 27 de mayo de 2008.

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Columna

  • =LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (142)=

    Correspondiente al jueves 6 de marzo de 2008.

    Colombia: Por la paz y contra el terror de Estado

    Durante el día de hoy tendrá lugar en Bogotá, la capital de Colombia y en otras ciudades de ese país, al igual que en un total de 62 países, una manifestación con el propósito de denunciar el terrorismo de Estado, una realidad cotidiana en ese país hermano desde hace muchas décadas. El Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE) ha convocado esa para marcha, para el día de hoy, en homenaje a las víctimas del Estado colombiano y de los paramilitares que se cuentan por miles, en especial en las áreas rurales de Colombia. En su paranoia, autoritaria y genocida, el gobierno de Álvaro Uribe Vélez y los medios de comunicación de la oligarquía, tales como el diario El Tiempo, se han lanzado a decir que esta no es más que una marcha a favor de las FARC, cuando en realidad se trata de una actividad promovida por sectores sociales y políticos muy diversos, quienes tienen por meta poner fin al conflicto armado más largo de la historia latinoamericana y obtener el respeto a los derechos humanos, al interior de una sociedad y un país con un triste historial al respecto.

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  • Esta manifestación en pro de la paz y la justicia en Colombia se estará realizando en el contexto de una escalada bélica en toda la región, promovida desde Washington y ejecutada por quienes hoy ocupan el Palacio de Nariño, con la lógica totalitaria de quien no está conmigo y se somete, de manera absoluta a mis designios se convierte en un terrorista o en un cómplice de ellos. Con esa calificación, dada de manera arbitraria a las fuerzas insurgentes, no se ha hecho más que prolongar los sufrimientos de un pueblo como el de Colombia, el que ha vivido más de sesenta años una cruel guerra en las zonas rurales, la que dio inicio con el asesinato del líder popular del liberalismo colombiano, Jorge Eliécer Gaitán (1898-1948), aquel lejano 9 de abril de 1948, pero tan cercano a la vez para unos sectores populares, rurales y urbanos, que sólo represión oligárquica han conocido desde entonces.

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    Por cierto que en nada contribuye al logro de anhelada paz, que por lo demás no le interesa para nada a sus gestores, la incursión militar del Ejército de Colombia a territorio ecuatoriano durante la cual fuera asesinado el comandante Raúl Reyes, del Secretariado de las FARC y encargado de dar impulso al acuerdo humanitario, a partir del cual obtendrían su libertad Ingrid Betancourt y un importante grupo de personas que han permanecido, desde hace algunos años, en calidad de rehenes de esa organización guerrillera. Aparte de que llevaron a cabo una masacre en el territorio de un país, engañando a sus autoridades, tal y como lo evidenció con toda claridad en Caracas, el presidente ecuatoriano Rafael Correa, lo que han hecho es dinamitar el proceso de liberación de una serie de personas que también han sido víctimas, en este caso, de las acciones de las propias FARC.

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    El viejo y el nuevo paramilitarismo colombiano, al servicio de un Estado que han mantenido un comportamiento terrorista, al margen de los convenios y leyes internacionales de carácter humanitario, desde hace muchas décadas, han terminado por producir miles de víctimas, para las cuales nunca ha habido justicia, pues todo ha terminado cubierto por el manto de la más cínica impunidad, en una sociedad en donde la indiferencia hacia el dolor ajeno, no importa de que sector social sea la víctima, parece ser la constante, tal y como se evidencia en infinidad de casos.

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    A todo lo señalado se unen, tanto el sabotaje sistemático al proceso de liberación de los rehenes en poder de la guerrilla, como la indiferencia y el ocultamiento mediático de las consecuencias más graves para estas personas, como resultado de las acciones del gobierno colombiano, bajo la miserable excusa de ganar una guerra interna con tantas décadas de duración. Es por eso que hoy miles de personas marcharán por las calles de Bogotá y en muchas ciudades de todo el planeta.

    =LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (141)=

    Correspondiente al miércoles 5 de marzo de 2008.

    Dar beligerancia a insurgentes de Colombia.


    El actual gobierno de Colombia no ha tenido, a lo largo de esta década, la menor intención de garantizar la seguridad y la vida de los rehenes, en poder de las FARC que pudieran ser liberados, ya sea por decisión unilateral del secretariado de la organización guerrillera y mucho menos, a partir de la aceptación de un canje humanitario entre ambas partes de este largo conflicto, despejando algunas áreas como, de manera reiterada, lo han solicitado los dirigentes de la guerrilla. Tal es la situación de algunos políticos como Ingrid Betancourt retenidos por la guerrilla y cuyo caso es un tanto diferente del de los policías y militares, en su calidad de prisioneros de una guerra, cuya existencia se niega a reconocer el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez. La pretensión uribista de llevar a cabo liberaciones con el uso de la fuerza ha sido algo que tanto Yolanda Pulecio, la madre de Ingrid Betancourt, como otros familiares de los rehenes han rechazado y denunciado con horror.

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    Esta y no otra ha sido la inmensa tragedia de Ingrid Betancourt, quien siendo candidata presidencial en aquellas elecciones del año 2002, durante cuya campaña se rompieron las conversaciones de paz entre Marulanda y el entonces presidente, Andrés Pastrana, a la vez que se puso fin a la zona de despeje del área de San Vicente del Caguán, quedó abandonada por el gobierno y cayó en poder de las FARC, mientras hacía campaña en las zonas rurales del país. Desde entonces esta valerosa mujer ha estado congelada, al haber quedado, por así decirlo, situada entre dos fuegos, pero sobre todo ante la agravada situación de la ausencia de beligerancia reconocida a uno de los contendientes, en este caso el que está conformado por sus captores.

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    El hecho de haber retirado la condición de organizaciones beligerantes, tanto a las FARC como al ELN por parte del gobierno colombiano y con el apoyo decisivo de Washington y de gobiernos europeos de entonces, tales como los de José María Aznar en España y Tony Blair en Gran Bretaña, introdujo una situación anómala en sumo grado. Se llegó al colmo de negar de la existencia de un conflicto armado que ya dura más de sesenta años y ha terminado por cobrar más de un millón de víctimas mortales. Es por ello que a lo largo de esta década el conflicto ha transcurrido sin reglas humanitarias, de ninguna clase, aunque tanto el viejo como el nuevo paramilitarismo se han caracterizado siempre por no respetar ninguna.

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    Con gran acierto el presidente venezolano Hugo Chávez, quien gobierna en el país más afectado por este conflicto armado después de la propia Colombia, hablaba de la necesidad de terminar con el interesado calificativo de terroristas dado a las fuerzas insurgentes de Colombia y otorgarles un estatus de fuerzas beligerantes, de tal manera que tanto ellas como las del propio gobierno de Colombia, acuerden respetar los principios de la Convención de Ginebra en la materia. Es algo así como humanizar la guerra, si esto es de verdad posible, decía el presidente venezolano.

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    Tenemos la impresión y seguimos en esto el planteamiento de Heinz Dieterich, de poner manos a la acción en el sentido antes apuntado por el presidente de Venezuela. La situación es demasiado grave y podría ser el origen de un ciclo de agresiones armadas en contra de Venezuela y Ecuador por parte de Uribe y sus muchachos, razón por la cual los presidentes Chávez y Correa deberían avanzar en el otorgamiento de un estatuto de beligerancia para las FARC y el ELN, de tal manera que ambos países eviten verse involucrados, de una manera u otra, en el prolongado conflicto armado de Colombia, cuya solución, a pesar de nuestros deseos, parece estar cada día más lejana.

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    El alevoso y calculado asesinato del comandante Raúl Reyes en territorio ecuatoriano aleja las posibilidades de una pronta liberación para Ingrid Betancourt, una valiente mujer cuya libertad ha sido mirada por recelo por una oligarquía que no perdona a nadie el pensamiento independiente y la determinación de enfrentarse a la verdad. Esa y no otra ha sido la causa decisiva de que su liberación no se haya concretado aún.

    =LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (140)=

    Correspondiente al martes 4 de marzo de 2008.

    El cínico ministro de defensa de Colombia.

    La pérdida de contacto con la realidad y el cinismo que muestran, en estos días, algunos de los actores más importantes del drama que se tiene lugar en los países sudamericanos más próximos al istmo centroamericano, tales como Colombia, Ecuador y Venezuela, nos resulta un hecho cuando menos desolador. Tal es el caso de las declaraciones del Ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, quien con toda la hipocresía del mundo, le dice al gobierno ecuatoriano del presidente Rafael Correa que si ellos hubieran cooperado con su política, represiva y belicista decimos nosotros, su gobierno no se hubiera visto en la necesidad de lanzar un ataque aéreo contra las FARC, al interior del territorio ecuatoriano. El autismo de los hombres de Washington, actuando desde Bogotá, evidencia su abandono total de todo proyecto de nación y democrático de verdad, dados el servilismo y la obsecuencia que muestran frente a los mandatos imperiales.

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    Es decir que, de acuerdo con esta extraña casuística de Juan Manuel Santos, la soberanía ecuatoriana y el respeto que le otorgan a su integridad territorial, quedan condicionados al chantaje de un gobierno, como el colombiano, el que no sólo actúa de espaldas a la verdad sino que se cuida, la mayor parte del tiempo, de no tener siquiera algún respeto por ella. La sucesión de excusas leves, acompañadas de gruesas mentiras y luego de gruesas amenazas y chantajes de toda clase parece ser la norma de una política de Estado que, en los hechos y en el discurso, desconoce la soberanía de los países vecinos para actuar como el Estado de Israel, allá en la vecindad de Siria y Líbano.

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    Tal parece que las visitas del presuntamente colombiano ministro de Defensa, con sonoro y oligárquico apellido, al estado judío y destinadas a la compra de armamentos y a la contratación de mercenarios, han terminado por contagiarlo de esa cínica doctrina, según la cual su gobierno puede incursionar en los territorios de los países vecinos, bajo el principio de la legítima defensa. Por cierto una noción unilateral de defensa en un continente en donde otros principios rigen, al menos de manera formal, las relaciones entre los estados. De ahí el malestar y la consternación, ante estos hechos, expresada por gobiernos como los de Chile, Argentina y Paraguay entre otros.

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    Quien, de manera definitiva y clara, no le creyó ese cuento a Santos y al generalato de Colombia, ha sido el presidente ecuatoriano, quien no sólo expulsó de su país al embajador de Colombia, sino que procedió a la grave decisión de ordenar la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos estados. Estas acciones, unidas a la movilización de tropas hacia la región fronteriza han desatado la inocultable ira de algunos polizontes del régimen colombiano quienes, al parecer, pensaron que el Presidente Correa y sus ministros tratarían el caso como un incidente menor. No contaban, en su torpeza, con que la investigación de los hechos ordenada por las autoridades ecuatorianas, terminaría por poner al desnudo las gruesas mentiras del hombre de Washington en Bogotá cuando, sin ningún sonrojo mintió descaradamente, al anunciar el asesinato de Raúl Reyes y sus compañeros de las FARC.

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    Los otros personajes tétricos y autistas de esta lamentable jornada son los cabecillas de una oposición venezolana, encabezada por Manuel Rosales, cuyo odio hacia el Presidente Hugo Chávez y el proceso bolivariano que encabeza, les ha hecho perder no sólo todo el contacto con la realidad (Es decir, aquello que Maquiavelo llamaba la verdad efectiva de la cosa) al descalificar las acciones del gobierno para proteger la integridad territorial del país. Por el contrario, creemos que hace muy bien el gobierno venezolano al enviar 10 batallones del ejército a una región fronteriza constantemente infiltrada por los paramilitares del vecino país y en la que ahora, de acuerdo con la nueva doctrina de defensa del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, las fuerzas armadas de Colombia podrían incursionar en su sector venezolano, bajo el principio de la legítima (¡vaya legitimidad!) defensa.

    =LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (139)=

    Correspondiente al lunes 3 de marzo de 2008.

    Los vientos de guerra que soplan desde Bogotá.

    Cuando el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, planteaba hace apenas unas semanas, la necesidad de otorgarle el estatuto de organizaciones o entidades beligerantes a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y al Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda fuerza insurgente de ese país, estaba en realidad hablando de la urgente necesidad de darle una salida política y no armada al viejo conflicto colombiano. En esos momentos, ya era un secreto a voces, la existencia de planes militares de desestabilización regional, promovidos desde Washington y con propósitos de carácter geoestratégico, dentro de los que no entra, en modo alguno, la construcción de la paz en Colombia, sino más bien una escalada bélica regional de la que sus estrategos buscan obtener provecho, en el largo plazo.

    ooooo

    La necesidad de concretar la propuesta del presidente venezolano cobra particular relevancia ahora, con vistas a la grave crisis político-militar, planteada en estos momentos y desatada por la incursión militar de Colombia en territorio ecuatoriano, la que culminó con la masacre de un grupo de entre veinte y veintidós guerrilleros de las FARC, entre los que se incluye a Raúl Reyes, miembro del secretariado de esa organización y número 2 en su estructura de mando, a Julio Conrado -ideólogo de la organización y cantautor de vallenatos farianos- y a una hija de Manuel Marulanda Vélez, el líder máximo del ejército guerrillero más antiguo de América Latina. Tal fue la respuesta de Uribe y la Casa de Nariño, a los exitosos esfuerzos del presidente Chávez y la senadora Piedad Córdoba al obtener, hace apenas cuatro días, la liberación de un nuevo grupo de rehenes que se encontraban en poder de las FARC.

    ooooo

    Los hechos acaecidos, durante la noche del 1 al 2 de marzo, son de tal gravedad que dan lugar un verdadero casus belli (a cause justifiyng war, para decirlo haciendo empleo de la lengua anglosajona), a partir del desconocimiento formal de la soberanía territorial de los estados vecinos, por parte del gobierno colombiano de Álvaro Uribe Vélez. El retiro de sus embajadores en Bogotá, que han llevado a cabo los gobiernos de Ecuador y Venezuela, al igual que la movilización de sus tropas hacia las áreas fronterizas con Colombia, nos dan apenas una idea de la gravedad de la situación planteada, dado el nuevo foco de inestabilidad político- militar que se ha abierto en la región.

    ooooo

    No se trata de una situación en la que, por error, las fuerzas armadas de Colombia se hubieran adentrado casi dos kilómetros en territorio ecuatoriano, sino de que ese país sostiene que puede incursionar al interior de los países vecinos en defensa propia, a semejanza de lo que hace Israel en la región del Medio Oriente. Por otra parte, las investigaciones, llevadas a cabo por las autoridades políticas y militares ecuatorianas, indican que para ejecutar el bombardeo sobre el campamento guerrillero en el área selvática fronteriza, la aviación colombiana tuvo que internarse, por lo menos 10 kilómetros, dentro del territorio de ese país. En fin que, una vez que comienzan a conocerse los detalles acerca de lo que en verdad ocurrió, surgen mucho más nítidas las mentiras e inconsistencias de quienes, desde Bogotá y Washington, sólo están interesados en promover más derramamiento des sangre, en vez de sentar las bases para terminar con una guerra civil que empezó hace sesenta años.

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    El malestar, nunca ocultado por el gobierno de Washington y su peón local más importante, Juan Manuel Santos, en su condición de ministro de Defensa de Colombia, por el éxito de las acciones humanitarias emprendidas por el gobierno de Venezuela, contando con el apoyo de la comunidad internacional, pasó de la ira a la concreción de uno de los actos de venganza más cobardes de que se tenga memoria, en los anales de un conflicto tan largo como el de Colombia, en el que siempre se ha querido someter a la población por el terror, ya sea con el viejo paramilitarismo de los pájaros y chulavitas de los años cincuenta o del de los simples paras de la década pasada, al mando de Salvatore Mancuso y otros asesinos en serie, pero siempre con el aval y el impulso decisivo de gentes como el presidente, Álvaro Uribe y el ya mencionado ministro de Defensa de su gobierno o los fascistas clericales de aquellas lejanas épocas.

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