Peru

ETNOCIDIO EN PERÚ.
LA SOLIDARIDAD CON LOS INDÍGENAS
DE LA AMAZONIA ES URGENTE.  POR
FAVOR, DIFUNDAN ESTE REPORTAJE A
TODOS LOS CONTACTOS QUE PUEDAN.
miércoles 10 de junio de 2009

Etnocidio: La danza macabra
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Carlos Angulo Rivas

La falta de transparencia en cuanto a la masacre perpetrada contra los
indígenas de la amazonía es total. Por un buen tiempo nadie podrá calcular
el número de los nativos asesinados y desaparecidos por orden de Alan
García, donde 24 policías perdieron la vida.

Por orden del gobierno y de acuerdo al toque de queda en la ciudad de Bagua
y alrededores de la región, el periodismo no tiene acceso a la información y
la filtración de noticias aparecidas en la prensa extranjera y alternativa
se ha
debido al alto riesgo corrido por los hombres de prensa en cumplimiento de
su deber. Por ejemplo, El Daily Mail del Reino Unido señala que las fuerzas
del orden han tomado el control de la ciudad de Bagua tras los violentos
enfrentamientos del viernes y buscan a un grupo de policías que participaron
en los choques y se encuentran desaparecidos. El diario inglés asegura que
más de 60 personas perdieron la vida en la sangrienta jornada de viernes (40
manifestantes y 24 efectivos del orden). El medio recoge además las
versiones locales que aseguran que decenas de personas han desaparecidos y
se presume que fueron arrojados al río Marañón para encubrir su muerte. La
evaluación de las organizaciones nativas de Bagua nos hablan que los
indígenas muertos superan el centenar y en una entrevista publicada en el
diario La República de Lima, la presidenta accesitaria de la AIDESEP,
Daysi Zapata, lideresa de la etnia de los Yine (Atalaya) en reemplazo de
Alberto Pizango, asilado en la embajada de Nicaragua, asegura que sus
hermanos nativos muertos llegarían a 300, comprobables al haber firmado
con cédulas de identificación el petitorio de derogatoria de los decretos
anticonstitucionales firmados por Alan García.

Corresponde a la Cruz Roja Internacional y a los organismos de derechos
humanos nacionales e internacionales asumir la responsabilidad de un censo
poblacional inmediato, a fin de conocer la magnitud del genocidio
organizado y acordado por Alan García Pérez, limpieza étnica inaceptable
en una nación civilizada. Las cifras señaladas para asombro del mundo son
alarmantes en cuanto al crimen de un exterminio étnico. El procaz desprecio
a la vida humana y la desproporción en la capacidad de fuego utilizada, nos
muestra la vesania delirante de un mandatario con probados antecedentes de
genocida. La desaparición de cadáveres con el propósito de esconder de
modo cobarde la dimensión de este delito de lesa humanidad, no es ni
cristiana ni humana. Y peor aún cuando se pretende agradar el sacrificio de
los policías enviados no a resguardar el orden público sino a eliminar, por
mandato superior, a los nativos defendiendo sus tierras ancestrales frente
al
atropello de usurparlas a través de una legislación ilegal potenciada
directamente por una mafia gubernamental groseramente enriquecida,
encabezada por Alan García. La Asociación de Graduados y Egresados de la
Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo señala también que, entre
asesinados y desaparecidos, se calcula la espeluznante cifra de180 nativos,
lo cual indicaría un tráfico de cadáveres o sangrienta danza macabra de
entera responsabilidad de las autoridades policiales y militares bajo
ordenes
directas de Alan García, quienes en la desesperación de ocultar pruebas
reales han preferido arrojar cuerpos humanos a los ríos Marañón y
Utcubamba.

El ETNOCIDIO como se sabe se dirige a la destrucción total de la cultura de
las etnias o las razas, a la destrucción de un modelo de vida ancestral
originario, nativo e indígena. En esta confrontación entre el gobierno
neoliberal extremista de Alan García y los pueblos de la amazonía,
precisamente, los decretos legislativos rechazados constituyen el inicio del
etnocidio que sustenta el genocidio de Bagua, es decir, la eliminación
física
de contingentes de las etnias en la dirección de invadirlas y someterlas.
Arnold Toynbee, basado en la teoría del filosofo alemán Spengler, introduce
la idea de las civilizaciones ancestrales invadidas y la destrucción de sus
culturas en el desmedido afán de intereses colonizadores, a veces en una
lucha fratricida entre estados-naciones o como en el caso de la Amazonía,
de criollos corrompidos haciendo las veces de colonizadores frente al
mundo indígena que incluye también a la comunidades andinas, por tratarse
el Perú de un estado plurinacional y racialmente diverso. En esta dirección,
si se quiere evitar enfrentamientos sangrientos futuros se debe contemplar y
respetar los atributos comunes de ambas œcivilizaciones� aceptando la
diversidad y los derechos indígenas. Situación imposible de continuar con el
gobierno genocida de Alan García.

Se pretende un nuevo diálogo después del innecesario derramamiento de
sangre, el gobierno acude a la iglesia como mediadora, la ministra de la
Mujer, Carmen Vildoso, la única representante digna de ese gabinete de
Yehude Simon, renuncia irrevocablemente, asqueada de pertenecer a un
gobierno genocida, donde el principal responsable de la masacre de los
nativos y la muerte de 24 policías, miente descaradamente edificando la
intervención de œmanos extranjeras� y œcomplots� contra el estado de
derecho y la democracia que él mismo, Alan García, ha violado de principio
a fin. La solidaridad entre pueblos indígenas hermanos de México, Ecuador,
Bolivia, Venezuela, Chile, Estados Unidos, Canadá, Nicaragua y otros fuera
del continente, que piden juicio internacional contra el genocida Alan
García por el exterminio de nativos en la Amazonía, no puede llamarse
intervención extranjera. El diálogo para encontrar soluciones pacíficas a
una
situación confrontacional que aún subsiste no puede realizarse con el
asesino principal como una de las partes, no puede realizarse con Alan
García de gobernante, pues su escuálido poder se sustenta en la violencia,
en
robos comprobados, mentiras y sangre.

Los frentes regionales de todo el país, la Cuarta Cumbre Amazónica, todas
las etnias de la Amazonía y las organizaciones política y de base de las
capitales de provincia y Lima, piden la renuncia de Alan García Pérez y su
gabinete ministerial, a partir del día 11 de junio donde se iniciará una
huelga
general indefinida hasta el logro de ese cometido. Una movilización
nacional y la huelga indefinida a partir del jueves 11 de junio fueron los
principales acuerdos a los que llegó la IV Cumbre Amazónica realizada en
Tarapoto. La movilización a nivel nacional, afirma el acuerdo, se cumplirá
en coordinación con la Confederación Nacional de Trabajadores del Perú,
los frentes regionales y todo grupo social organizado. Además, la IV
Cumbre Amazónica no solo pidió el juicio político y penal contra Alan
García y la vacancia presidencial, sino también denunciarlo ante los
tribunales nacionales e internacionales; y en la Corte Penal Internacional.
Los dirigentes amazónicos persisten en la lucha por la derogatoria de los
decretos legislativos 994, 1020, 1064, 1080, 1089, 1090, así como de la ley
29338.

Los 24 policías muertos no son un escudo del gobierno para hacer pasar el
genocidio perpetrado en Bagua. El Perú llora a sus muertos por igual, a los
policías cumpliendo decisiones políticas equivocadas y a los nativos
amazónicos que han muerto defendiendo el derecho que les asiste
constitucionalmente y en los tratados internacionales, de defender su
modelo de vida, sus tierras, sus bosques, sus ríos y sus familias. El
diálogo y
el respeto a la ley son parte de la democracia, de ninguna manera la
imposición, la prepotencia y la violencia sangrienta sin ningún respeto por
la vida humana y ni siquiera por los muertos, hoy navegando por los ríos a
pasto de las pirañas. La violencia ejercida por Alan García ha estado no
sólo
en el fatídico número de víctimas de la protesta amazónica, sino en el
nacimiento de sus ideas estrafalarias vertidas en los artículos œEl perro
del
hortelano.� Sancionar decretos legislativos con pleno conocimiento de su
ilegalidad implica la instauración de la violencia institucional ajena a la
gobernabilidad y la democracia. La exigencia de todos los peruanos dignos,
esperanzados en reconstruir la patria destruida por los tiranos Alberto
Fujimori y Alan García, es la renuncia inmediata de este último. Toda
armonía democrática es posible sin el vandalismo de quienes se escudan en
los cargos, las mentiras y la sangre.

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