Honduras: SE ACABÓ EL TEATRO
Josep Cruelles
LibreRed
Más de cuatro meses de resistencia del pueblo hondureño. Muertos,
desaparecidos, torturados, un sinfin de detenidos acusados de sedición, esa
es la realidad desde que el presidente constitucional fue desalojado de
Honduras. El avión militar donde llevaron a Zelaya, tras hacer escala en la
base militar estadunidense de Palmerola, aterrizó en Costa Rica.
Desde ese mismo país, salía poco tiempo después, la propuesta de “negociación”.
Todo estaba perfectamente preparado con la complicidad, como no, de Estados
Unidos, para acabar con un proceso que más allá de Zelaya, sintonizaba con
las luchas de emancipación que se viven en el continente. Una Asamblea
Constituyente como las que aprobaron Venezuela, Bolivia y Ecuador era la
gran amenaza a la actual constitución de la oligarquia.
La “pétrea” fue un maquillaje que EEUU propuso en 1982, para iniciar la caza de rojos y
la “contra” hacia Nicaragua. Una constitución, que como las Tablas de la Ley, contiene un principio divinamente antidemocrático: No se puede cambiar,por los siglos de los siglos.
El acuerdo de Costa Rica fue desde el principio una trampa. Una trampa y una
traición a la constituyente, la principal esperanza de las clases populares
que ven en ella la posibilidad de acometer cambios estructurales en torno a
las privatizaciones, la reforma agraria, el papel del ejercito y la
democracia participativa.
Casi cinco meses después, tras una inmensa farsa, donde la OEA y EEUU no han
mostrado la más mínima intención de acabar con los golpistas. Se han
sucedido uno tras otro, ultimátums, sin medidas reales para acabar con
Micheletti. Se ha puesto en simetría a verdugos y victimas.
Los golpistas se han vuelto a burlar. Tras un acuerdo, donde aparecían, como
mediadores, ahora si, los “auténticos” representantes de Obama, bajo
el “espíritu” de Costa Rica, el punto central, la restitución de Zelaya ha
sido incumplido en los plazos y en las narices de una cómplice e
impotente “comisión de verificación”.
Micheletti ha conformado un “gobierno de unidad”, con nombres de su gabinete
y otros golpistas menos conocidos. El parlamento, el mismo que aprobó la
destitución de Zelaya, no tiene dia para reunirse y evidentemente, no hay
garantías de que si lo hace, resuelva la restitución. Pero Estados Unidos en
boca del representante de Obama, Thomas Sannon, ha manifestado que reconocerá
el gobierno que salga de las próximas elecciones, con o sin Zelaya.
El Frente Nacional de la Resistencia contra el Golpe llama a todas sus
organizaciones a ejecutar acciones de desconocimiento de la farsa electoral
y la comunidad internacional a mantener la posición de deslegitimación del
régimen de facto y las elecciones del 29 de noviembre.
El Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras,
asimismo, convoca a la solidaridad internacional “…no solo por principio de
solidaridad sino por razones de autodefensa ya que si los golpistas se
consolidan en Honduras se acabará la primavera democrática de los pueblos
del mundo particularmente de los pueblos de nuestra América”.
Honduras es un gran “test”. El modelo puede ejecutarse también en Guatemala,
Nicaragua ó por ejemplo, en Paraguay, donde Lugo ya ha destituido a la
cúpula militar.
Y la contraofensiva imperialista sigue, también contra Venezuela, donde los
paramilitares han empezado a operar más activamente en la frontera con
Colombia, ahora con 7 nuevas bases estadounidenses que amenazan a todo el
continente.
Es la hora de solidaridad activa. De denuncia, movilización y exigencia a
nuestros gobiernos del compromiso de no enviar observadores al proceso
electoral. De no reconocimiento del gobierno salido de una ruptura
constitucional y unas elecciones farsa.
Ahora con más fuerza que nunca: restitución de Zelaya, castigo a los
culpables y constituyente.
Fuente: http://www.librered.net/wordpress/?p=9725
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Firma responsable: Rogelio Cedeño Castro, profesor de la Escuela de
Sociología de la UNA.
Columna
> LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (227).
> Por Rogelio Cedeño Castro.
> Correspondiente al martes 3 de noviembre de 2009.
> El rompecabezas hondureño y sus implicaciones.
>
> ooooo
>
> El tan anunciado acuerdo, forzado por los personeros de la administración
> Obama, entre el presidente legítimo de Honduras, Manuel Zelaya y el régimen
> golpista ursurpador, encabezado por Roberto Micheletti, comienza a mostrar
> sus grietas de una manera tan evidente y acelerada, a semejanza de un
> edificio que amenaza con derrumbarse, no sólo con estrépito, sino causando
> graves e irreparables daños a sus moradores. El engaño y la burla
> sistemática al contenido de esos acuerdos, por parte de los golpistas y de
> la dictadura mediática internacional que los apoya, no hace sino confirmar
> nuestras presunciones de que la crisis hondureña, que es apenas un episodio
> de la regional, es de naturaleza estructural, y además, tendrá serias y
> profundas repercusiones, en el mediano y el largo plazo, para todos los
> países que conforman la América Central.
>
> ooooo
>
> Es decir que el conflicto planteado no se resolverá con la restitución o no
> del derrocado mandatario, ya que el núcleo duro del conflicto planteado
> continuará estando situado alrededor de las demandas de convocatoria a una
> Asamblea Nacional Constituyente, que han venido siendo formuladas por el
> Frente de Resistencia al golpe de Estado, y mucho menos, con la realización
> de unas elecciones, como las planteadas para el 29 de noviembre, en medio
> del clima de represión imperante, en evidente desmedro del zelayismo social
> y político y con claro favoritismo hacia los candidatos de la derecha.
>
> ooooo
>
> Los ires y venires del candidato del Partido Nacional, Porfirio Lobo, al
> parecer el favorito de las fuerzas reaccionarias y oligárquicas hondureñas,
> de quien se afirma que estaría apostando por un regreso de Manuel Zelaya,
> totalmente amarrado a la rígida institucionalidad del país, tal y como lo
> planteamos en la sexta de nuestras DIEZ TESIS SOBRE EL GOLPE MILITAR
> HONDURAS dando, para ello, los votos requeridos en el congreso nacional, con
> el propósito de darle alguna legitimidad a esas, de antemano, fraudulentas
> elecciones, le otorgan alguna consistencia a lo que hemos venido afirmando,
> a lo largo de los últimos meses.
>
> ooooo
>
> El compromiso de que el Congreso Nacional o parlamento hondureño decidiría
> la restitución del gobierno legítimo del presidente Manuel Zelaya, cuya
> destitución llevó a cabo, de manera fraudulenta, el propio domingo 28 de
> junio, mediante el procedimiento de la presentación, en una sesión plenaria,
> de una carta fraudulenta de renuncia, cuya existencia siempre fue negada por
> el gobernante legítimo, se ha mostrado poco claro y se ha prestado para que
> buena parte de los parlamentarios, cómplices y ejecutores del golpe de
> Estado, afirmen descaradamente que la restitución del mandatario derrocado
> no tendrá lugar con sus votos o que, a lo sumo, esta ocurrirá después de las
> elecciones programadas para el 29 de noviembre. Sin duda que la oligarquía y
> sus aliados del imperio, al igual que sus cómplices regionales, como el
> mandatario costarricense que dejó de creer en la democracia, suspiran para
> que nada cambie en la retrógada y violenta sociedad hondureña.
VAIVEN DE FANTOCHES EN HONDURAS.
Carlos Morales
Me he sostenido la ganas de comentar el golpe de estado en Honduras, sólo
porque hace apenas un año conocí ese país y volví con una experiencia tan
alentadora y un cariño tan encendido, que no quería ensuciar mis recuerdos
de Santa Rosa de Copán, sus empedrados coloniales y sus templos mayas, con
la fantochada primitiva de esa gavilla de patanes con corbata que encabeza
Roberto Micheletti.
Nunca había querido conocer Honduras, la verdad que me la salté en mis
correrías de periodista. En parte por miedo a su escabroso Tocontín, pero
también por su desgraciado papel político como “US-portaviones de tierra
firme” durante las guerras centroamericanas.
No sentía ningún apetito o afinidad por esa nación hermana y es cierto que
su desvergonzado refugio para los contras de Reagan, en los ochenta, me
distanciaron aun más de sus exuberantes montañas y de su pueblo.
Sin embargo, ha sido también su pueblo, la raíz más profunda de sus
habitantes: la sangre maya, la que me incitó a recorrer gran parte de su
territorio y a arrodillarme incluso ante lo que queda de su acrópolis
copaneca y del maravilloso templo de Yax-Pac en Santa Rosa.
Esa vuelta a los ancestros de mi cultura más recóndita, sirvió para
olvidarme un poco de la Honduras de los chafarotes, de los oligarcas
golpistas, de los políticos serviles, de los chupabotas de Oliver North, de
aquellos gorilas que desaparecían gente como si fueran pinochetes o videlas
tropicales.
Pero véase que estoy apenas recuperando amores, cuando sobreviene este
espantapájaros de Bob Goriletti o Pinocheletti y se limpia con la bandera de
su patria, para poner de nuevo a su pueblo en la mira de las ridiculeces más
tontas que en el mundo han sido.
Un cabezón de cartón piedra, que hoy dice que Mel Zelaya presentó la
renuncia y mañana afirma que los militares lo expulsaron; un esquizoide que
sostiene con descaro que no hubo golpe, sino transición ordenada, y procede
de inmediato a ametrallar muchedumbres y decretar estado de sitio. Un
mequetrefe que se ha creído presidente y pasará a la historia como aquel
otro pendejo, de apellido Urcuyo, que dejó Tacho Somoza en la Loma de
Tizcapa mientras huía hacia Miami; como probablemente hará este cuando los
titiriteros que lo manejan, le suelten las cuerdas en el vacío de estulticia
que se ha metido.
Es asombroso hasta donde puede llegar la imbecilidad humana. Einstein decía
que era lo único infinito que conocía. Estos golpistas, que irrumpieron a
bayoneta calada en el dormitorio del Presidente constitucional y lo mandaron
en pijamas para una veraniega Costa Rica que ya seguramente lo esperaba,
pues hay intereses compartidos entre las clases dominantes de la región,
creyeron que estaban en los tiempos de los Azcona-Negroponte y que una vez
metidos en palacio, todo se quedaría inmóvil como con los Arellanos,
Alvarez, Melgares y Policarpos de antaño.
Pero en los tiempos de Obama ya no se puede andar apeando presidentes a
tontas y a locas. Y la comunidad internacional se soliviantó. Entonces
empezaron las ambigüedades y patrañas, y el papelón de Micheletti despierta
risa y vergüenza ajena.
Dijo que el asalto era un cambio constitucional, que la ley lo permitía, y
que además Zelaya era un pillo que merecía los tribunales. Pero ipso facto
alegó que no, que fue una torta del ejército expulsarlo del país y que esos
milicos irían sin duda a los tribunales, aunque también le cerró el
aeropuerto, con camiones y metralletas, a su expulsado que quería volver.
La última zanganada de este bufón de pacotilla, es que después de recibirlos
en lujoso hotel, les ha gritado, a los delegados de la OEA, que “no lo
quieren oír, que la razón la tiene él y que ellos son unos tercos empeñados
en restituir al pobre exiliado de la embajada brasileña; cosa que no
ocurrirá –según gruñó– ni aunque lo invadan Estados Unidos y Brasil juntos”.
Habrase visto ciudadano más engañado de la realidad que, cuando el mundo
entero le grita idiota, él opina que es la humanidad entera la que no
percibe su clara inteligencia.
Son los venenos del poder abusivo, de la ambición torpe, de la megalomanía
enfermiza, que ciegan al sujeto y lo hacen creer en sus fantasías más
descabelladas aunque todos los Sanchos de la Tierra le griten que no son
gigantes sus combatientes sino simples molinos de madera y clavo.
Madera y clavo tendrá en la cabeza ese polichinela hondureño, que no heredó
nada de la sabiduría lenca y más bien nos está poniendo en el ridículo
universal con sus constantes cambios de decisión, su prepotencia desinflable
y su cerebro de chorlito a la orden de lo insensato y de los gatilleros de
la oligarquía catracha que seguramente vieron en el sombrerudo Mel Zelaya,
un peligro para sus históricos lazos de explotación popular.
¿Qué pecado estará pagando el pueblo hondureño para que este gaznápiro con
bríos de gorila desate tal desmadre en una nación empobrecida por la
desgracia de siglos? ¡Oh manes del Calendario Maya, oh espíritus de Copán,
oh dioses de la Rosalila, haced que este culebrón centroamericano se termine
pronto y sin más sangre! Porque ya de fantoches estamos hartos en esta
cinturita de la Tierra.
octubre 9, 2009.
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Firma reponsable: Rogelio Cedeño Castro, profesor de la Escuela de Sociología de la UNA.
Patricia Rodas, Canciller de Honduras:
COSAS QUE PARECEN LLEVARSE EN LA SANGRE
Queridos Compatriotas:
Hoy mi deber me llama a estar con el corazón junto a mi incansable pueblo,
que calza las sandalias del peregrino para conquistar su libertad. En la
distancia, debo llevar sosiego al adolorido corazón de quienes sufren el
asesinato de nuestros maestros, de nuestros campesinos y de quienes han dado
nuevamente su sangre por la dignidad de todos y del porvenir. Debo lograr
nuevas y buenas noticias de solidaridad para nuestro pueblo en Resistencia,
para nuestro Presidente, para Xiomara y para quienes les acompañan,
soportando encierro, aislamiento y tortura. Debo animar convicciones y
esperanzas, y todo ello tiene que ser posible.
Los pueblos y gobiernos del mundo siguen de nuestro lado, y los golpistas,
opresores y asesinos siguen cada vez más aislados. Nuevas voces se suman a
la condena y siguen en estado de alerta cada acontecimiento en nuestra
tierra. Presidentes, Cancilleres, líderes sociales, científicos, obreros,
campesinos, todos y todas presionan para que se restituya a nuestro
Presidente, para que cese la violencia y la represión, para que se
restablezcan los medios de comunicación desmantelados por la dictadura, para
que se suspenda el estado de sitio y le devuelvan a nuestro pueblo la
plenitud de sus derechos constitucionales, y a nuestro Presidente el
legítimo derecho a reunirse y dialogar con quienes le elegimos
democráticamente en las urnas para conducir los destinos de la Nación.
El aislamiento del régimen es total, el desprecio por la aberrante opresión
es evidente y la presión internacional es creciente. Y aunque nunca será
suficiente hasta alcanzar la victoria total, las mafias han quedado al
descubierto y los pueblos del mundo nos acompañan. No libran nuestras
batallas, pero marchan a nuestro lado.
Cada victoria va siendo contabilizada, y cada día un nuevo manifiesto
internacional advierte a la dictadura y a quienes le dan vida, que un mundo
los vigila, que cada error y cada infamia no quedará en impunidad y la
factura será puntualmente cobrada. Cada día el respeto por nuestro
Incansable y heroico Pueblo, y por nuestro Presidente, es mayor.
El saldo de esta batalla no será de impunidad y olvido como lo fue el
asesinato de nuestro Libertador y Unionista, General Francisco Morazán. Esta
batalla por la libertad y por una nueva sociedad justa y generosa que a
pulso limpio vamos construyendo en la conciencia de nuestro pueblo, no será
de victoria para los traidores de la Patria, como lo fue aquel cruento golpe
de estado del 3 de octubre de 1963, donde las cúpulas militares estrenaron
su triste vocación de cobardes, vocación de cobardes incapaces de luchar
contra quienes mancillan a la Patria y oprimen a nuestro pueblo, vocación de
cobardes entrenados para reprimir y asesinar compatriotas desarmados.
Aquel mismo día del 3 de octubre de 1963, las cúpulas políticas y
empresariales estrenaban su despreciable vocación de traidores, vocación que
heredaron a sus hijos e hijas, que exhiben hoy desverguenza de sus
tristemente célebres progenitores.
El Presidente Villeda Morales, en extraña orden mandó a desarmar a la
Guardia Civil, leal al gobierno constitucional. Una llamada de emergencia
del Presidente reunió en la Presidencial a funcionarios, diputados y
magistrados. Poco tiempo después el Golpe de Estado se produjo y el
Presidente llamó a la calma y a la tranquilidad.
Dos años después ese mismo Presidente aceptó ser Embajador de los militares
ante las Naciones Unidas. Oscar Flores vistió de fatiga para cubrir con su
pluma de cronista la sanguinaria maniobra. Algunos ministros y embajadores
del gobierno de Villeda Morales, aceptaron ser funcionarios del gobierno
militar, ejemplo que con disciplina siguieron sus hijos e hijas 46 años
después. Hay cosas que parecieran llevarse en la sangre.
Mi Padre, Modesto Rodas Alvarado, fue hecho priosionero y amarrado de la
lengua a los pies, lo llevaron a la Fuerza Aérea en donde fue recluido hasta
que el gobierno de Costa Rica aceptó recibirlo en calidad de “huésped” del
Presidente de aquel país. Cualquier parecido, será solo una casualidad ?.
Inmediatamente aquel gobierno espurio fue reconocido por la comunidad
internacional que, en medio de la guerra fria, lo consideró inevitable y
hasta necesario para “detener la invasión comunista sobre la región”.
Hoy que debo gestar nuevas y buenas noticias para mi Pueblo y para mi
Presidente, vienen a mi recuerdos que me han de servir para recordar la
historia sangrada y victoriosa de Honduras. En brazos, cuando apenas me
habían empezado a salir mis primeros dientes de leche, fui conducida en
calidad de “familiar” de quien se consideraba un “peligro” para la paz y la
tranquilidad que los militares imponían a sangre y fuego. Así empecé a
conocer la violencia y la perversidad de los cobardes, vendepatrias y
vendemadres.
De inmediato se propuso Don Modesto a encontrar la forma de regresar y
reorganizar nuevamente el Partido para continuar la lucha y ahondar las
reformas del gobierno liberal (dicho sea de paso, doctrina lejana al
neoliberalismo) , reformas que el “nuevo orden” establecido, consideraban
altamente subversivas. Logró volver e intentó convencer a las cúpulas del
Partido que no debía legitimarse el golpe de estado a través de la
constituyente que convertiría al dictador en presidente constitucional.
Inútil faena, la constituyente golpista legalizó a los militares, y Rodas
Alvarado había quedado por enésima vez hablando solo y aislado.
Cazó las sandalias del peregrino y comenzó nuevamente a fraguar la lucha.
Recorrió cada rincón de Patria y así la conoció desde sus angustias y
esperanzas. Pero antes de la victoria por 40 años cultivada, algo se le pasó
por alto al destino y, después de escuchar el último parte de la lucha
contra Somoza, su cansado corazón dejó de latir.
Y dejó de latir mil veces porque, aún después de muerto, la traición de
quienes usaron su nombre y su retrato para engañar y mentir al mismo pueblo
que lo llevó en brazos hasta su tumba, lo siguió como perversa sombra.
Militares y oportunistas, banqueros, industriales nacidos de Conadi y dueños
de medios de comunicación instalaron gobiernos y enarbolaron banderas en su
nombre. Asesinaron, apresaron y desaparecieron a nuestros jóvenes y
dirigentes populares. Nos persiguieron por querer un país digno, libre,
independiente, soberano y sin pobreza. Nos quitaron la Patria prometida.
Perdí compañeras y compañeros entrañables y dignos de un mejor destino. Al
igual que a mi Padre, les visito en el Panteón pero no puedo enterrarlos ni
desterrarlos de mi corazón.
Aquella nefasta mañana del 28 de junio, la Pichu me llamó angustiada para
anunciarme desde su improvisado escondite debajo de una cama, la terrible
noticia de que los militares se habían llevado por la fuerza a nuestro
Presidente. Me parecía increible que una horas antes, le había informado
sobre los detalles de lo que podría ser el golpe de estado. No le dimos
importancia porque no nos cabía en la cabeza semejante infamia. Sin embargo,
la información era correcta en cada detalle, menos en uno: la hora que se
nos informó que ocurriría era inexacta pues hubo una diferencia de algunos
minutos. Tampoco se nos había dicho que acudiría un batallón de hombres
armados hasta los dientes, a secuestrar a un solo hombre casi desprotegido y
cuya única arma era un teléfono celular.
Eso si, un Presidente armado de pueblo, convicción y firmeza hasta la
médula.
La voz de la Pichu me sonó a mi misma; la angustia por el paradero de cada
miembro de la familia del Presidente me recordó la angustia de mi Madre
tratando de reunir a sus hijos e hijas dispersas sin poder lograrlo hasta
semanas después; y el secuestro violento de mi Presidente me trajo al
corazón la voz de mi Papá cuando nos advirtió a toda la familia, que a la
lucha le faltaban muchos sacrificios y angustias, y convencido de que no
había arado en el mar, ninguno de sus hijos ni descendientes serían
traidores jamás. Misión cumplida. Hay cosas que parecieran llevarse en la
sangre.
Hoy, 46 años después de aquel golpe de estado, y a 30 años de su partida,
agradezco su intransigencia de no haber cedido ni un ápice frente a la
dictadura militar, jamás negoció ni nos permitió contacto alguno, ni con
militares, ni con traidores ni con golpistas. Así que no me quedó más camino
que arreglármelas con revolucionarios, subversivos y patriotas, y así me
salvé de castigos y regaños. Así también encontré a Mel en mi camino.
También agradezco su ejemplo austero y la fuerza con que defendió sus
convicciones a lo largo de 40 años de resistencia, hasta morir sin haber
podido ver cristalizado sus sueños de ver caer la dictadura militar en
nuestra Patria y la dictadura somocista en Nicaragua.
Su corazón apasionado dejó de latir, pero aún inerte pudo cobijarme del
frío, la incertidumbre, el aislamiento y el temor, durante las angustiantes
horas de sitio militar alrededor de mi casa que, el 28 de junio y desde la
madrugada habían llegado para no dejarme salir y reunirme con nuestro Pueblo
en la Plaza Libertad. Durante la violenta captura en la que militares
vestidos de fatiga y hombres encapuchados me sacaron a empeñones de mi casa
golpeando y maltratando a los hermanos Embajadores de Cuba, Venezuela y
Nicaragua que habían acudido en mi auxilio.
Durante las interminables horas en que fui secuestrada, llevada en calidad
de rehén y custodiada por hombres sin rostro pero bien armados, aislada e
incomunicada, sin saber de la suerte de mi hijo, de mi familia, de mi
Presidente, de la Primera Dama, de la pichu ni de nadie, pensé entonces en
las casualidades del destino pues, en ese mismo lugar en la Fuerza Aérea,
estuvo preso mi Padre en 1963. Claro que aquellos tendrían otros nombres,
pero mi carcelero se llama Prince, o Billy Joya, o Alvarez Martínez, o como
sea que sea. No se el nombre de quien mantuvo en cautiverio a mi Papá.
En la improvisada celda estuvo la voz combativa de mi Madre alentándonos
siempre a no retroceder, y la voz eterna de Don Modesto, tibia y serena,
recordándome que nunca la noche es más oscura, que cuando está a punto de
salir el sol. Aún la noche es oscura, pero ya saldrá el sol. Hoy sigue ahí
su voz, exigiéndome paciencia y firmeza que es el alimento que nutre
nuestras convicciones.
Hay dolor y esperanza, y mucho por hacer donde sea que estemos. Pero hoy
debo comenzar la madrugada rindiendo homenaje a quienes lucharon siempre sin
claudicar, a quienes cayeron desarmados bajo las balas asesinas de los
golpistas del 63. Debo comenzar el día rindiendo homenaje a mis compatriotas
que han sido asesinados, apresados y expatriados durante esta larga jornada,
y a mi Padre, quien me advirtió este día con la fe puesta en que siempre mi
Pueblo encontrará el camino que lo conduzca a la Victoria.
Hoy comienzo el día, consciente que en cada esfuerzo se juega la libertad de
mi gente y de mi Presidente. Se juega el porvenir de mi Patria, que no
tendrá pobres ni desamparados, y no existirá la desigualdad ni la opresión.
Seremos Libres y tendremos definitivamente Dignidad. Todo será posible,
gracias a mi Incansable Pueblo Caminante, a mi valiente Presidente con cuya
firmeza vamos alimentando esperanza, y a la fuerza de nuestra convicción en
que un mundo mejor es posible, TODO ES PONERSE A CAMINAR.
Patricia Isabel Rodas Baca
4 d octubre de 2009, 4 am
Xiomara H. Zelaya
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Firma responsable: Rogelio Cedeño Castro, profesor de la Escuela de
Sociología de la UNA.